La marcha de la FNC recuperó capacidad de convocatoria de sus primeros años

Alrededor de 10 mil personas marcharon desde el Ex Seminario Metropolitano de Asunción hasta las plazas frente al Congreso. Recibieron la simpatía espontánea de vecinos, vecinas, trabajadores y transeúntes. A diferencia del pronóstico de violencia que el gobierno pintó para amedrentar la jornada, la marcha fue una fiesta que combinó tonos de alegría y lucha

El apoyo de la ciudadanía se sintió en varios puntos del trayecto, que fue correspondido por los y las manifestantes

El apoyo de la ciudadanía se sintió en varios puntos del trayecto, que fue correspondido por los y las manifestantes

A las 8.15 de esta mañana y con la disciplina  que le caracteriza, la Federación Nacional Campesina (FNC) arrancó su “XXI Marcha del Campesinado Pobre”, sumando alrededor de 10 mil manifestantes al paro nacional que vive el país.

Antes estuvieron desayunando cocido con leche y galleta, y antes que esto, realizando cortes intermitentes en dos puntos de la capital paraguaya, Kubitschek esquina Eusebio Ayala y Kubitschek esquina Fernando de la Mora, desde las 4 hs.

Al lado de agricultores y agricultoras con sus tradicionales garrotes, banderas y pancartas, marcharon docentes de la Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay-Sindicato Nacional (OTEP-SN), referentes de la Corriente Sindical Clasista(CSC) y del Partido Paraguay Pyahurâ.

La FNC llegó a su tradicional marcha en un momento de moralización de sus bases tras la sacrificada pero exitosa campaña de resistencia contra la sojización y las fumigaciones al interior de sus asentamientos.

En los últimos meses sus bases sufrieron represión policial, apresamiento y la imputación de cerca de 150 personas, por repeler fumigaciones en los departamentos de San Pedro, Guairá, Caaguazú y Canindeyú principalmente.

Este año la marcha estuvo más cargada y colorida, acompañada por varios sectores de la ciudad, como un reconocimiento a la lucha campesina, que en el último año encarnó la FNC.

La marcha rodó con efectivos de la policía nacional a la cabeza, uniformados y dos de ellos de civil, la policía municipal de transito abriendo paso al itinerario y una ambulancia del sistema SEME.

Los y las marchantes ocuparon todo lo grueso de la avenida Kubitschek, subieron por ella hasta Eusebio Ayala, ocuparon esta arteria y avanzaron hacia el microcentro de Asunción, con los comercios funcionando en un 40% en las inmediaciones.

Por el trayecto era común ver grupos de personas vecinas, transeúntes, curiosos alentando o simplemente asomándose a filmar y mironear la multitudinaria y colorida masa humana.

Llegaron hasta la boca del Mercado 4 y giraron a la derecha por la calle Gral. Aquino, donde tuvieron que reorganizarse rápidamente para caber en lo angosto de la calle. En ese momento, y gracias a las lomas que caracterizan el lugar, se pudo apreciar la extensión de la marcha.

Llegaron hasta la calle Azara y subieron por ella, pasando por un paralizado microcentro capitalino, con comercios cerrados y tal vez un 20% de ellos abiertos a media puerta.

A la altura de la calle Estado Unidos se sumaron al grueso de la gente decenas de estudiantes universitarios, secundarios y niños, niñas y adolescentes trabajadores que habían partido más temprano desde la Plaza Italia. Éstos sumaron aún más colorido, bullicio y alegría al todo, con batucadas, cantos y baile.

La caravana siguió su rumbo hasta la calle 14 de mayo, donde finalmente giró y desembocó con aplausos y gritos en las plazas frente al Congreso Nacional, uniéndose a otros grupos de campesinos, campesinas,  personas de organizaciones urbanas y la asociación de familiares de víctimas de la masacre de Curuguaty.

Antes que hechos de violencia, desmanes y otras situaciones que el gobierno de Horacio Cartes intentó dibujar en el escenario de movilizaciones durante los días previos,  la movilización desbordó de alegría y se caracterizó por el cuidado mutuo entre los mismos manifestantes. La policía solo tuvo que dirigir el tránsito.

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