La maquinaria electoral bien aceitada parece dar resultado irreversible

Las elecciones paraguayas parecen tener ya un rumbo claro a estas horas. Mucha gente finalmente se ha agolpado en los locales de votación a muy tempranas horas y algunas encuestadoras de boca de urna ya hablan de tendencia muy clara, con diferencia importante, a favor de uno de los candidatos.

A muy tempranas horas, mucha gente se sumó a la jornada electoral. Foto: Rocío Céspedes.

La ausencia a la mañana de muchísimos delegados del oviedismo, “aliado” del candidato liberal Efraín Alegre, para la conformación de las mesas electorales parece la nota y la señal más evidente de la jornada electoral.

La interrupción pública del ministro del Partido Colorado en el Tribunal Superior de Justicia Electoral, Juan Manuel Morales, de que los resultados ya dan una tendencia irreversible a favor de uno de los candidatos, movió también el avispero en una jornada que se desarrolla entre la gente sin mucha expectativa, como si nada fuera a cambiar mañana. Es que el golpe sicario producido con la masacre de Curuguaty el 15 de junio y la formalización institucional del golpe han dejado a la mayoría de la población muy expuesta a un escepticismo ante un  cerrado sistema político paraguayo y a la base social muy emprobrecida al negocio de la venta de votos, más que nunca en el día de hoy.

Si bien en la mayoría de los locales de votación los incidentes registrados son muy menores, en las trastiendas barriales del negocio del voto hay un corredor de dinero que supera por mucho en montos a elecciones pasadas.

De hecho, algunos operadores colorados señalaron a este reportero que en las internas de su partido casi el 60% de la gente había ido a votar solo porque se trasladaba y se “aceitaba” el voto. Uno de los candidatos a diputados en Asunción, el mediático Dany Durán había asumido que a él no le alcanzó el dinero para ganar aquella interna.

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