La larga confrontación política de Clarin y La Nación con el peronismo kirchnerista

El conflicto laboral en Clarin tiene su contexto en esta larga batalla. La manifestación de protesta de los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatense, propiedad del Grupo Clarín, frente al local de distribución de estre diario, y el consecuente bloqueo y no distribución del diario el domingo pasado, pueden ser entendidos como un choque más en la ya larga batalla política que protagonizan los grupos económicos Clarin y La Nación y el  peronismo kirchnerista gubernamental.

Medios, política, Clarin, argentina

fotomontaje. Fuente: www.promedio-ecs.blogspot.com

Este ultimo episodio partió de un conflicto laboral real: hace más de seis años los directivos del diario Clarin despideron a los delegados sindicales del Sindicato de trabajadores de Artes Graficas Rioplatenses. El sindicato presentó demanda judicial contra la empresa. Del proceso surgieron dos fallos judiciales, en primera y segunda instancia, que obligaban a la empresa a reponer en sus puestos de trabajo a los dirigentes sindicales despedidos. La empresa, además de seguir persiguiendo a los miembros del sindicato, nunca cumplió en concreto con ambos fallos. El gobierno de Cristina Kirchener, a través del Ministerio del Trabajo, movió todos los hilos administrativos y políticos para que se cumplieran los fallos y para que el sindicato se fortalezca para  abrir un frente de batalla interno al Grupo Clarín.

Los primeros enfrentamientos entre los grupos económicos Clarin y La Nación, propietarios de los medios impresos de mayor tirada de la Argentina con igual denominación, y el peronismo kirchnerista se remonta al 2004, varios meses después de que el fallecido ex presidente Néstor Kirchner asumiera la primera magistratura. Estas primeras escaramuzas fueron motivados por la firme decisión y ejecusión de Kirchner de apuntalar medios públicos y estatales, principalmente los televisivos, y alternativos y comunitarios, como una estrategia comunicacional para enfrentar a los grandes medios comerciales argentinos.

Un eslabón importante de esta cadena de enfrentamientos entre ambos espacios de poder fue la campaña desatada por los Grupos Clarin y La Nación y sus medios (diarios, canales de televisión y radios) para frenar el proyecto del gobierno kirchnerista de elevar los aranceles impositivos a la exportación de granos, principalmente a la soja, que finalmente fue bloqueado por decisión del Congreso argentino. Ambos grupos económicos, cuyos intereses están ramificados en la economía argentina, están metidos en el agronecio.

Otra pulseada resaltante  fue la arremetida del gobierno de Cristina Kirchner, a través de su influencia en el Poder Judicial argentino, contra la familia de la principal propietaria del Grupo Clarín, Ernestina Noble. En esta, la justicia argentina investigó las denuncias de que los dos hijos adoptivos de Ernestina son hijos naturales de desaparecidos durante la dictadura militar de aquel país. El proceso judicial continúa.

Pero tal vez la más feroz disputa política entre ambos actores políticos haya sido el proceso de discusión y sanción de la nueva Ley Audiovisual de la Argentina, que duró alrededor de dos años. El actual gobierno argentino impulsó la discusión pública,  presentación del proyecto en el Congreso y sanción y promulgación de la Ley citada, la cual finalmente fue sancionada por el Poder Legislativo. Esta legislación hirió a la poderosa red monopólica de medios del Grupo Clarin al desconcentrar la propiedad de los medios en todo el país.

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