“La lágrima es verdadera”: Triple Alianza, salud mental y contemporaneidad

Por Agustín Barúa Caffarena*

De mansedumbres, choclotortas y eliminaciones repetidas
En Paraguay ¿Qué pueden tener en común cuestiones en apariencia tan ajenas unas con otras como la indignación por la “choclotorta” (2018) o por los “waffles de almidón” (2020), las sostenidas e incomprensibles debacles de la Albirroja de fútbol masculino o nuestra tan cuestionada dificultad para la rebeldía?
O más testimonial: Por el 2012 fui a vivir a Montevideo donde, durante los 3 años que permanecí fueron muy frecuentes los comentarios y chistes por “paraguayo”, asociado esto eminentemente a lo despreciable (desglosado en autoritario, corrupto, machista, feo)(Barúa, 2015). Al llegar allá me sorprendió lo naturalizados que estaban personajes radiales (“El guerrillero paraguayo”. Radio Océano) o televisivos (“Pelusa, la uniceja del amor”. Canal 12) que buscan caracterizar varones y mujeres paraguayas de sectores populares desde un humor con posturas alevosamente eurocéntricas, clasistas y xenófobas (Barúa, 2013).
En todas estas cuestiones ¿Qué pudiera estar perdurando en nuestra sociedad paraguaya como un irresuelto impensable? El pensar tiene el signo del movimiento, un impensable es lo que se presenta inequívocamente de una sola forma.
Pensemos entonces este cruce: la salud mental y las presencias de la Guerra de la Triple Alianza en la sociedad contemporánea paraguaya.

La Triple Alianza, esa guerra
“Las nociones de frente y retaguardia no son suficientes para comprender las dinámicas sociales y culturales de la totalización de la guerra en Paraguay”, señalaba Luc Capdevila (51: 2010).
Datos que, tal vez de repetidos, ya no nos dan una idea (García, 2012): cifras nunca definidas de personas asesinadas, 1 millón quizás; el saqueo de Asunción; ocupación por 4 años del ejército brasilero; despojo de los archivos de la nación; niñez de menos de 10 años enviada como esclava a los países vencedores; desmembramiento territorial; de las instituciones políticas, jurídicas y de la producción educativa y cultural que una vez se tuvo, casi nada se salvó.
Definamos: Se entiende por genocidio “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: Matanza de miembros del grupo; lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo” (2007).
Cuando Roa Bastos (1984) decía una de las frases más emblemáticas que nos definiría nacionalmente (“una isla rodeada de tierra”) ¿Es la tierra lo que nos encierra o de qué es nuestro encierro?
O para ponerlo más explícito: en un escenario donde el genocidio paraguayo nunca ha sido elaborado como colectivo social ¿Qué implicancia tiene que la guerra haya sido con países vecinos? En otros genocidios, como el judío donde el estado de Israel no colinda con Alemania, ni Estados Unidos con África, en este sí.

Afectos atravesados
Ni debates lopistas vs. antilopistas, ni regeneracionismo vs. reconstruccionismo, ni aquel O’leary – Báez (Makarán, 2016), disputas que de alguna manera hablan del mismo enfrentamiento. Ni sus versiones más actuales como cuando el golpe de estado parlamentario en el 2012 donde las acusaciones de golpistas eran respondidas con un “somos un país soberano”, pareciera que han podido aportar a tramitar esto: Paraguay se ha mantenido como un territorio de dolor negado, minimizado, perpetúa amarrado a una herida a la que aún le horroriza acercarse.
Velázquez Seiferheld (2016) afirma que es una herencia de la lógica patriota – legionario que actualmente predomine la lógica amigo – enemigo, dos términos irreductibles y completamente irreconciliables.
En tanto “paraguayos” y detrás de esta especie de condena a dicotomías que se niegan a toda complejidad rechazando la escucha de posturas diferentes a la de cada quien ¿cómo interfiere en los afectos este genocidio no tramitado?
Pensemos cuánto de esto pendiente podría estar tensando actualmente nuestros afectos y nuestra legitimidad como sujetos:
. La ira, que nos surge a veces potenciada de tan guardada con estos resentimientos.
. Los miedos, que podrían tomar cuerpo sobre un fondo de subjetividades inseguras, tímidas, dóciles, sumisas, esclavas.
. Lo melancólico, que opera diariamente en nuestros cotidianos. Sabemos que lo melancólico no sólo emerge en tanto “tristeza y desgano” sino que puede irrumpir de otras maneras más difíciles de reconocer como celos, alcoholismo, conductas de riesgo, acumulación monetaria o fanatismo varios (partidarios, religiosos, futbolísticos…).

¿La ANR como organización que centraliza y canaliza un dolor histórico desatendido?
La posible trascendencia del planteo de este escrito podría ejemplificarse con lo siguiente.
Es emblemática la crítica al Partido Colorado de cuánto perdura y persiste la dificultad de renovación de sus prácticas, quedando este atrapado fuertemente en un mix de autoritarismo, conservadurismo y clientelismo.
Pero ¿Qué pasaría si le damos una vuelta a esto con otra entrada? ¿Qué pasaría si la lealtad que tanto genera la ANR, tiene que ver con que esta organización en alguna medida repara esta profunda angustia de un duelo histórico tan no atendido?
Más que reducir el debate a etiquetar y reducir a sus integrantes como “de derecha” o “conservadores” ¿Podemos pensar que detrás del nacionalismo se esconde un íntimo dolor que no encuentra como ser elaborado y, por ende, superado?
Como sociedad, como organizaciones ¿Podríamos buscar cómo reconocer y contener esta herida histórica colectiva asumiendo que hay algo de lo sensible que no estamos reconociendo? ¿Será que podremos buscar formas de reparación para este nudo histórico – afectivo que aporten a re-habilitar el crear, lo sensible, lo diverso, lo fluyente, lo abierto?

Seguro que estos no son temas menores.

¿Podemos pensar una política de los afectos?
Este trabajo está pensado desde el campo de la salud mental con una perspectiva antropológica.
Historizar es mucho comprender. Una salud mental que se niegue a preguntarse por la complejidad pretérita que se derrama en el presente, quedará de espaldas a mucho de su potencia sanadora.
Renato Russo fue un cantante, compositor y bajista de la banda brasilera de culto Legião Urbana, emblemática en los ’80. Tiene una canción llamada “Perfección” (1993) donde hace una larga y durísima crítica a la sociedad brasilera. En ella hay un verso “Vamos a cantar juntos el Himno Nacional: La lágrima es verdadera”.
El filósofo Baruch Spinoza, nacido en Ámsterdam en 1632, ya definía al poder como instituciones que buscan entristecernos para así, poder controlarnos, proponiéndonos otra entrada a la idea de lo político desde los afectos.
Vladimir Safatle (2020) señala que clínicamente la «melancolía» es exactamente la incapacidad de liberarse de la fijación a objetos perdidos, no la decisión de rehusarse a cargar lo que ya está muerto. Por mucho que nos alegremos con las máscaras de la euforia, insiste, hay más melancolía en este entusiasmo de lo que parece. Es un síntoma de melancolía no enfrentar las derrotas cuando ellas ocurren, no querer ir al fondo de las derrotas para comprender su alcance real.
Sí, el stronismo hizo de este dolor histórico, argumento para su saqueo, embrutecimiento y masacre. Pero detrás de esto hay más cosas, no solo alie-nación nacionalista o conservadurismo de derecha: La lágrima es verdadera.

*Psiquiatra, especialista en acompañamientos sociales comunitarios.

Bibliografía
. Barúa, A. El guerrillero Paraguayo ¿De qué se ríe? Brecha. Montevideo. Publicado el 16 de agosto del 2013. Extraído de

https://brecha.com.uy/de-que-se-rie/


. Barúa, A. Imaginarios acerca de Paraguay en la Montevideo contemporánea. pp. 229 – 242. En: Anuario de antropología social y cultural en Uruguay. Universidad de la República. Vol 13. 2015.
. Capdevila, L. (2010). Una guerra total: Paraguay, 1864 – 1870. Ensayo de historia del tiempo presente. Buenos Aires.
. Crónica. Lío con el waffle de almidón. Publicado el 25 de enero del 2019 y extraído el 1 de marzo de 2020 de http://www.cronica.com.py/2019/01/25/breves-67/
. García, J. E. (2012). La Guerra contra la Triple Alianza y su efecto retardatario para la psicología paraguaya. Procesos Históricos, (21), 26-76.
. Hoy. «Descubridor» de choclotorta (chipá guasú) desata memes: «Nadie controla la estupidez». Publicado el 30 de abril de 2018 y extraído el 1 de marzo de 2020 de https://www.hoy.com.py/nacionales/descubridor-de-choclotorta-chip-guas-desata-memes-nadie-controla-la-estupid
. Legião Urbana. (1993). Perfeição. O Descobrimento do Brasil. Rio de Janeiro: EMI-Odeon.
. Makarán, G. Paraguay ¿Isla no rodeada de tierra? Una historia de la (no) integración nuestroamericana. Estudios Paraguayos. Vol. XXXIV, N° 2. Asunción. Diciembre 2016.
. Nizkor, E. (2007). Crímenes contra la humanidad: configuración del tipo penal en derecho internacional y sus diferencias respecto del tipo de genocidio. Extraído el 1 de marzo de 2020 de http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/memo1.html
. Roa, A. (1984). La narrativa paraguaya en el contexto de la narrativa hispanoamericana actual. Revista de crítica literaria latinoamericana, 10(19), 7-21.
. Safatle, V. Para a esquerda, morrer é só o começo. El país. Publicado el 27 de febrero del 2020 y extraído el de 2 de marzo del 2020 de https://brasil.elpais.com/opiniao/2020-02-27/para-a-esquerda-morrer-e-so-o-comeco.html?ssm=whatsapp
. Velázquez Seiferheld, D. (2016). Triple Alianza, guerra y representación del otro. Pp- 89 – 96. En: Secretaría Nacional de Cultura. Más allá de la Guerra: aportes para el debate contemporáneo. Asunción.

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