La izquierda a un paso de romper el bipartidismo

En una sociedad dominada históricamente por el bipartidismo, hoy como nunca antes, la izquierda está llamada convertirse en la tercera fuerza política del país.

Mario Ferreiro, candidato a presidente por la Concertación Avanza País, y Fernando Lugo, expresidente de la República y candidato a senador por el Frente Guasu. Foto: Paraguay.com

Con un poco de inteligencia y mucho de renunciamiento, en las elecciones del próximo año, puede constituirse en una fuerza orgánica capaz de contrapesar el viejo esquema bipartidista, sumergido en una crisis desde el 2008.

El bipartidismo, constituido por el conservador partido colorado y el liberalismo, fue quebrantado sólo por unos meses entre 1936 y 1937 por la socialdemocracia, cuya expresión histórica fue el febrerismo, un partido ya casi desaparecido.

En abril del 2008, con el triunfo de Fernando Lugo, por segunda vez el bipartidismo fue sacudido con violencia. El hegemónico partido colorado, luego de 61 años ininterrumpidos, tuvo que abandonar el poder, y en junio de este año, junto al partido liberal orquestó un golpe parlamentario para destituir a Lugo y recomponer el antiguo régimen bipartidista.

El gobierno de Lugo no logró sustanciales avances en lo social, pero políticamente estimuló el protagonismo de la izquierda, cuyos referentes más importantes ocuparon varios ministerios en los cuatro años que le tocó gobernar. Luego de dos largas décadas de transición democrática, la izquierda logró posicionarse claramente de la mano de Lugo entre el 2008 y el 2012.

De acuerdo a las últimas encuestas, Lugo, sin ser candidato, tiene 4.3% de la intención de votos, mientras que Mario Ferreiro, el otro candidato de izquierda, obtiene el 8.2%. Los que poseen la mayor intención de votos son Horacio Cartes, colorado, con 22.3%, y Efraín Alegre, liberal, con 18.5%. La izquierda unida alcanzaría más del 12%, superando a los demás partidos, ubicándose como una tercera fuerza en las elecciones programadas para abril del 2013.

Las condiciones están dadas. El pueblo paraguayo, los trabajadores, los campesinos, los sectores que la que izquierda dice representar, anhelan el cambio. Hoy no se trata de disputar el poder ejecutivo, sino de construir el tercer espacio. No se trata de lucha hegemónica sino de acumulación de fuerzas. Si algo es claro en el proceso paraguayo es la necesidad de disputar a la derecha el espacio parlamentario, esa trinchera reaccionaria controlada por poderes fácticos que tenazmente impidieron los cambios durante la era Lugo. Proceso que culminó con el golpe de Estado, y convirtió al régimen en una dictadura parlamentaria.

En Paraguay, la izquierda está por dar un salto trascendental, y el requisito básico es la unidad de todos los sectores. Las condiciones están dadas, la historia ya hizo su parte, ahora le toca a la izquierda hacer la suya; seguir siendo marginal o renovar con aire fresco a este país sofocado desde hace un siglo y medio por el mórbido esquema bipartidista.

 

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