El imperio contraataca

Los alimentos, las reservas de agua dulce, y los recursos energéticos tienen un valor estratégico decisivo en el mundo de hoy. Para defenderlos Brasil apura la conformación del Consejo Sudamericano de Defensa y en un movimiento interesante, Lula Da Silva consiguió que Álvaro Uribe, garantice la presencia de Colombia en el mismo.

El gran vecino también apunta a construir un submarino a propulsión nuclear y propuso a Colombia desarrollar un avión de transporte pesado y tiene otros acuerdo para la fabricación de armamentos con distintos países de Sudamérica, buscando dejar en claro que somos lo suficientemente grandes para cuidarnos solitos.

La cuestión preocupó al Tío Sam que decidió desempolvar su IV Flota y anunciar que la misma patrullaría los mares, las aguas territoriales y los ríos de sudamérica.

«Resulta que descubrimos petróleo y ellos anuncian la IV Flota», se quejó el influyente senador brasileño Pedro Simón del Partido del Movimiento Democrático (pmdb). En teoría los barcos estadounidenses no deberían poder interferir dentro de las 200 millas de soberanía marítima brasileña, que es donde se alojan los 33.000 millones de barriles de petróleo estimados por el Ministerio de Minas y Energía que se encontraron en la Cuenca de Santos, frente a las costas de San Pablo.

Brasil aspira a que su zona de explotación económica exclusiva se prolongue hasta 350 millas marinas, basado en estudios geológicos que demostrarían que hasta allí se prolonga su plataforma continental. Estados Unidos todavía no aceptó el pedido.

El almirante James Stavridis, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, desmintió a la prensa brasileña que la reanudación de los patrullajes de la Marina guarde alguna relación con el hallazgo de estas gigantescas reservas de petróleo.

Thomas Shannon, subsecretario para Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, declaró en Argentina ante el pedido de explicaciones de la presidenta Fernández de Kirchner: «La IV Flota no tiene capacidad ofensiva. No tiene portaaviones ni grandes barcos. El barco más grande es un barco-hospital» y agregó: «Le aseguré que la Armada no va a entrar en ningún río, zonas litorales, ni en aguas territoriales».
Valen las palabras del periodista Raúl Zibecchi: «Se busca remodelar el mapa de la región y del mundo, para las multinacionales y el Imperio, desplazando poblaciones enteras de territorios donde hay riquezas naturales o allí donde el capital busca tierras para producir mercancías por medio de monocultivos. Y, para esto, barrer por medio de la corrupción, o de la fuerza, a los gobiernos que molestan. La IV Flota es una pieza más de este engranaje».

Atendiendo estos argumentos, el Parlamento del Mercosur (Parlasur) rechazó en una declaración la reactivación de la misma por «innecesaria e inoportuna», recordando que la región es «pacífica y democrática» resuelve sus conflictos de forma negociada y respeta el principio de no intervención, destacándose que «la militarización de conflictos y problemas regionales» podría derivar en «una inseguridad hemisférica y comprometer la integración de América del Sur y el propio Mercosur».

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