La historia prohibida de los gremios de la producción: UIP, FEPRINCO y ARP

Los gremios organizadores de la «Expo» tienen un pasado que no suelen mencionar.

Organizadores de la Expo junto a Gustavo Volpe Pte UIP. y Juan Néstor Núnez Pte. ARP. Foto: Expo 2011.

“No podemos darnos el lujo de perder tiempo en experimentos políticos perimidos”, afirmó Néstor Núñez, de la ARP, en el discurso inaugural de la Expo Feria de Mariano Roque Alonso 2011. «Tito» Núnez, así como muchos asociados de su gremio saben de “experimentos políticos perimidos”.

Los gremios organizadores de la “Expo”, la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la Unión Industrial del Paraguay (UIP) y la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (FEPRINCO), tienen una oscura historia con uno de los peores experimentos políticos de nuestra historia: la dictadura stronista.

Los gremios empresariales en el esquema de la corporación.

La dictadura de Alfredo Stroessner (1953-1989) fue sostenida y extendida en gran parte por la alianza entre la élite político militar y unos privilegiados del sector privado. Pacto pagado con dinero de las arcas del Estado.

Según el fallecido investigador Aníbal Miranda, como parte de pago por la lucha contra el “comunismo”, entre 1960 y 1970 la dictadura de Stroessner recibió préstamos que pasaron de 33 millones de dólares a 152 millones, para luego ascender a 862 millones de la misma moneda en 1980. Cuentas que se triplicaron para los contribuyentes. Con esto fueron creadas varias empresas y agencias públicas como Corposana, IPVU, Líneas Aéreas Paraguayas, el Instituto de Bienestar Rural, el Fondo Ganadero, el Banco Nacional de Trabajadores, la Industria Nacional del Cemento, PETROPAR, ACEPAR, entre otros. Esto sirvió para crear una masa clientelar en el sector público, así como para enriquecer a los aliados políticos, militares y empresarios.

En esta época entran a fortalecerse los llamados gremios empresariales, que brindaron una fuerte base de sostenimiento a la dictadura en el sector privado.

UIP y FEPRINCO miembros del Consejo de Estado.

Así, según el periodista Miguel H. López, la UIP y la FEPRINCO apoyaron sin mayores objeciones la política económica de la dictadura. Dichos gremios formaron parte del Consejo de Estado y del Consejo de Comercio Exterior, órganos con representación oficial y de la sociedad que servían al dictador para legitimar sus decisiones. Estos oportunos aliados eran beneficiados a través del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, que mantenía una clientela de consorcios y empresas de amigos que eran adjudicados en todas las licitaciones con obras sobrefacturadas para dejar importantes beneficios.

Aníbal Miranda por su parte afirma que también la UIP, FEPRINCO, la ARP, la Cámara Paraguaya de Bancos y la Cámara de Importadores se vieron beneficiados con franquicias y exenciones para juntar y mover libremente el capital doméstico, esto sin negar que hubo excepciones honrosas. Con los ministerios y entes acaparados para el saqueo institucionalizado, más la colaboración y participación de hacendados, latifundistas y financistas se conformó por entonces una corporación de extensión nacional.

La reforma agraria de la ARP.

Muchos de los grandes ganaderos de la ARP fueron beneficiados ilegalmente por la Reforma Agraria stronista, así también durante la transición. Foto: EFE.

Una nota especial merece la Asociación Rural del Paraguay (ARP). La misma fue integrada por antiguos y nuevos hacendados y ganaderos creados por el stronismo, siendo un soporte fundamental para la dictadura. Se dieron protección mutua, pues gran parte de los agremiados acapararon grandes extensiones de tierra ilegítimamente a través del Instituto de Bienestar Rural (IBR).

Alfredo Stroessner implementó, por medio del IBR, una “Reforma Agraria” que le sirvió de bandera de campaña para el manejo de una importante masa campesina con la promesa de la distribución de la tierra. El resto de la historia es conocida, la Reforma agraria distribuyó tierras entre los políticos, militares y empresarios adherentes al stronismo, unas 7 millones de hectáreas según la Comisión de Verdad y Justicia, y aun hoy Paraguay es uno de los países con peor distribución de tierras. Entre los grandes beneficiarios se encontraban muchos afiliados de la Rural.

Mediante y en gratitud a esto, los miembros de la ARP construyeron un gremio poderoso que apoyó las políticas del gobierno. A través de ellos, la dictadura mantuvo control sobre la población en las zonas de influencia de sus estancias y enclaves pecuarios.

Esta relación de los gremios empresariales con el poder no se detuvo con la caída de la dictadura. Su influencia, poder y beneficios continuaron en las siguientes décadas, donde la estructura estatal corrupta no varió, solo cambio de patrones.

El caso de Yiyo Bobadilla.

Un reconocido integrante de la Asociación Rural del Paraguay, quien presidió el gremio por varios años es José Ignacio Bobadilla Barudi, alias “Yiyo”.  Según figura en el informe de la Comisión de Verdad y Justicia, el ganadero, pese a no ser campesino sin tierra y por lo tanto no beneficiario de la Reforma, percibió en 1967 unas 2.691 hectáreas en el distrito de Presidente Hayes, del departamento con el mismo nombre. Título número 56.675.

Puesto que su influencia en la transición colorada se mantuvo, como si fuera poco, durante el gobierno de Luis Ángel González Macchi, volvió a percibir unas 4.320 hectáreas en el distrito de Mariscal Estigarribia, departamento de Boquerón. Finca número 21.089, título número 191.947.

Irónicamente, en el 2005 entabló demanda por un conflicto de superposición de títulos con otra adjudicataria ilegal de tierras lindantes a la propiedad del Chaco, de nombre Susana Cadogan, quien percibió 4.210 hectáreas en el mismo año, con finca número 21.091. La misma también figura en la lista de personas no beneficiarios de la reforma agraria. Ambos presentaron títulos, informes y testimonios de funcionarios del Indert y MOCP para defender “sus propiedades”.

Néstor "Tito" Núnez, durante el discurso inaugural de la Expo 2011. Foto: Ñanduti.

Los beneficios de la era Wasmosy.

El ex presidente de la Rural también fue beneficiario de los insólitos créditos realizados por el Instituto de Previsión Social (IPS) entre 1993 y 1998. El ente realizaba por entonces préstamos como si fuera un banco de plaza, supuestamente para reactivar su economía. Yiyo Bobadilla percibió 5.500 millones de guaraníes de crédito durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy.

De todos los préstamos realizados, para el 2003, el IPS solo había recuperado el 22 %.

Según Idilio Méndez Grimaldi, en su libro Los herederos de Stroessner, esto le sirvió a Bobadilla para aumentar su fortuna personal. El mismo era amigo personal de Wasmosy, con quien concurría año tras año a exponer en la Feria ganadera de Uberaba, en Minas Gerais, Brasil. Esto, según el autor, le facilitó obtener los prestamos del que habría pagados solo algunas cuotas.

Ver también: El presidente de la Feprinco se habría enriquecido en negocios con la dictadura.

Fuente:

  • Miranda, Aníbal. Guerra de mafias en Paraguay. Miranda y Asoc. Editores. 2001.
  • López. Miguel H. Stroessner y “Yo”. La complicidad con la dictadura (1954-1989). Compilado en el libro Pensar en Latinoamérica, del Primer Congreso Latinoamericano de Filosofía Política y Crítica de la Cultura. 2006. Jakembo editores.
  • Méndez, Idilio. Los herederos de Stroessner. Arandura Editorial 2007.
  • Informe final de la Comisión de Verdad y Justicia, Tomo IV. Tierras Mal habidas. 2008.
  • Acuerdo y sentencia nro.54/05. Caso: Alvarado Marcia c/ Bobadilla Barudi, Jose s/ Interdicto de retener la posesión.  Firmado por los Miembros del Tribunal de Apelación en los civil y comercial, primera sala: Valentina Nuñez González, Marcos Riera Hunter, Oscar Augusto Paiva. Leyes.com.py

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