La guerra contra la pobreza de Cartes es una mentira, afirman

Angélica Viveros, del Centro de Ayuda Mutua en Salud para Todos (Camsat) del Bañado Tacumbú, denuncia que hace dos años no cuentan con médico en el puesto de salud de la comunidad y que en este tiempo se desarticularon los pocos avances que tuvieron en el sector. Por ella señala que la «lucha contra la pobreza» de la que se embandera el gobierno de Horacio Cartes es una mentira y que la principal prueba es que la población de los bañados crece cada día, principalmente como síntoma del emprobrecimiento de la población rural y de la expulsión de sus tierras con el avance de los monocultivos extensivos.

Fue durante una entrevista con el programa Bañado Ñe’ê, emitido por la radio Fe y Alegría, donde expuso la situación actual de los pobladores ribereños, principalmente con las últimas inundaciones que han dejado unos 32.000 damnificados que han recibido poca o nula atención de los órganos estatales encargados de responder en casos de emergencias o desastres naturales.

La dirigente explicó que la principal lucha que llevan a cabo es contra la pobreza, por el trabajo, la vivienda, el salario digno y el derecho a la tierra. Apuntó que uno de los principales factores que llevaron a los pobladores a dimensionar la importancia de la organización es la amenaza de ser desalojados ante los intereses inmobiliarios que quieren apropiarse de sus tierras ante el valor que adquirieron repentinamente con la avenida Costanera.

Lamentó además que no se puede trabajar con los funcionarios de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y el Consejo Municipal de Emergencias y Desastres de Asunción (Comueda), que se rehúsan a realizar labores coordinadas con las organizaciones, que ofrecen sus recursos humanos y conocimientos para enfrentar el problema. Ello a raíz de que toda la asistencia es politizada y los funcionarios prefieren tomar a las familias por separado para chantajearlas exigiendo apoyo electoral a cambio de la asistencia.

Con respecto a los refugios instalados en los cuarteles, se queja del trato prepotente de los militares de RI 14, que maltratan a la gente y han habilitado unas pocas duchas y baños para miles de personas, que deben convivir entre un montón de desperdicios y en pésimas condiciones higiénicas. Dijo también que no se busca una solución integral al problema, como la defensa costera que proponen los bañandenses, porque las inundaciones son un negocio porque en nombre de los damnificados se reciben millonarios créditos.

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