La floreciente producción del «ka’a vai»

27 mil toneladas de marihuana producidas al año ubican a Paraguay como cuarto productor mundial de cannabis. Mientras los cárteles de narcos brasileños se adueñan del negocio, los campesinos paraguayos reciben migajas por producir la hierba ilegal más consumida del mundo. Su producción emplea unas 20 mil personas en el país.

Paraguay es el cuarto productor mundial de marihuana. Plantaciones de marihuana detectadas por la Senad en Amambay. Foto: Senad.

Por Arístides Ortiz Duarte

“Ajeheja vaekue chugui pórque ipeligrosoiterei, aunque oñe gana porâââ…”, me dice mi entrevistado aún con cierta desconfianza minutos después de que un intermediario nos presentará y comenzáramos la entrevista en un lugar del centro de la ciudad de Limpio. “Péro hetaiterei lo mitâ oî oñotýva la ka’a vai”, agrega este amambaiense de cuna que tuvo que dejar la tierra roja de su departamento cuando decidió venir con toda su familia a Asunción y ganarse la vida con la venta de comida.

“Ha ndaha’éiningo la ajusegui vaekue la paragua`ýpe…péro como la che familla he’i chéve: ‘jajereha ko asuntogui porque ñamanombáta’, roju ko’árupi…aunque rogana porâ kuri pe ka’a vai ñemityháme…”, dice mi entrevistado detrás de un carro bien surtido de lomitos, asaditos, hamburguesas y cervezas, desde donde sirve a sus clientes la cena, sobre la acera de una calle de Limpio.

“En familla ro ñemity”

“Ha mboriahu ningo chamígo…ikuentavéko chupe kuéra oñemity upéva que ndo karui hikuái”, expresa Edgar Almada de la Senad sobre las motivos que impulsan a los campesinos a arriesgarse en la producción del «ka’a». Foto: Senad.

Mi entrevistado me insiste en algo comprensible: que no de dato cierto alguno sobre él, “porque ko asuntoko hendyyy hína”, me recalca. Le aseguro que seré cuidadoso y le pregunto si por lo menos podría poner la ciudad donde vive: “Upéa ikatu…”, me responde. Entonces seguimos la conversación. “En familla ko ore ro ñoty vaekue pe asunto…ha pórque ro gana porâ…sí, oñegana porâ…marâ ha’éta ndéve otra cosa…”, comenta.

Las declaraciones de este campesino migrante amambaiense son confirmadas por Edgar Almada, Director de Operaciones de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), aquí en Asunción. “El cultivo de la marihuana es familiar. Puede haber personas no parientes que se asocien y cultiven, pero generalmente el cultivo es en familia. Esto lo comprobamos en las incautaciones y erradicaciones de plantaciones que realizamos casi cada semana”, explica Almada. ¿Ha mba’ére piko oñe ñoty en familia?, le pregunto: “Ha mboriahu ningo chamígo…ikuentavéko chupe kuéra oñemity upéva que ndo karui hikuái”, responde Almada, animándose a dejar su recto castellano para ir entrando en confianza con el guaraní.

El ingeniero agrónomo Jorge Velázquez, Director de Desarrollo Alternativo de la Senad, me detalla sobre el cultivo de la marihuana. “De dos a tres personas por hectárea deben trabajar para sembrar y hacer crecer las semillas de cannabis. Luego se suman más trabajadores para el secado y prensado…”, me comenta en la oficina de la Dirección de comunicación de la Senad.

Actualmente existerían unas 9000 hectáreas de marihuana cultivada en Paraguay. Foto. Senad.

Una buena producción

La producción de la marihuana está en expansión, de eso no hay duda”, asegura el agente Edgar Almada, reconfirmando a nivel local lo que dice el Informe Mundial Sobre las Drogas 2012, de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD). “…Los datos relativos a las incautaciones y la erradicación del cannabis indican que la producción de hierba de marihuana está cada vez más extendida, aunque es muy difícil cuantificarla debido al carácter a menudo localizado y en pequeña escala de su cultivo y producción”, señala este informe anual.

Los datos duros de la Senad ponen número a esta expansión. Si las informaciones oficiales de las diferentes administraciones que pasaron por esta secretaria daban cuenta que, en el 2005, existían en el país 6 mil hectáreas de marihuana, con una producción de 15 mil toneladas con dos cosechas por año, según consta en el Boletín de Estupefacientes 2006 de la ONUDD (Un informe especial sobre la marihuana), hoy los números han aumentado. Jorge Velázquez afirma que los trabajos de incautación y erradicación de plantaciones de esta institución corroboran que actualmente “los cultivadores realizan 3 cosechas cada año, lo que implica un aumento con relación a años anteriores”. Velázquez explica que “la técnica de cultivo es el del tradicional rosado. Es decir que utilizan otras tierras para la segunda y tercera siembras, porque las nutrientes de las primeras se agotan y ya no pueden ser utilizadas”. La consecuencia de este aumento a 3 cosechas es que el área de cultivo de la marihuana se disparó a 9 mil hectáreas, teniendo en cuenta que una cosecha anual se realiza sobre 3.000 hectáreas, según los cálculos que la Senad expone en su web institucional en el apartado “Reducción de oferta” sobre marihuana. Y la producción en toneladas también se fue bien arriba: 27.000 cada año, al calcular las 9 mil hectáreas cultivadas por las 3 toneladas que se producen en una hectárea.

¿Y los que trabajan cultivando marihuana, cuántos serían? Si se necesita un promedio de 3 personas para cultivar una hectárea, y se calcula que existen 9 mil hectáreas cultivadas cada año en el país, la cantidad de mano de obra ocupada en este rubro podría rondar cuando menos los 20.000, ya que se debe tener en cuenta que muchos agricultores trabajan en dos o incluso en las tres cosechas del año.

Expansión territorial

El «cultivo interior». Cada vez más consumidores en la ciudad plantan en sus casas. La plantita de M.A.

Si la producción aumenta, el territorio de cultivo en el campo también debe crecer. Es lo que me relata Edgar Almada, que está al mando de las decenas de intervenciones de incautaciones y erradicaciones de plantaciones del «ka’a vai» que realiza anualmente la Senad. “Los departamentos donde tradicionalmente se concentra el cultivo de la marihuana son Amambay y Canindeyú y las zonas de San Pedro y Caaguazú colindantes con aquellos. Y es porque son ricos en bosques que cubren el cultivo clandestino de la droga ilícita”, narra, aunque añade que “su cultivo se ha expandido en forma dispersa por zonas de los departamentos de Alto Paraná, Itapúa y Caaguazú y San Pedro”.

El ingeniero Velázquez amplia sobre los departamentos tradicionales de cultivos señalando que, además de ser boscosos, “son departamentos que están muy cerca de los puntos de tráfico hacia el mercado brasileño, no tienen presencia del Estado y sus climas son muy aptos para el ka’a vai”.

Pero la expansión del cultivo en Paraguay no solo se da en el campo. El fenómeno llamado “cultivo en interior” ha crecido en las ciudades, sobre todo en Asunción y Ciudad del Este, donde los consumidores plantan en sus casas y departamentos la marihuana para consumo personal. Tal como me cuenta M.A., un habitante del barrio Sajonia: “Aquí está mi planta…emañamína hese mba’éichapa opuâ ohóvo…y vo sabe que no necesita de muchos cuidados…lo que sí tiene que tener es su solcito, por eso le tengo aquí en el balcón”, me dice mostrándome la maceta con la hierba de hojas largas de medio metro de altura aproximadamente mientras se acomoda su larga melena en forma de rasta. “Mirá, aquí está mi producción, de lo mejor leka…ko’âga apitáta chupe”, me comenta preparándose minuciosamente el popular porro. Y es que el cultivo en interior se extiende cada vez más en el mundo, principalmente en los países con alto consumo de marihuana como Estados Unidos, Australia y las naciones europeas, como dice el Informe Mundial sobre Droga 2012. Y apropósito del consumo, EE.UU. es el país que encabeza la lista en los que más se consume marihuana, y es el quinto productor de la hierba. Pero a diferencia de Paraguay, ya hay estados del país del norte que han legalizado la producción del cannabis.

El principal mercado de la marihuana paraguaya es Brasil. Foto: Veoverde.

A moconha vai pra o “Brasiu”

“Oho paite Brasil-pe…upégotoladongo oñemondopa…umi rapai kuérango oguerekó la plata. Che mandu’a ore rombyaty paite la roñemity vaekue, rombo seka, ro prensa porâ ha ja rovendéma hína umi ojoguávape…brasilero meme la ojoguáva orehegui jipi”, comenta el amambaiense mientras sirve un jugoso asadito a uno de sus clientes en Limpio.

Desde el Brasil, Leandro Demori, periodista independiente especializado en el tráfico de drogas del Paraguay hacia el mercado brasileño, me describe la demanda de consumo en Brasil: “Calcula-se que 8 milhões de brasileiros já tenham feito uso de maconha, e que 1,5 milhão a use todos los diase pelo menos 3 milhões de brasileiros fumam com frequencia (Se calcula que 8 millones de brasileños ya fuman marihuana, que un millón quinientos mil fuman todos los días y que por lo menos 3 millones fuman con frecuencia)”

Demori, (quien escribe un libro sobre el tráfico de drogas en el Brasil) narra el tráfico hacia su país: “As rotas mais usadas ainda são as estradas. A malha de estradas brasileira é bastante grande, então os caminhões com cargas falsas e os carros com esconderijos são muito usados. A polícia costuma prender sob denúncia, porque é difícil controlar todos os veículos que transitam pelo Brasil. Mas enquanto a polícia prende uma carga, muitas outras passam (Las rutas más usadas son los  lugares de ingreso formales. Los lugares de entradas al Brasil -desde Paraguay- son demasiadas, están los camiones con cargas falsas. La policía acostumbra detener las cargas verdaderas sobre denuncias, porque es muy difícil controlar todos los vehículos que ingresan al Brasil. Y si la policía detiene un cargamento de marihuana, muchos otros vehículos con carga entran)”.

Campamento de procesamiento de marihuana en Concepción. Los productores paraguayos venden principalmente el cannabis a narcos brasileños. Foto: Senad.

El agente Edgar Almada describe este tráfico hacia el Brasil con esta palabras: “Los principales puntos de tráfico de marihuana y de drogas en general al Brasil siguen siendo las siguientes ciudades brasileñas y paraguayas fronterizas: Pedro Juan Caballero-Ponta Porâ, Salto del Guairá-Guaíra y Ciudad del Este-Foz de Yguazu. Y también la frontera seca principalmente amambaiense de 438 kilómetros entre ambos países”. La Policía Federal Brasileña, en sus últimos informes oficiales, da cuenta que la larga frontera entre ambos países no es más que un gran colador por donde entran y salen como agua y como insectos voladores todos los productos ilícitos. Una frontera de improvisados puertos clandestinos sobre los ríos Paraguay y Paraná hacia el lado paraguayo e incontables aeronaves que cruzan la frontera por los cielos.

El destino final de la marihuana paraguaya son las ciudades más pobladas del Brasil: San Pablo, Rio de Janeiro, Minas Gerais, Santo Espíritu y Goias. Los últimos datos, también asentados en el Boletín de Estupefacientes 2006 de la ONUDD sobre marihuana, concluyen que el 85% del ka’a vai que se consume en el Brasil, es de procedencia paraguaya. Esta cadena de producción, tráfico y comercialización deja a los narcotraficantes brasileños alrededor de 180 millones de dólares, según declaró Francisco Maertens, subdirector ejecutivo de la ONUDD, en mayo del 2011 durante su visita al Paraguay. ¿Y cuánto queda de este inmenso negocio para el campesino agricultor como el amambaiense a quien entrevistados aquí. Almada nos da la respuesta: “Ellos apenas reciben de 30 a 50 mil guaraníes diarios por su duro trabajo en las plantaciones de marihuana. La ganancia verdadera la llevan los narcotraficantes”, precisa.

Los ganadores del tráfico de la marihuana producida en Paraguay son los capos de las bandas de narcos que operan en el Brasil: el Comando Rojo, el Tercer Comando y Amigos son los Amigos. Y también los banqueros brasileños que lavan el dinero de los cárteles. Muchos miembros de estas bandas residen en las ciudades brasileñas fronterizas como Ponta Porá, Guaíra y Foz, y tienen estancias en territorio paraguayo, las que usan de plataformas para el tráfico de drogas terrestre y aéreo.

Marihuana prensada incautada. Las autoridades fronterizas no tienen capacidad de controlar el inmenso caudal que ingresa al Brasil. Paraguay consume apenas el 2,5 % de su producción. Foto: Senad.

Cannabis, la droga más consumida del mundo

“El cannabis –marihuana- es la sustancia ilícita más consumida mundialmente: existen entre 119 y 224 millones de consumidores de cannabis en todo el mundo y el consumo se mantiene estable…”, dice un pasaje del Informe Mundial sobre Drogas 2012 de la ONUDD. Dentro de este inmenso negocio que mueve miles de millones de dólares, la marihuana paraguaya surte clandestinamente al mercado brasileño y a los demás países de América del Sur. Apenas alrededor de un 2,5%  de su producción total queda y se consume en el mercado local.

Según las estadísticas de la ONUDD, Paraguay es el cuarto productor de marihuana detrás de Marruecos, Afganistán y México. Según las últimas estimaciones de la ONUDD en el 2006, se producían 45.000 toneladas anuales de hoja y resina de marihuana en el mundo, y calculaba que Paraguay producía el 15% de aquel total. Actualmente la producción de Paraguay creció un 50%, y es una de las más requeridas en toda la región por su alta calidad. Sin embargo, no llega a los mercados donde los precios del cannabis son los más elevados, como el de Japón, donde se paga hasta 35 dólares por gramo, y los de Estados Unidos, Canadá, Bahamas, Suecia, Australia, Austria, Irlanda e Israel.

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