La FIP condena las amenazas inaceptables contra varios periodistas de Colombia

Las Águilas Negras serían los reponsables de emitir cartas intimidatorias contra periodistas colombianos.

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) ha exigido hoy a las autoridades de Colombia que se tomen en serio las amenazas del grupo paramilitar «Las Águilas Negras» contra un grupo de personas, entre los que se incluyen afiliados de la organización adherida a la FIP en aquel país y defensores de los derechos humanos, a quienes el grupo citado ha declarado objetivo de su punto de mira.

El grupo paramilitar denominado Las Águilas Negras estaría detrás de las amenzas a periodistas colombianos

«Condenamos con firmeza esas amenazas y urgimos al gobierno colombiano para que haga lo necesario para llevar a sus autores ante la justicia», ha declarado Jim Boumelha, presidente de la FIP: «Durante demasiado tiempo nuestros colegas de Colombia han estado sometidos a intimidaciones implacables, persecuciones y amenazas contra sus vidas. Hay que parar todo eso».

Un documento firmado por el «Bloque Central de las Águilas Negras», una facción paramilitar de la extrema derecha, ha sido enviado a un cierto número de periodistas, advirtiéndoles que deben considerarse objetivo y que sus vidas están en peligro. Entre los periodistas señalados, está Eduardo Márquez, presidente de la Federación Colombiana de Periodistas (FECOLPER), organización afiliada a la FIP, Hollman Morris, Daniel Coronell, Marcos Perales Mendoza y Claudia Julieta Duque. En el listado se encuentran asimismo varios activistas de los derechos humanos.

El citado grupo señala que ha llegado «la hora de exterminar y aniquilar a todas las personas y organizaciones que se hacen pasar por defensoras de derechos humanos y aún más que se infiltran como ONGs internacionales, periodistas (…). Los ubicaremos en las oficinas, en las casas donde viven (…). Los tenemos en la mira y desde ya pueden darse por muertos«. La FIP expresa su preocupación por dichas amenazas, que se hacen públicas dos años después de que se revelara en un documento, en 2009, elaborado por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la línea a seguir para intimidar a los periodistas bajo el mandato del anterior presidente. Álvaro Uribe llamaba a algunos de ellos «impostores» por su defensa de los derechos humanos.

La periodista Claudia Julieta Duque y Daniel Coronell, en particular, fueron víctimas de una campaña de intimidación de la DAS por sus trabajos de investigación.

La FIP apoya las organizaciones de su grupo latinoamericano, FEPALC, que han condenado las amenazas y han recordado  a las autoridades de Colombia su deber de prevenir y evitar la violencia contra los periodistas.
«Colombia tiene un triste registro, en lo que se refiere a la seguridad de los periodistas y esas amenazas exigen dar pasos fuertes para asegurarse de que nuestros colegas no sufren ningún daño», ha declarado Gustavo Granero, vicepresidente de la FIP: «Es especialmente nefasto que esas amenazas se hagan en medio de un clima de violencia creciente contra los periodistas».

FECOLPER ha constatado 189 casos de agresiones y tres asesinatos de periodistas. Otros cuatro están siendo investigados para determinar si tienen relación con su ejercicio del periodismo.
La FIP respalda -por completo- a FECOLPER que reclama una investigación creíble sobre estos incidentes a la Procuraduría General de la Nación y a la policía.

«La cultura de la impunidad en los crímenes contra periodistas debe acabar ya», concluyó Granero: «La libertad de prensa nunca prospera si no impera la ley».

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