La etnografía del Tesoro de Ruiz de Montoya

Presentan libro que analiza los aportes etnográficos del “Tesoro de la lengua guaraní”, el diccionario que fuera elaborado por el sacerdote jesuita Antonio Ruiz de Montoya en el año 1639.

Portada del libro que aborda los aspectos etnográficos del «Tesoro» de Montoya.

El próximo martes 24 de setiembre, a las 19:00 horas, se presentará en la biblioteca del Centro Cultural de España Juan Salazar el libro “Etnografía guaraní en el Tesoro de Ruiz de Montoya”, del investigador español Antonio Caballos Piñero. Se referirá a la obra el pa’i Bartomeu Melià.

 En esta entrevista vía correo electrónico, el autor nos cuenta sobre su experiencia en la elaboración de este trabajo y destaca la convivencia con la lengua como la experiencia fundamental que hizo posible su realización.

 –¿Cuál es el contenido específico de este libro?

 –Es sencillamente un intento de reordenar lo que Montoya ha recogido en el Tesoro sobre el mundo material y personal de los guaraníes con quienes convivió. En muchas ocasiones y por diferentes autores se había afirmado que el Tesoro era una etnografía implícita. Mi propósito ha sido explicitar de alguna manera esa etnografía.

 –¿No había ninguna etnografía de los Guaraníes, con tanto que se ha escrito sobre ellos desde el tiempo de los jesuitas?

 –Sin duda que ha habido al menos aspectos parciales que han sido tratados en estudios anteriores. Lo que creo puede ser algo nuevo es ese esfuerzo de recopilar de una forma un tanto exhaustiva y completa todo el campo temático etnográfico, para lo cual obviamente me he ayudado de esos trabajos anteriores.

 –¿Qué le motivó a escribir este libro, que es también el texto de su tesis doctoral en la Facultad de Filosofía, Departamento de Antropología Social, en la Universidad de Granada?

 –Como indico en la introducción al libro, tras años de contacto con los textos de Montoya, sentía como un desafío las palabras de Egon Schaden: «a sistematização dos elementos etnográficos contidos no monumental Tesoro de la Lengua Guaraní, que está á espera de quem a faça, porá em evidência o acerto da opinião de Melià de que esse livro continua sendo a melhor etnografia dos Guarani do Paraguai». Mi trabajo quiso ser una respuesta a esa «espera de quem a faça».

 –¿Contiene algo nuevo respecto al Tesoro?¿Es una ayuda para su lectura, o cree usted es una síntesis específica que revela aspectos escondidos que la lectura directa de Montoya eran difíciles de captar?

 –Nada hay que no sea el Tesoro de Montoya. Mi imagen sobre lo trabajado es que el mosaico cultural del Tesoro, por el hecho de ser un diccionario, por tanto con un ordenamiento básicamente alfabético, estaba fragmentariamente disperso, como es fácil comprobar cuando el reordenamiento temático que he intentado hacer reúne en un mismo campo lo encontrado, mientras que las citas que explícitamente quise mantener provienen de muy diferentes entradas.

 –Usted estuvo en el Paraguay, por lo que sabemos, entre campesinos y con indígenas. ¿Fue esa experiencia la que le permitió ese trabajo? Sin ella, ¿hubiera podido llevarlo a cabo?

 –Efectivamente, mi convivencia con campesinos e indígenas me permitió en primer lugar una cierta afinidad con el guaraní como lengua, en la que, con sorpresa y agrado, llegué a soñar. Pero además me hizo admirar la cultura de esa lengua, enriqueciéndome, como es obvio, con las lecturas que sobre la lengua y cultura tuve ocasión de manejar. No sé si sin esa convivencia humana alguien pudiera haber hecho este trabajo, pero sin duda para mí la motivación fundamental surgió de esta convivencia, en gran parte como una muestra de agradecimiento a todo lo recibido de ella.

 –En Paraguay existe un cierto despertar hacia la antropología. Su Etnografía guaraní, ¿a qué tipo de lector podría ser útil?

 –Quiero imaginar que hay tres grupos a los que de alguna manera tal vez podría ser de cierto provecho. En primer lugar, a los antropólogos, facilitando de alguna manera más profundas elaboraciones sobre aquel mundo guaraní de las reducciones. En segundo lugar, a los lingüistas, para no desaprovechar esa riqueza del guaraní que difícilmente podemos encontrar incluso en los diccionarios más modernos, por no aludir al lenguaje guaraní más coloquial, tan invadido de hispanismos a veces no necesarios. Y, por último, creo que cualquier paraguayo con una cierta inquietud o curiosidad cultural podría en algún momento acudir a este trabajo para regocijarse con una parte de su propia historia que tal vez hasta no hace mucho ha quedado algo relegada u olvidada, cuando no en ocasiones hasta menospreciada. Si a alguien en cualquiera de estos tres grupos le puede ayudar, quedo más que contento. Aunque ya lo estoy personalmente por el simple hecho de haberlo podido realizar.

 –¿Queda satisfecho con su trabajo? Quiero decir, con este libro. ¿Da por concluida su relación con Montoya?

 –Pienso que es difícil que alguien pueda creer que por lo ya elaborado en relación con Montoya, este no tenga más que decir. En realidad, estoy trabajando actualmente, y pienso que no tardaré en concluirlo, el aspecto que en este libro está solamente insinuado, pero explícitamente excluido: todo lo que en el Tesoro podemos encontrar relativo a la religión cristiana. Si me fijé hasta ahora en lo relacionado con la etnografía guaraní latente, mi nuevo esfuerzo trata de sistematizar ahora todo lo que el misionero quiso facilitar a sus compañeros en lo tocante al advenedizo mundo religioso cristiano que ellos quisieron implantar como sustitución de la admirable religiosidad guaraní.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.