La dilatada separación del socialismo y la clase obrera paraguaya

Análisis sobre diferentes momentos de ascenso de la clase obrera a la luz de las últimas movilizaciones contra la Ley de Alianza Público Privada

Imágen de la última movilización contra la Ley de Alianza Público Privada. Fuente: Cigarrapy

A raíz de las últimas movilizaciones contra la ley de Alianza Publico-Privada, se dieron varios encuentros en que se discutía sobre estas manifestaciones. Y surgía un elemento en común: la vanguardia política y movilizadora recaía sobre el movimiento obrero organizado, y más específicamente sobre los sindicatos estatales. Este hecho no es una mera anécdota y, como una manera de aporte al debate,  traemos a la memoria de los pacientes lectores, tres momentos históricos, donde la clase trabajadora tuvo destacada participación y  donde se evidenció el divorcio con las fuerzas políticas progresistas, que podía capitalizar el momento de agitación social, y que indefectiblemente lo capitalizó el partido Colorado, verdadera escuela del gatopardismo, para que todo continúe igual.

Yendo a la fecha más reciente, la década de los noventa, los años  95/97 específicamente, hasta los inicios del gobierno de stroessner, tenemos, por lo menos, tres períodos de protagonismo obrero:

1- Con la llegada a la presidencia del Ing. Wasmosy, 1993, se da un extraordinario impulso en las luchas sociales. La amenaza de la aplicación de innumerables medidas de corte neoliberal, un verdadero pecado para el Partido Colorado, produce una  fuerte agitación social con huelgas, manifestaciones, huelgas generales y cortes de rutas, donde el movimiento  obrero fue factor fundamental. Esa efervescencia militante, no pudo ser capitalizada por los movimientos  políticos progresistas, como sí lo hicieron los oviedistas y los argañistas. El principal argumento de los representantes del pensamiento critico en la política,  era que no se podía confiar en los dirigentes sindicales, porque no eran orgánicos a ninguna organización de izquierda. Finalmente el sistema, Partido Colorado y Gobierno, lograron desarticular toda movilización, desarmando totalmente a la poderosa y temida fiera que era el movimiento obrero, que enfrentaba a la policía, que incendiaba ómnibus y paralizaba el país, y convertirlo en un dócil y amansado animalito faldero. Políticamente terminaron siendo los grandes beneficiados con el descontento popular, los partidarios de Argaña y del General Oviedo

2 – El segundo momento es lo que algunos analistas interpretan como el inicio del fin de la unidad granítica en la época de Stroessner. Estamos hablando del renacer de las reivindicaciones obreras a fines de 1982 y todo 1983, cuando los trabadores de la Coca-cola inician una serie de reclamos y encuentran la adhesión y el respaldo de varios sindicatos. Representaba una muestra de que no estaba todo bien el país de maravillas, como lo denominaba el presidente de la CPT, Sotero Ledesma.  Ese inicio de las protestas públicas, que contribuyó a crear una división en la CPT, con el grupo de los nueve, (semilla del sindicalismo contestatario nacional), y que en poco tiempo llevó a las grandes manifestaciones de los trabajadores de Clínicas y las primeras manifestaciones callejeras desde hacía más de 20 años.

Tampoco allí las fuerzas progresistas  lograron capitalizar esta movilización y descontento social, como sí lo hicieron los grupos internos del Partido Colorado.  El stronismo logró detener las movilizaciones  obreras, consolidó el grupo denominado Militante, pero quedó fragmentado. Los que  capitalizaron el fastidio popular fueron los colorados tradicionalistas, que lograron una exacta lectura política del momento y abandonaron el barco stronista. Esto contribuyó a dar respaldo popular al golpe del 89. Nuevamente las fuerzas progresistas, no lograron una articulación con la clase trabajadora, pues en su imposibilidad analítica, solo veían como alternativa el aburguesado y dogmático Acuerdo Nacional, constituidos por partidos y grupos políticos altamente conservadores.

3- El tercer momento de protagonismo de la clase trabajadora lo ubicamos en los inicios de la dictadura de Stroessner, los años 1958/59. Es esas fecha se produce la última gran represión pública y masiva del stronismo, para su consolidación definitiva.  Al reprimir al movimiento obrero, contención a los estudiantes y cierre del parlamento, quedó el campo libre para la larga dictadura. La agitación que se produjo con la Huelga General de agosto del 58, con un acatamiento, según informe de la embajada Norteamérica de mas del 80% , y que según analistas  políticos por poco no  produjo la caída de gobierno, al producir fuertes posturas enfrentadas, sobre como enfrenta el descontento social. Finalmente el sector duro del ministro Edgar L. Insfrán, triunfa y en menos de un año, liquida la oposición obrera, desarticula el movimiento estudiantil y envía al exilio a los Diputados Colorados disidentes.

Como en los dos casos anteriores tampoco las fuerzas políticas opositoras a Stroessner, lograron la articulación con la clase trabajadora. Si bien se tuvo la importante actuación de dirigentes comunistas, febreristas y democristianos, como dirigentes de base, en líneas generales no se  logró articular con los dirigentes de la CPT alguna salida política. El argumento principal era que los lideres sindicales eran antes que nada partidarios de Epifanio Méndez Fleitas, y con eso se dejó atrás la posibilidad cierta de cortar la consolidación del stronismo.

Estos tres momentos de nuestra historia, con el protagonismo político principal sobre la clase trabajadora, nos deberían dejar algunas pautas, pues estos hechos pudieron representar verdaderos clivajes en nuestra historia social, y sin embargo, por las más diversas razones, solo sirvieron para consolidar grupos camanduleros, conservadores y oligárquicos del Partido Colorado. Razones esgrimidas van desde traiciones en las fuerzas obreras y políticas,  la mala estrategia de la oposición y la acertada estrategia del gobierno, la fragilidad, de militancia y de análisis de las  fuerzas de izquierda, hasta que el azar nos jugó en contra. Pero deberíamos comprender que sin coordinación con la clase trabajadora, que en estos casos produjo las condiciones subjetivas para un cambio social, no tendremos fuerzas políticas  con la capacidad real de influir en la transformación de las condiciones sociales de nuestro país.

Hoy se da una nueva oportunidad. El movimiento obrero está movilizado y en condiciones de forzar decisiones políticas, pero, definitivamente, aislado no lo podrá hacer. La intelectualidad política de las fuerzas de izquierda,  debería poner todo su empeño, dejando de lado personalismo y disputas infructuosas, para lograr la articulación con la clase trabajadora y así lograr parar la avalancha neoliberal que se nos avecina. No podemos darnos el lujo de asistir a un nuevo desengaño, con represión, desarticulación obrera, paz armada y consolidación conservadora, son demasiadas veces que se repite la misma película.

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.