La decisión de Oliva: Hacia una medicina que priorice lo humano

Por Agustín Barúa Caffarena[1]

Francisco de Paula Oliva (Sevilla, 1928), uno de los jesuitas más conocidos en el Paraguay contemporáneo, se encuentra en una situación de salud muy grave.

En repetidas oportunidades fue manifestando (me consta también personalmente) su voluntad de acabar sus días junto con quienes han sido el principal sentido de su apuesta vital: la gente humilde, y en este momento particularmente, la del Bañado Sur.

Una coordinación de diferentes colectivos, organizaciones e individualidades se han ofrecido a apoyar con las condiciones médicas, de enfermería y de residencia adecuadas para esto en uno de los locales históricos de los jesuitas en el Barrio Republicano y donde viene residiendo Oliva desde hace años, a unos metros del Bañado Sur.

Conociendo la medicina paliativa

En torno a esto se ha generado una controversia sobre cuál es la conducta médica adecuada en este momento. Al decir de Enrique de Mestral, referente del paliativismo paraguayo, “la medicina enfocada en la enfermedad o inclusive el modelo intervencionista, no es la única posibilidad de tratar a un paciente en etapa terminal. Para esto están los cuidados paliativos que buscan el confort de fin de vida, aliviando los síntomas molestos sin la pretensión de recuperar la salud y de sanar al paciente”.

Sobre esto, comparto algunas preguntas: ¿Los cuidados sanitarios se restringen a una hotelería adecuada? ¿Cuál es el valor que le damos a la libertad de decidir de una persona llamada también “paciente”? ¿Sigue siendo escuchable una persona pese a que esté anciana y enferma grave? ¿Tenemos una medicina en condiciones de dialogar abiertamente o solo puedo hacerlo “entre colegas”? ¿Se reduce todo a un “problema médico” o la situación supera los límites de una perspectiva biomédica?

Más allá de detalles particulares sobre Oliva (cuestión que me parece fundamental proteger), quiero compartir algunas reflexiones sobre la enfermedad, la muerte y los derechos en la sociedad paraguaya.

Posteo de Facebook. Joe Giménez (El Cántaro BioEscuela Popular)

Enfoque basado en los derechos humanos

Desde 1997, las Naciones Unidas entienden que “el enfoque basado en los derechos humanos se centra en los grupos de población que son objeto de una mayor marginación, exclusión y discriminación”.
Una persona anciana y enferma grave no deja de ser persona, no deja de ser sujeto de derecho sino al contrario, corresponde aún más velar por su protagonismo sobre su propia vida y su propia muerte.Libertad

Habitualmente el “buen paciente” debe acatar las decisiones de nosotros los médicos. En psiquiatría se usan expresiones como “buena adherencia al tratamiento” que celebran la docilidad y la sumisión. En general nos suele molestar “el paciente o el familiar” que no se somete.

Regularmente en la formación médica, no nos preparan para validar la libertad de cada quien. Si a eso le sumamos la normalización de los autoritarismos en la cultura dominante nacional, lo anterior queda potenciado y particularmente invisiblizado.

Particularidad

La medicina suele clasificar a las personas a través de categorías universales. Diagnósticos o números de cama suelen ser formas habituales de nombrar a las personas padecientes en salas de internación o consultorios.

Incluso cada vez más por fuera del mundo médico se van imponiendo esos rótulos: no uso mi derecho a llamar mi padecimiento subjetivo desde mi propia experiencia, simplemente repito que se llama “depresión” o “trastorno de pánico” así como la psiquiatría lo define.

Respetar lo singular, lo particular de cada quien, es volver a dar lugar a la persona aplastada por el discurso medico desde el que nos cuesta horrores no cosificar a las personas.

Historicidad y biografía

Quienes conocemos a Oliva sabemos de tres rasgos suyos: su pasión por la libertad y en particular la de las personas más desposeídas; su sentido de lo justo; y su indignación ante desigualdades y privilegios.

En un momento de tanta fragilidades como este, es urgente que él -como cualquiera que pasemos por un momento similar- sea respetado a partir de valorar las cuestiones que vienen siendo centrales en su vida.

Prejuicios

Un último punto. Quizás nos cueste ver la potencia de salud que tienen los vínculos los afectos, las historias compartidas, los arraigos, los sentidos, pero esta dificultad pudiera ahondarse especialmente porque quienes los darán serán las y los modestos bañadenses.

En una sociedad donde están muy instalados los prejuicios contra el campesino (“haragán”), la indígena originaria (“sucia”) o el bañadense (“ladrón”), es urgente atender que estas barreras no nos enceguezcan.

Oliva elige lo que para algunas personas podría ser incomprensible, o hasta despreciable: Elige a la gente pobre. Como Jesús.

[1] Médico psiquiatra. Antropólogo. Ejerció durante 9 años como profesional de salud en los bañados de Asunción.

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