«La Cumbre de los Pueblos en Río de Janeiro debe impulsar transformaciones”

El Encuentro oficial de la ONU, en tanto, reunirá a los principales responsables de las crisis ambientales, climáticas y sociales.

Beverly Keene, coordinadora de Jubileo Sur, una organización que lucha contra las ilegítimas deudas impuestas a los pueblos. Imagen: Blog Cambio climático univalle.

“Lo que estamos viendo desde muchos movimientos y organizaciones sociales es que las negociaciones oficiales de esta conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no tienen nada que ver con lo que son los derechos de los pueblos, lo que son los derechos de la naturaleza, lo que son nuestras necesidades para la propia sobrevivencia de la humanidad”, expuso Beverly Keene. El movimiento popular debe actuar para elevar su voz de reclamo, en busca de respuestas desde la lógica de los pueblos, añadió.

La activista social es coordinadora de Jubileo Sur, una organización que lucha contra las ilegítimas deudas impuestas a los pueblos, y estuvo en Asunción, días atrás, para exponer en el seminario sobre deuda externa en América Latina y el caso Itaipú.

Precisamente el 5 de junio, hoy, se conmemora el Día Mundial del Ambiente, declarado por la propia ONU, día que para las organizaciones –como Jubileo Sur– debe ser una jornada de movilización y lucha.

“Estamos lejos, muy lejos de tener una conferencia oficial que tratará las causas de las crisis que estamos viviendo: la crisis económica, la crisis ecológica, la crisis social, la crisis climática. Esto no está en la mesa de negociaciones. Lo que van a estar discutiendo los gobiernos con la presencia de muchas empresas transnacionales –también sentadas muy cerca en las mesas de negociaciones, poniendo la comida, poniendo todos los privilegios y todas las migajas que sacan de nuestra mesa– es cómo harán para que los gobiernos pongan un marco que les permita a los grandes capitales, a las empresas transnacionales seguir profundizando el saqueo de la vida misma”, manifestó Keene.

Y éste es el gran peligro de la conferencia oficial de Rio + 20: que se dé un paso adelante en el proceso de mercantilización de la vida, que quiere decir poner la vida misma a la venta, el agua, el aire, los procesos ecológicos, las semillas, lo que es el paisaje hermoso, lo que es el trabajo de las abejas para producir miel. Todo esto pasa a ser mercaderías, que se puede comprar o vender en el mercado, mercaderías sobre cuya existencia no se puede especular, como extendiéndose la economía del casino, cuyos impactos hemos estado sintiendo en estos últimos 40 o 50 años, extendiéndolo cada vez más a todo lo que es la esencia de la vida misma, anexó.

Presencia de organizaciones sociales

“Desde los movimientos, desde las organizaciones sociales estamos planteando para Río una cumbre de los pueblos, una cumbre de los pueblos para la justicia social y ambiental, y esa cumbre funcionará durante varios días con la presencia sobre todo de los campesinos, las campesinas, los pueblos originarios, las organizaciones y los movimientos que defendemos los bosques, los ríos, el agua, los empleos. Todos tenemos que estar juntos poniendo el grito frente a este proceso de destrucción”, expuso a E´a la Coordinadora de Jubileo Sur.

“Pero obviamente un grito fuerte es necesario pero no es suficiente. La propuesta de la cumbre es que no solamente podemos aunar criterios en cuanto a las causas de esta destrucción que estamos viviendo como pueblos, sino cuáles son esas propuestas, que llamamos falsas soluciones que se están planteando, temas como la expansión del agrocombustible, la construcción de nuevas megarepresas, la profundización de las estrategias extractivas como las minas de oro a cielo abierto, todos esos procesos extractivos que vemos ampliándose, profundizándose, el control sobre los bosques”, señaló Keene.

Todo bajo el control del capital

La coordinadora de Jubileo Sur expresó también que “estamos viendo que en nombre de la protección del planeta y el clima, los capitales de las empresas están buscando poner todo esto bajo su control. Entonces, desde los movimientos, las organizaciones, es un momento en que tenemos que aunar criterios en cuanto a ese proceso de destrucción. Debemos entender, comprender qué nos está pasando, qué va a suceder en los próximos meses y años, y por supuesto fortalecer lo que es nuestra capacidad de responder, fortalecer lo que es la capacidad de los movimientos, las organizaciones sociales de resistir el avance de esta llamada economía verde, que realmente significa más verde para los bolsillos de unos pocos. Y en realidad menos verde para la mayoría. Aunar esfuerzos, realizar campañas para fortalecer la resistencia, para fortalecer lo que es la construcción de las alternativas, visibilizar las alternativas que están proponiendo y construyendo los pueblos, desde la economía solidaria, desde lo que es la campaña por la soberanía alimentaria, la campaña por reconocer que el agua es un derecho humano que no puede faltar a nadie. Estas campañas que también tienen que ver con reconocer la deuda social y ecológica que se tenga con los pueblos, con la naturaleza y la urgencia de que esa deuda sea pagada. Y no las deudas financieras ilegítimas y espurias que siguen pagando la mayoría de nuestros gobiernos en América, como en otras partes del Sur”, anexó.

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