La Costanera o la comunidad

La Avenida de la Costanera llega hasta la calle Artigas. Justo frente al Club Libertad vemos la subida, iniciada con un cartelito. Por ahora.

Seguimos por Artigas. Un poco más hacia el Jardín Botánico de Asunción, en frente de la empresa Artes Gráficas Zamphiropolos, entramos por una calle empedrada. Después de unas cuadras empieza la tierra roja. Recién salíamos de una de las calles más frecuentadas en todo Paraguay y ya nos encontramos con un aire de campo, aunque con hollín y sus demás vainas, en medio de la ciudad. Único. En la despensa “Luz de luna” preguntamos por Ña Benita Falcón. Acá todos se conocen.

Los chanchos de Ña Benita.

Los chanchos de Ña Benita.

Ña Benita siempre está en su casa. Todos los días cuida a sus chanchitos. Los vende ya  grandotes. De eso vive.

Al lado está el Río Paraguay. Idílico y lindo se ve, cuando en un momento te quedás en silencio y quitás toda la pobreza que te rodea, toda la basura que no se colecta. Ña Benita vive acá hace más de 20 años. Encontramos muy rápido su casa. La gente ayuda, saluda al pasar, aunque parecemos dos turistas perdidas. Antes de llegar tenemos  que darnos la vuelta otra vez  y elegir otro camino. Por el barro no se puede pasar.

Ahora hay mucho más habitantes, nos cuenta Ña Benita. Siempre viene más gente a quedarse acá, gente sin casa, gente sin tierra. Pero aparte de eso, nunca cambia nada. Nunca se arregla la calle, nunca se busca la basura.

El Estado acá no entra, no le preocupa cómo vive la gente, bajo qué condiciones. En un segundo ya se puede notar eso. Una vez vino Guyra Paraguay, queriendo hacer una Reserva Ecológica del lugar. Ahora vienen los arquitectos y los gestores de proyecto para planificar la continuación de la Costanera. Ahora vienen solamente para avisarle a la gente que tienen que salir porque tienen un proyecto grande en esta zona. No para darles ayuda, lo que más necesitan, sino para echarles. Y cuando hablan del proyecto siempre dicen que le va a beneficiar a todo el Bañado, también que va a combatir las inundaciones. “Esto es lo que ellos venden ante la sociedad” relata Ña Benita. Pero para ella, su familia y todas las demás familias vecinas, es totalmente diferente. Significa salir del lugar donde vivieron más de 20 años, donde tienen sus viviendas, sus vecinos y la familia cerca. “Salir de donde nos sentimos en casa. Sin quedarnos con nada más que algo de plata”. Y claramente que para los arquitectos, para los gestores de proyecto, para todos los que tienen un poder decisorio eso no tiene importancia. Ellos no pueden sentir y entender, probablemente nunca en su vida van a pasar por una situación parecida.

Pensando en el proyecto de la Costanera, Ña Benita y su familia sienten una destrucción de su comunidad, de su cancha, su escuela y su capilla. “Lo que nosotros queremos es que nuestra comunidad se quede unida, algo que no se puede comprar con dinero. Si ellos quieren que nos mudemos, entonces tienen que mudar a toda nuestra comunidad. Con cada partecita que nosotros construimos.”

Por acá pasará la costanera, según el proyecto.

Por acá pasará la costanera, según el proyecto.

La Chacarita como la conocíamos ya no existe más. Muchos de los que vivieron ahí se mudaron hacia acá: Bañado Norte.  Eso les hizo entender a la gente que con lo que el Estado ofrece, la pequeña indemnización, nadie va a poder recuperar lo que tenía antes, de ninguna manera. Por una vida no se puede pagar una indemnización. Le da miedo a la gente, relata Ña Benita. También cuenta que, para esta zona, ellos ni siquiera tienen un proyecto de vivienda social. Y aun si tuvieran unas viviendas construidas para la gente, quién querría vivir en una casa, un cuarto, pegado uno al lado del otro. Te sentirías como en un refugio. “No tenemos título, nadie acá tiene título. Somos todos sin tierra, nos instalamos aquí. Vivimos del reciclaje, como pescadores o vendiendo chanchitos. Pero tenemos nuestra comunidad, nuestros amigos. Esto es lo poco que nos importa, esto no queremos perder. Y por supuesto que vamos a luchar por eso. Si somos flojos, ellos van a ser peor que las inundaciones”.

Peor que las inundaciones, las que tanto quieren combatir ahora con la continuación de la Costanera, pero en el momento adecuado, el momento que dejó tanta gente en crisis, sin animales, sin agua, sin electricidad y sin casa, no les importaba mucho.

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