La Coronación de Federico Primero, Rey Soberano del Paraguay

Un cuento de ciencia ficción jurídica, por Sebastián Ortiz Chamorro

Imagen: Imaginaria.com.ar

Aldito llegó al aeropuerto de Ezeiza y formó obedientemente la fila para el control migratorio. Hacía menos de dos horas que había salido de Asunción. Cuando llegó su turno, el oficial argentino, de pelo negro, largo y enrulado, enorme nariz y bigote hojeó sus documentos lentamente. Sin levantar la cabeza, miró de reojo a Aldito y le dijo:

– ¿Paraguayo?

– Si.

– ¿Pero qué viene a hacer a Argentina? ¿No sabe que este país es un despelote?

– Vengo a visitar a unos familiares.

– Sos valiente, pibe. No hay problema, adelante, pero mirá que tu visa está a punto de vencer. Asegurate de renovarla antes de tu próximo viaje.

Ya en el taxi de camino a Buenos Aires, Aldito se puso a charlar con el chofer. El taxista parecía un hermano mellizo del oficial de migraciones. Sólo lo diferenciaba el hecho de que su nariz era aún más grande.

– Amigo, le siento un acento de afuera ¿De dónde es?

– De Paraguay.

– Uhhhhhhhhh ¡De Paraguay! Yo tuve una novia paraguaya. Pero dígame, ¿cómo está la cosa por allá? Se escuchan noticias muy raras.

– Y mire, la cosa está tranquila, ahora la situación ya se estabilizó.

– Pero escúcheme, hacer un cambio como ese en Sudamérica. ¡Jamás me lo habría imaginado! ¿Cómo se llamaba su Rey?

– Su Excelentísima Majestad el Rey Federico Primero.

– ¡Que bueeeeno! Yo creo que eso funcionaría muy bien también por acá. Acá todo el mundo opina demasiado y nunca se hace nada. Nadie se pone de acuerdo. Y encima tienen una Reina ¡Eso está buenísimo!

¿Cómo se llama su Reina que no recuerdo?

– La Reina Emilia.

– ¡Siiiiiiiii!, ¡La Reina E-milia!. ¡Le queda bien el papel de Reina! Parece que nació para el puesto. Y dígame ¿cómo fue que de un día para el otro se convirtieron en nobleza esa gente?

– Es una historia un poco larga. Resulta que un respetado historiador del partido liberal, encontró documentos que conferían títulos de nobleza a la familia Franco. La gente comenzó a decir que era mentira, pero yo confío en la imparcialidad de este historiador. Es un señor muy serio. Fue el mismo historiador que descubrió que el Mariscal López era un espía de Bolívar. Los liberales estaban felices, siempre fueron antilopistas.

– ¿Pero Bolívar no había muerto incluso hacia 1830, incluso antes de que López haya nacido?

– Este mismo historiador, un señor muy serio, que siempre escribe artículos en los periódicos, también descubrió que Simón Bolívar no murió en 1830, sino que se fue a vivir a Paraguay bajo una identidad secreta. Así se inició la primera conspiración Bolivariana contra el Paraguay.

– ¡Ah cierto! Ahora me acuerdo. Leí esa noticia en el Clarín.

– También se encontraron antepasados comunes de Federico Primero con el Generalísimo Franco. La gente dijo otra vez que era mentira, pero se hizo un estudio y se comprobó que tenían muchísimos genes en común.

– ¡Que bárbaro, pariente del Generalísimo! ¡Un rey y un una reina! Si eso pasara acá en Argentina, yo quisiera que Mirta Legrand sea Reina o al menos Condesa. Condesa de la Recoleta por ejemplo le quedaría bien. ¡Ella también nació para eso! ¿Vieron en Paraguay cuando Mirta Legrand invitó a almorzar a la Reina Emilia? ¡Estaban chochas las dos juntitas! Recuerdo que estaban otros aristócratas paraguayos en el almuerzo.

– Y sí, en Paraguay comenzaron a descubrirse varias familias nobles de las cuales ignorábamos hasta que se realizaron esos trabajos de investigación, totalmente imparciales, que le mencioné. Toda la familia Franco es parte de la Aristocracia. Está por ejemplo su hermano, Julio César, Conde de Fernando de la Mora. Se lo conoce como “Lord Yoyito”.

En otras latitudes tenemos a la familia González-Daher, encabezada por Oscar, Duque de Luque. Su escudo de armas es un chancho.

– ¡¿Un chancho?!

– Sí, un chancho con armadura y una peluca al estilo de las corte inglesa. El chancho lleva un altoparlante en una mano y una lapicera en la otra. En realidad no son manos, son patas, usted me entiende.

– ¿Y tienen también en Paraguay un príncipe, una infanta o un delfín?

– Delfines no. En realidad no es un título oficial pero a los miembros de la Familia Real que trabajan en el estado la gente les dice “Manguruyú”.

– ¡Que bueno!

Pero es una lástima que Paraguay haya expulsado del Mercosur a Brasil, Argentina y Uruguay. ¡Se quedó solito! Claramente lo que tenía que hacer el Mercosur era seguir el rumbo de Paraguay instalando gobiernos como el suyo en todos nuestros países. Los brasuca ya tenían hasta títulos de nobleza. Nosotros en Argentina no tenemos eso, pero por lo menos tenemos a doña Mirta y a Macri. De la Rúa también tiene ciertos aires aristocráticos. Él me recuerda a su Rey por algún motivo.

– Sí, tiene razón, algo tienen en común. Algunos genes tal vez.

– Es cierto que su Rey dijo “¿Vieron cómo el país progresa con mi gobierno? Siempre los Europeos nos ganaban en todo. ¡Ahora nosotros logramos cagar el Mercosur antes de que se funda la Unión Europea!

– Sí, dijo eso. Fue un momento de gran orgullo para mí.

– Pero dijo una grosería, eso no es propio de un Rey me parece.

– Federico Primero decretó que “cagar” no es una grosería.

– Ahhhhhh. Y dígame . . . ¿No fue mucho quilombo instituir una monarquía en el Paraguay? Acá en Argentina hubo mucha gente a la que le gustó lo de Paraguay. Pero también hubo mucha gente que salió a decir que fue un “golpe”, que fue un “atentado a la democracia”, un “quiebre del sistema” y realmente me hicieron dudar.

– Noooooooo, por favor. Mire, toda la institución de la monarquía en Paraguay fue totalmente legal. Cien por ciento realizado de acuerdo a nuestra constitución y nuestras leyes.

– ¿Legal? Pero ¿Cómo hicieron?

– Mire, nuestra vieja constitución (lo que sería nuestra actual “Acta de Limitación de Poderes del Rey”) estipulaba claramente en su artículo 289 que para cambiarla se requería llamar a una Convención Nacional Constituyente. Se llamó a la constituyente con los mecanismos legales, se eligieron a sus miembros democráticamente y en esa convención, que tenía potestad plena cambiar cualquier parte de la constitución, se cambió la forma de gobierno a una monarquía.

– Ah ya entiendo. La gente eligió a los convencionales que proponían la monarquía.

– Bueno, no precisamente. En realidad se llamó a una Convención Nacional Constituyente para hacer que los cargos de la Corte Suprema de Justicia no sean vitalicios. No se dijo nada de la monarquía en esas elecciones, pero lo de limitar el tiempo a los cargos la Corte Suprema tenía un gran apoyo popular. La gente estaba harta de la Corte Suprema. Al llamar a las elecciones para la constituyente se eligió a los mismos parlamentarios de siempre. Gente de nuestra confianza.

– ¿Podían ser parlamentarios y a la vez miembros de la convención?

– Bueno, el artículo 289 establecía que las incompatibilidades debían ser fijadas por ley. Los parlamentarios habían promulgado una ley que estipulaba que ser parlamentario no es incompatible con ser miembro de la Convención Nacional Constituyente.

– ¿Y luego, de dónde salió lo del Rey?

– Bueno, todo iba muy tranquilo en la Convención Nacional Constituyente y comenzaron limitando el período de los jueces de la Corte Suprema. Sin embargo, al día siguiente de esa votación, hubo un incendio en el local donde se llevaba a cabo la Convención, el hotel Reichstag.

– Si, yo había leído sobre el incendio del Reichstag. Acá salió en Clarín y en La Nación en primera plana. Un pasajero brasileño me comentó que también salió un artículo buenísimo en la revista Veja al respecto.

– El periódico ABC Color culpó a la izquierda del incendio. Por la radio, por la televisión y por los periódicos se la pasaban analizando lo que ocurrió. Se descubrió por ejemplo que todo había sido un complot organizado en Venezuela por Chávez, con ayuda por supuesto del cubano ese al que le trasplantaron el cerebro de Fidel Castro. ABC descubrió que elaboraron un plan para aniquilar a los convencionales. Juan Carlos Galaverna (el actual Conde de Transilvania, ciudad anteriormente conocida como Ypacaraí) denunció que recibió información de que los violentos izquierdistas se dirigían a la convención. De repente, la cabeza del clan Saguier, Miguel Abdón, Duque de Areguá, hizo una formidable exposición en la que decía que este era un peligro al que siempre se exponía la patria y que, debido a las amenazas de las que eran objeto, la única forma de asegurar la supervivencia de nuestro país era haciendo que los puestos del parlamento fuesen hereditarios. Luego se habló de la necesidad de que estos puestos fuesen también vitalicios, que la estabilidad era lo más importante para un país. Muchos parlamentarios decían que antes se vivía mejor, que había más seguridad, que se podía dormir con la ventana abierta.

– En el gobierno de Stroessner ¿verdad?

– No. Más bien se referían a la época de la Corona Española. El General Oviedo propuso instituir una “dictadura”, pero la idea no corrió. Tiene muy mal marketing esa marca. A los reyes y reinas parece que todo el que ha visto suficientes películas de Disney los quiere. Se empezaron a entusiasmar con la idea. Surgió la propuesta de cambiar el nombre del Senado por el de Cámara de los Lores. Los convencionales votaron unánimemente porque los cargos de la Cámara de los Lores sean vitalicios y hereditarios.

– ¿Y la gente no hizo quilombo? ¿Cómo sostuvieron esto?

– Bueno, tuvimos mucho apoyo de Inglaterra. Siempre la ponían como ejemplo de democracia. Los convencionales comenzaron a usar togas y pelucas al estilo de la Cámara de los Lores de ese país para ir acostumbrando a la gente.

– Ahhhhhhhhh.

– Pero sí, hubo quilombo: se hicieron manifestaciones en contra de la monarquía. ¡Imagínese usted el descaro de estos zurdos autoritarios! Mientras más manifestaciones se hacían, Juan Carlos, Conde de Transilvania, más intensificaba sus mociones para apurar el trámite de la Convención. Nos advertía, prudentemente, cómo las enormes manifestaciones eran prueba irrefutable del peligro para la democracia.

– Por supuesto que las manifestaciones son un peligro. Gente haciendo quilombo en la calle ¡No dejan trabajar a los taxistas!

– El convencional Tuma presentó un “líbelo acusatorio contra las elecciones”. Decía que las elecciones eran peligrosas. Su argumento era contundente: la prueba de que las elecciones son un peligro es que existe siempre la posibilidad de que sea electa gente de izquierda. Como todo el mundo sabe, la izquierda es violenta y mala, muy muy mala. Usted me entiende: hacen manifestaciones, se quejan constantemente, son todos homosexuales, no trabajan, comen niños ¡Hacen de todo!

De hecho, habían antecedentes en este sentido. Recordemos que cuando se hizo el juicio político a Lugo en el 2012, los cargos de mal desempeño de funciones se reducían simplemente a acusarlo de ser izquierdista y el parlamento consideró que esa era una razón suficiente para quitarlo del cargo. Acá se adelantaron un paso más para impedir que de hecho esos indeseables zurdos accedan a ningún cargo. En realidad no hay mucha diferencia.

Lord Tuma concluyó el líbelo acusatorio con la célebre frase: “para salvar a la democracia, tenemos que acabar con las elecciones”.

Me quedó clarísimo.

– Y es cierto, las elecciones son un peligro constante.

Entiendo lo de la Cámara de los Lores, pero y ¿Lo del Rey específicamente de dónde salió?

– Fue Lord Yoyito quien, legitimado por el recientemente encontrado linaje de su familia (¡esa misma mañana!),  presentó la propuesta de instaurar a un monarca como cabeza de gobierno y proclamar a su hermano, que ya era presidente, como Rey Soberano del Paraguay. Se declaró a todos los terratenientes (que tengan una extensa cantidad de tierra por supuesto) como parte de la nobleza, con títulos de rango inferior que el de las familias con linaje como los Franco. El resto de los ciudadanos fuimos declarados siervos.

– ¿Y eso no le molestó?

– ¡Para nada! ¡Imagínese lo que nos esperaba con el complot que tenían preparado los comunistas!

Estamos en buenas manos. Recuerdo el discurso con el que Lord Oviedo Matto cerró la Convención. Comenzaba diciendo “Hemos escuchado al pueblo. Tal como prometimos, hemos limitado el período de estadía en el cargo de los jueces de la Corte Suprema a cinco años . . .

– Luego vino la presión internacional y la suspensión de Paraguay del Mercosur ¡Todo manipulado por Chávez!

– Exactamente. Fue un burdo atropello a nuestra soberanía ¿Qué rompimiento de la democracia hubo? ¡Todo fue hecho totalmente dentro de nuestro marco legal! Todas las decisiones que se tomaron en la constituyente fueron votadas por nuestros representantes electos haciendo uso de sus atribuciones legales, eso nadie lo discute.

Pero mientras más presión había, mayor era el apoyo de la opinión pública al nuevo gobierno porque sentían que el país era agredido.

Nuestra cancillería reaccionó inteligentemente y decidió expulsar a todos los otros países del Mercosur. Fue una iniciativa brillante.

Por su parte, los empresarios locales hicieron un hermoso acto en el que pusieron una pancarta que decía “Reino Soberano del Paraguay – Independiente desde 1811”. Tenían una estatua de cera de Federico Primero y su corona. Varios en el acto confundieron a la estatua con nuestro monarca. Luego, cuando llegó efectivamente Federico Primero, la gente decía que era nomás la estatua la que estaba ahí.

El Nuncio Apostólico rápidamente apoyó la ascensión al trono de Federico Primero. Su coronación se hizo en la Catedral de Asunción. Toda la calle estaba adornada con floreros.

– ¿Y qué dijo la prensa?

– La prensa mostraba cómo todos estábamos de acuerdo con el nuevo gobierno. Todas las personas que hablaban en la radio y la televisión estaban a favor del gobierno de Su Majestad, Federico Primero y en contra de la intromisión de los países extranjeros. Todo el rato pasaban historias de los crímenes de la izquierda, desde los Rusos rojos hasta los recientes complots de Lugo con Chávez, Cristina K. y Yasser Arafat.

– ¿Pero cómo? Arafat hace rato que está muerto.

– ¡Ja! eso es lo que todo el mundo cree.

 

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