La ausencia del municipio en las inundaciones de los bañados

La asistencia a cuentagotas por parte del municipio a las familias inundadas de los bañados de Asunción tenemos que entenderla en el marco del avance del proyecto de desarrollo que una reducida cúpula política tiene para la ciudad.

Por Martín Pizzichini*

El avance de la Franja Costera fue un factor que propició la desatención del municipio a los pobladores de los bañados. Foto: Facebook.

Los bañados de Asunción históricamente fueron un buen refugio para el olvido. La ausencia del Estado en ese territorio siempre fue notoria: no hay hospitales, las escuelas las aportó la iglesia, existen gran número de accesos a comunidades que no cuentan con alumbrado público, ni calles en condiciones ni recolección de basura y menos aún trabajo.

Los pobladores de esas zonas –que por lo general han llegado a la ciudad expulsados del campo– se organizaron para ir haciendo del bañado un lugar habitable. Hace 60 años que esta población viene levantando los terrenos, haciendo puentecitos, sus capillas, sus caminos y escuelas, y aprendiendo a producir en las desfavorables condiciones en las que viven.

Esta relación densa entre Estado y pobladores del bañado encontró su pico de tensión en la contradicción que genera el megaproyecto económico–inmobiliario de desarrollo de Asunción (figurado en una avenida Costanera, un parque industrial bajo el régimen de maquila, y el traslado del puerto aduanero a la zona del Bañado Sur, fundamentalmente), reimpulsado fuertemente durante la gestión de Arnaldo Samaniego, y las necesidades históricas de la población bañadense. Necesidades que no solo no están contempladas en los planes elaborados por las instituciones públicas ejecutoras, sino que el megaproyecto ya ha superado la fase de licitación y se encuentra en ejecución, sin haber generado instancias públicas efectivas que garanticen la participación de los pobladores y posibilidad de realizar aportes acerca de las condiciones de reubicación y la relación de este megaproyecto –de interés estrictamente económico– con la calidad de vida y un desarrollo integral para la ribera.

La experiencia de la Chacarita

Parte de esta contradicción nos la muestra la experiencia de la Chacarita. El proyecto Franja Costera solo pudo realizarse con la expulsión de cientos de familias de sus casas y comunidades, a la vez que alteró drásticamente la forma de vida de la población, elevando absurdamente el costo de vida y por otro lado destruyendo las fuentes de trabajo de la gente como el reciclado, el trabajo portuario, entre otros.

En ese sentido es como debemos entender la inasistencia por parte del Estado municipal en las últimas inundaciones. Un dato no menor es que las últimas comunidades en recibir asistencia por parte del Consejo Municipal de Emergencias y Desastres de Asunción (Comueda) han sido comunidades del Bañado Norte, donde se está avanzando con la segunda etapa de la Franja Costera, y donde las familias están organizadas hace años en la Coordinadora de Defensa Comunitaria (Codeco), y están dispuestas a no abandonar sus hogares de no garantizarse las demandas y derechos que reclaman. En esta misma zona, la Municipalidad viene desarrollando acciones de intimidación y división entre vecinos, levantando denuncias sobre la existencia de vertederos clandestinos, que encubren que bajo la manipulación de supuestas estrategias de aplicación de la ley, se encuentra la clara intención de desalojar a pobladores históricos de la zona, con el único fin de avanzar con la implementación del megaproyecto. En estos lugares, las inundaciones llegan más rápido que la asistencia.

Consecuente con esta línea de acción, el municipio no asistió al barrio San Cayetano de Bañado Sur, donde varias organizaciones, pobladores y comisiones están articuladas en un Frente de Resistencia –creado frente al avance inminente de este megaproyecto–, hasta recién 8 días de haber comenzado el desastre de las inundaciones, y fueron precariamente asistidos, movilización mediante, ante el Centro Municipal Itá Ybaté, el pasado viernes.

Ausencia del Estado: camino más corto para dejar vía libre al avance del megaproyecto

Estrategias como el peloteo de la información a los pobladores en los días críticos, o la conocida excusa de la burocracia en la gestión para la llegada de la asistencia, marcaron el actuar de un municipio que no contaba con planes preventivos frente a una crecida histórica alertada incluso hasta por las organizaciones históricas en el territorio.

La explicación de la ausencia del municipio en estas inundaciones debemos entenderla como una muestra de poder frente a las organizaciones que se oponen de una u otra manera al avance de este megaproyecto en las condiciones ya citadas. Esta ausencia es una demostración más de que la acción municipal tibia, insuficiente y poco humanitaria contribuye a generar el ideario de que el bañado es un espacio hostil hasta para sus históricos pobladores y pobladoras. Y, en consecuencia, muy propicio para empresarios del negocio inmobiliario e inversores extranjeros. Debemos entender esta ausencia como parte del avance de un proyecto económico para Asunción que niega la pobreza, sin combatirla de raíz, a tal punto de que la expulsa a ciudades vecinas e incluso al extranjero.

 

* Miembro de la Organización Jetyvyro

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