Kuimba’e recibe un mayor número de pacientes heterosexuales

En sus primeras cuatro jornadas de atención, Kuimba’e, la clínica de la organización Somosgay, atendió principalmente a pacientes que se definen heterosexuales. Esto refleja la necesidad de políticas de salud dirigidas exclusivamente a la población masculina, indica el Dr. Ivan Allende, gerente de salud de la clínica.

 

Dr. Ivan Allende, durante la inauguración de la clínica. Foto: Somosgay.

Kuimba’e (varón en guaraní), es la primera clínica de atención integral a la salud del hombre en Paraguay. Inaugurada a finales de mayo de este año en el centro Somosgay (Independencia Nacional 1032 casi Manduvirá), recibe a pacientes desde hace solo dos semanas. El rango de edad de quienes hasta la fecha acudieron a las consultas oscila entre los 19 y 60 años e incluso más, indicó el Dr. Ivan Allende, gerente de salud y proyectista del espacio dirigido a los varones, y no solo homosexuales. De hecho hasta el momento, la mayor cantidad de pacientes que acudieron hasta la clínica para consultas se definen heterosexuales, señala Allende. “Aquí realmente no se discrimina por ninguna razón, de hecho no se pregunta cuál es la orientación sexual de la persona, a no ser que la persona lo comente en el marco de la privacidad de la consulta”, indica.

La mayoría de los pacientes que acudieron al centro hasta la fecha vive en el departamento Central y trabaja en Asunción, presenta infecciones de transmisión sexual (ITS), y nunca antes habían consultado en sistema de salud alguno, público ni privado. Por lo general son personas que trabajan hasta tarde y solo disponen de tiempo libre en momentos en los que ya no es posible acudir a los consultorios. Es por eso que a fin de brindar un horario compatible, Kuimba’e ofrece espacios de atención de 15:00 a 19:00, los días martes y jueves. En ellos brinda de forma gratuita, pruebas y tratamientos para infecciones de transmisión sexual, pruebas instantáneas de VIH, atención psicológica y vacunas contra la hepatitis, el virus de papiloma humano, entre otras.

Pero cuando se trata de salud sexual, son varios los factores que influyen en la decisión de acudir a una consulta médica. Además de los tabúes y la desinformación, la falta de los políticas dirigidas exclusivamente a la población masculina, hace que muchos hombres retrasen  la detección de enfermedades.

“El varón es el eterno excluido de  los sistemas de salud, que de hecho en Paraguay en su mayoría estuvieron dirigidos a las mujeres y a los niños. Si bien hubo cambios en los paradigmas de atención -en salud pública a partir del 2006, con un enfoque hacia la familia-, el varón sigue llegando muy tarde a los servicios, con problemas que generalmente pudieron haberse resuelto en atención primaria o como parte de estrategias de promoción y prevención”, sostiene Allende.

En los consultorios de  Kuimba’e se atiende a las personas según sus necesidades, no hay límite de tiempo por consulta. Así un paciente puede demorarse 30 minuto o una hora. Esta es parte de la estrategia de la clínica, indica.

“En el marco de la confianza que se instala en la relación médico paciente los varones pierden las vergüenzas y hablan de sus prácticas sexuales o algunas afecciones sobre la que tendrían problemas en dialogar en una clínica común, donde se presta una atención sintomatológica de 5 a 10 minutos, que es absolutamente insuficiente para poder escuchar a la personas, examinarlas, llegar a un diagnóstico y promover un tratamiento”, indica.

Énfasis en la prevención del VIH

Hace dos años que Somosgay viene trabajando en la prevención y detección temprana de VIH, principalmente con la población  homosexual. Con la clínica abierta a todos los varones sin importar la preferencia sexual, se amplían las posiblidades de prevención.

Desde su apertura, la principal infección sexual detectada ha sido la gonorrea. Le siguen, la sífilis, el herpes genital y por último el VIH, cuyo tratamiento Kuimabe’e no ofrece. Todos los casos reactivos detectados en la clínica son derivados al Programa Nacional del Control de Sida (Pronasida) para su tratamiento. “Nosotros no pretendemos competir con los servicios del Estado. No pretendemos tener retrovirales a no ser que por alguna razón -como ocurrió en los años 90-, el Estado no esté en condiciones de brindar el servicio de tratamiento”, señala Allende.

Según estimaciones de Pronasida, en Paraguay viven entre 12.000 y 15.000 con VIH Sida. Desde esta institución, dependiente del Ministerio de Salud (MSP), reciben tratamiento antirretroviral mensual entre 7.000 y 8.000 personas.

Las nuevas infecciones se presentan en personas jóvenes de entre 15 y 24 años, principalmente mujeres. En este sentido, Allende advierte que  “el riesgo de que la epidemia pase a ser concentrada -alimentada por aquellos grupos considerados de mayor riesgo para la enfermedad como el  de hombres que tienen sexo con otros hombres o de las trabajadoras sexuales comerciales-, y llegue a ser una epidemia generalizada, es grande”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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