Korn impone un gran show en el cierre del Personal Fest

Entre el miércoles 27 y el sábado 30 de noviembre tuvo lugar el Personal Fest 2013 que reunió a artistas de gran nivel en el Jockey Club. Acá va un repaso de los mejores momentos de las dos bandas principales: Korn y Kings of Chaos.

Korn. Foto de Roque Martínez

Fue a través del programa Headbangers Ball en MTV que muchos conocimos a Korn durante el año 1995. En aquél momento ‘Blind’  sonaba muy extraño a los oídos de uno. Recuerdo que el conductor del programa los presentaba como la gran nueva banda del momento. Al parecer tan equivocado no estaba, ya que a partir de ahí la banda tendría un éxito masivo dentro de la escena heavy.

Si en los 90’s fuiste adolescente y escuchabas música pesada, Korn es un grupo que bajo ningún punto de vista podía resultarte indiferente. Para bien o para mal, re direccionó el curso del metal por aquellos años. Si hasta influenciaron de manera determinante a Sepultura en ‘Roots’, el último álbum con la formación clásica de la gran banda de metal del continente nuestro.

Lo cierto es que en aquél momento la música de Korn me parecía nueva, original y extraña, pero nunca llegó a engancharme como para procurarme un disco. A través de los años podía reconocer la calidad de las canciones del grupo, pero su propuesta nunca llegó a convencerme del todo.

Sin embargo, sentía una gran curiosidad de verlos en vivo. Uno sabe que sobre las tablas las bandas demuestran de qué están hechas. Además, sabía que verlos tocar esos viejos hits sobre el escenario del Jockey sería un regreso sin escalas a finales de los 90’s.

Entonces ahí estaba con la mejor predisposición a la espera de que Jonathan Davis y compañía salgan a escena y muestren de qué estaban hechos. Arrancaron justamente con ‘Blind’, el tema que los puso en la MTV, en las revistas y en los oídos del mundo.

Un escenario sin muchos artilugios más que el humo, las luces, una pantalla al fondo donde se leía el nombre de la banda con la tipografía clásica, las dos pantallas a los costados donde se veía al detalle a los integrantes del grupo y las rejas que se veían detrás del baterista donde estaban ubicados varios seguidores del grupo.

Tal como imaginaba, no costó nada engancharse con el show de Korn. Desde el primer momento la banda activa algo dentro de uno que emociona y conecta con su música. La propuesta sobre el escenario es pesada, emocional y densa. El sonido era perfecto. Sin vuelta alguna te sumergías en sus canciones.

Se notaba que la banda viene de girar mucho porque sonaban más que ajustados. Munky y Brian Welch eran dos máquinas de desparramar riffs. Resultaba impresionante la manera en que cambiaban tan fácilmente los climas a través de sus guitarras Fieldy marcaba la base con ese bajo violento y extremadamente grave. Asimismo, el baterista Ray Luzier se convirtió en una máquina que metía doble bombo cada vez que podía.

Jonathan Davis atraviesa por todo tipo de momentos: vocifera, grita, murmulla, salta furiosamente, se retuerce de arriba a abajo, vuelve a saltar, invita a la gente a acompañarlo en las canciones. El cantante de Korn sin dudas se destaca por la versatilidad de sus voces. Sobre el escenario del Jockey, Davis estaba prendido fuego e hizo todo lo que uno espera del frontman de una banda.

 La banda empezó a recorrer los clásicos de su discografía, sonaron ‘Falling away from me’, ‘Dead bodies everywhere’ y varios temas más. ‘Shoots and ladders’ fue de lo mejor que se escuchó con un Jonathan Davis que previamente hizo la intro con su ya clásica gaita.

A propósito, la banda se lucía al momento de crear climas en cada intro de sus canciones. Por momentos sonaban oscuros, fríos  y melódicos. Acá se notaba mucho la mano del DJ que los acompaña en vivo quien metía efectos y ruidos de todo tipo que encajaban de manera perfecta con la música de Korn.

Fue con una versión muy personal que hicieron de ‘Another brick in the Wall’ y “Good bye cruel world” de Pink Floyd  que las rejas con los chicos sobre el escenario tuvo mucho más sentido. Luego se retiraron brevemente para volver y hacer la parte final del show.

Tras poco más de una hora, se vislumbraba el final con ‘Got the life’ y ‘Freak on a leash’, dos clásicos de su discografía para el disfrute de todos.  Con gusto a un gran show, pero un tanto corto en su duración, los integrantes de Korn se fueron saludando y regalando púas  y palillos a los presentes.

De las tres bandas pilares de un género que alguna vez fue conocido como nü metal, era la más esperada en Paraguay.  Y aunque hoy no tengan la popularidad de tiempos pasados, Jonathan Davis y los suyos demuestran que siguen vivos con un set de canciones que te pasan por arriba y que al parecer no tienen fecha de vencimiento sobre un escenario.

Kings of Chaos ofreció una auténtica fiesta de rock n’ roll en el Jockey

Kings of Chaos. Foto de Roque Martínez

Afortunadamente la tormenta que amenazaba el cielo asunceno no pasaría de una gran amenaza ya que sólo una leve llovizna caería durante tan sólo unos minutos.

En el día miércoles, el marco que presentaba el Jockey fue de unas 12.000 personas, un tanto diferente a los últimos shows que se sucedieron en este recinto. Mucho que ver seguramente tienen los últimos días del mes y sus terribles consecuencias para la billetera del ciudadano aficionado a este tipo de eventos.

El arranque fue inobjetablemente bien recibido, Deep Purple sonaba en los instrumentos y voces de estos íconos del hard rock: ‘Highway star’ y ‘Smoke on thewater’, ambas canciones entonadas por el gran Glenn Hughes.

Salía a escena Corey Taylor, el cantante de Slipknot, quien quizás era el único descolocado en esta reunión por tener origen en una banda dedicada al metal ultra agresivo. A lo largo de la noche, Taylor demostraría su versatilidad a la hora de cantar.

Con Joe Elliot, el cantante de Def Leppard, el hard rock estuvo de fiesta. Hoy, a pesar que no se sabe mucho sobre el presente de su banda, el británico demostró que su desempeño vocal es óptimo.

Llegó el turno de Myles Kennedy quien subió por fin al escenario junto al gran protagonista de la noche: Saul Hudson o mejor conocido como Slash para los amigos. El primer gran momento ‘gunner’ llegaría con ‘Nightrain’ con un  Slash que se lucía y soleaba su guitarra con esa misma imagen con la que todos lo conocimos.

Sin dudas esta formación sobre el escenario del Jockey fue lo más cercano que se podría ver de una reunión ‘gunner’: Slash, Duff McKagan, Matt Sorum y Gilby Clarke completaban el ¿75%? de Guns N’ Roses. Sólo faltaba Axl para que esto se haga realidad.

Las canciones acústicas se hicieron presentes, MattSorum (el cabecilla junto a Duff McKagan de este súper grupo) se dispuso a presentar nuevamente a Glenn Hughes. El viejo zorro del rock pesado convirtió sus agudas voces en uno de los momentos especiales de la noche.

Luego Corey Taylor toma la posta nuevamente, quien poco recuerda de aquél intimidante vocalista de Slipknot cuando cantó ‘Through Glass’, de Stone Sour, su banda de impronta rockera.

Sin embargo, el set de baladas sería un tanto extenso, hecho que logró que el show pierda un poco del feeling rockero con el que arrancaron. A estas alturas quedó más que claro que Kings of Chaos se trata de una reunión de amigos por el nivel de disfrute que se reflejaba en ellos.

Con Slash nuevamente sobre el escenario más la acertada elección de que Corey Taylor a cargo de las voces llegaría el turno de “Fallin into pieces” de Velvet Revolber para demostrar que no todo se trataba de Guns N’ Roses. Luego llegaría el momento de Gilby Clarke quien se dio el lujo de encargarse él solo de ‘Knockin’ on heaven’s door”.

Por fin dejaron de lado el set acústico y volvieron a electrificar las guitarras. Sonarían ‘Communication Breakdown’ e ‘Inmigrant song’ con Glenn Hughes al frente. Led Zeppelin decía presente en el Jockey.

Joe Elliot tomaría nuevamente el micrófono para interpretar ‘Tie your mother down’ de Queen. También sería el cantante de Def Leppard el responsable de cantar ‘Heroes’ de David Bowie. Resultó sorprendente ver a músicos del hard rock tocando este hit del músico británico. Corey Taylor y Miles Kennedy se convirtieron los coristas de lujo de Elliot.

El set list ofreció una variedad musical extensa de clásicos que a esas alturas estaba llegando a su fin. La despedida arrancaría con ‘Sweet child o’ mine’, el clásico infaltable en toda presentación de ex integrantes de Guns N’ Roses, con los presentes en estado de euforia total.

Sobre el final el encargado de la voz fue Myles Kennedy quien por momentos logró una fidelidad bastante cercana a las notas vocales de Axl Rose.

El cierre sería con la muy esperada ‘Paradise city’ con la mayor parte de los presentes festejando vivir una auténtica fiesta rockera de la mano de una banda con Slash al frente a quien se lo pudo disfrutar por primera vez en Paraguay.

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