Kandire: entre el arte y la necesidad de catarsis

El teatro de Wal Mayans expuso la evolución histórica del Paraguay a través de un recorrido visual por sus hitos.

Desafiando el sentir.

Por: Jazmín Acuña

Fotos: Daniel González.

Una bandera deshilachada se eleva por encima de un grupo de personas que marcha al ritmo de una melodía. Como si fueran presas de un hipnotismo, avanzan sin rumbo conocido. La firmeza de sus pasos se complementa con los movimientos abruptos y entrecortados de sus cabezas. Un dos, un dos. En sus caras se vislumbra un grito ahogado, mas la marcha continúa su ritmo desacelerado. Un dos, un dos.

En el mejor de los casos, el pasaje más memorable del cuento del flautista de Hamelín podría asociarse con esta descripción. O en su defecto, la histórica foto de los marinos estadounidenses anclando su bandera en una isla de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la bandera deshilachada es paraguaya, y las personas  que marchan sufren heridas de destierro en la guerra del exilio.

Esta escena formó parte de Kandire, la última propuesta de Wal Mayans. La cita fue el pasado 29 de setiembre en el Teatro Municipal, donde un público afortunado fue testigo de la evolución histórica del Paraguay a través de un recorrido visual por sus hitos. En un tiempo de media hora, la música en vivo, la expresión corporal, el vestuario, la iluminación y otros recursos comulgaron en el escenario para movilizar y sensibilizar nuestros sentidos. Es aquí donde radica el vanguardismo de Kandire. Conocer la historia no es lo mismo que sentir la historia. Kandire nos desafió a sentir.

Isabel la Católica.

Fueron varias las ocasiones donde el despliegue en escena copó de energía la sala del Municipal. La convicción de grandeza y  la condescendencia que caracterizó a la misión colonizadora se podía palpar en la mirada gélida y despectiva de una dama de blanco – la reencarnación de Isabel la Católica. Su presencia etérea contrastaba con el semblante condenatorio, indicio del prejuicio deshumanizador que permeó  la visión de muchos emisarios en su pasar por las Américas.

El desfile militar y la procesión de estacioneros sumaron fuerza a Kandire. En estas escenas la obra se desprende de su carácter retrospectivo, porque ni la masculinidad militarizada propulsada desde los cuarteles, ni el lamentoso conformismo católico pregonado en las iglesias han quedado relegados al pasado. Estas corrientes siguen vigentes, normalizando y perpetuando valores para la reproducción de un status quo que discrimina, oprime y somete.

Dictadura.

Pero sin dudas, es en la representación de la brutalidad del régimen stronissta donde la obra adquiere su cualidad suprema: Kandire es visceralmente necesaria. Más de un espectador llegó al límite de sus emociones al ver la sumisión de tres mujeres a una suerte de ‘pileteadas’. Esta escena, tan brillante como abrumadora, transmitió el terror que caracterizó los 35 años de poder totalizador en nuestro país con una eficacia pocas veces vista. Aquí es donde uno comprende la indispensabilidad del arte en nuestras vidas. Cuando el lenguaje humano se ve limitado en su función de transmitir porque la realidad sobrepasa lo conocido o lo cotidiano, el arte se da a la tarea de construir nuevas formas de expresión sin las cuales no existiría posibilidad de catarsis ni sobrevivencia.  Con Kandire revivimos un capítulo de nuestra historia pocas veces explorado y reflexionado, y ciertamente, sin propuestas como la de Wal Mayans, son pocas las chances de sobrevivirlo y superarlo.

Kandire cerró como inició: con el canto de un chaman. El anhelo de catarsis y la esperanza de redención colectiva se encerraron en este orden. El mensaje que nos llevamos es tan simple como propicio: en nuestros orígenes reside la posibilidad de futuro.

Ficha Técnica de Kandire

El shamán.

Asistente de Dirección: Raquel Martínez.

Producción: Karen Fraenkel/Juan Méndez.

Guión: Alberto Sánchez Pastor.

Composición musical: Rodolfo Gómez.

DJ: Natalia Doljac.

Diseño de luces, montaje e iluminación del espectáculo: Santiago Schaerer.

Diseño y realización de escenografía: Osvaldo Ortiz.

Dirección General: Wal Mayans.

Wal Mayans.

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