Kafkiano

(Opinión) Es realmente espeluznante lo que está sucediendo en la farsa montada como juicio a los campesinos por el caso “masacre en Curuguaty”.

Hay demasiadas cosas que rayan la locura total. “Kafkiano”, si bien parece un término elegante e ilustrado, es lo mínimo que se puede llamar a esto. La atmósfera que se plantea es propia del libro del escritor checo Franz Kafka llamado “El Proceso”, en el que la alucinación y la locura de un proceso dramático y opresivo que no sabe cómo y dónde terminará producen una angustia tal al lector, que terminará pensando que la vida es un absurdo, si no una locura.

Son innumerables los hechos y situaciones que se presentan en torno a este caso que cualquiera terminaría diciendo mínimamente que es una locura total. Enumeremos:

1-      En primer lugar, la investigación gira sólo en torno a la muerte de los 6 policías. Y nadie, absolutamente nadie investiga o le interesa siquiera mencionar la muerte de 11 campesinos. ¿Por qué esto? ¿Es más importante para el Estado y la sociedad la vida de un grupo de seres que otros? ¿Tiene más valor la vida de unos más que otros? Yo creo que no, en absoluto.

2-      Los y las acusadas no saben de qué están acusados y acusadas. Jamás nadie les mostró un documento oficial de acusación para presentar en forma su defensa.  Es más, entre la gente presa están quienes habían ido a visitar a parientes en el predio ocupado o, más increíble aún, personas que fueron a visitar en el hospital a parientes o amigos heridos en  el suceso. También están entre los y las procesadas mujeres, adolescentes y hasta niños.

3-      Se menciona en el juicio que los campesinos invadieron una propiedad privada “perteneciente” al extinto empresario-político colorado Blas N. Riquelme quien a su vez invadió la propiedad, ya que la misma históricamente fue donada al Estado paraguayo, y que el mismo Estado defiende como suya, incluso ya lo había destinado a los campesinos en el marco del programa de  reforma agraria, razón por la  cual los campesinos venían gestionando ser destinatarios de esas tierras. Sin embargo, el juicio es para los campesinos, destinatarios de la tierra por la Ley de reforma agraria y no para la familia Riquelme que es la que primeramente invade la propiedad del Estado.

4-      Las pruebas del fiscal de la causa. Y aquí viene lo más alucinante! Papel higiénico, botella de la gaseosa Nico (ya vacía), una botella de caña, dos semillas de cocos, un cortaúñas, honditas, quepis, botella de aceite, machetes, cuchillos de cocina, machetillos, foisas sin mangos, entre otras.

Cuando las pruebas fueron presentadas en 9 cajas cerradas que iban siendo abiertas sucesivamente una risa generalizada inundó la sala de audiencia. El fiscal nervioso responde luego a la prensa, “a mí no me importa si a la defensa le parecen graciosas nuestras pruebas, esto que se está mostrando es fruto de un trabajo minucioso del Ministerio Público”. (Nota del redactor: ¡¿minucioso?!)

Pero a más de lo llamativo de las inauditas pruebas, los abogados defensores de los campesinos procesados expresaron su indignación de que la jueza Janine Ríos (suena más a nombre de actriz o modelo que de jueza)  haya aceptado abrir las cajas con pruebas ocultas cuando que es sabido como un principio básico jurídico que el Ministerio Publico debió especificar cada una de las pruebas, identificándolas, describiendo sus detalles y como serían usadas en un eventual juicio oral, además de que estas pruebas debían haber sido presentadas antes de la audiencia a fin de que la defensa pueda realizar los procedimientos correspondientes, en primer lugar, para  constatar la autenticidad de esas pruebas así como ofrecer otras en respuesta, sin embargo en la última audiencia  abrieron cuatro cajas que ni siquiera figuran en la acusación.

“Se abrieron cuatro cajas que no están en la acusación. Solo tres cajas fueron ofrecidas pero se abrieron siete. Por eso nosotros presentamos un recurso de reposición para que se excluyan”, dijo a la prensa el abogado Guillermo Ferreiro.

Algunos medios transcriben que la jueza dijo en defensa de la mayor cantidad de cajas a las que originalmente habían, que “se hizo eso para distribuir mejor  las pruebas en diversas cajas”, lo que demuestra una supina ignorancia, ya que resulta que una vez presentadas y selladas las cajas frente a todas las partes, no se pueden tocar porque eso puede llevar a la sospecha de que se agreguen, manipulen  o cambien pruebas, y eso es muy grave. Pero la jueza aceptó.

5-      Y siguiendo con las pruebas, lo otro, más insólito aun y doblemente grave por lo que significa, es que la Fiscalía presenta una prueba consistente en una escopeta que supuestamente fue utilizada en la masacre. “Es una escopeta marca Maverick, calibre 12 milímetros, número de serie MV51657A, con mango de plástico color negro tipo pistolete, con tres cartuchos vivos. Las actas del procedimiento y de levantamiento de evidencias, dan cuenta que esta arma no fue incautada en el operativo de desalojo el 15 de junio, ni tiene vinculación alguna con los hechos de la masacre de Marina Kue” según un escrito de Hugo Valiente, abogado vinculado a la Codehupy, que realizó una investigación sobre el caso y posteriormente fue corroborada.

Según la investigación, “esta arma fue encontrada abandonada en la zona céntrica de la ciudad de Curuguaty, detrás de la parroquia San Isidro Labrador, al mediodía del día 25 de junio de 2012. La Policía comunicó a la fiscala Ninfa Aguilar el hallazgo de dicha arma y remite la evidencia. Al día siguiente, el dueño de la escopeta ‒un general retirado de 70 años llamado Roosevelt César Benítez Molinas‒ se presenta a la Fiscalía y declara que el arma es suya, y que fue robada por desconocidos en la noche del 22 de junio de 2012 en su estancia Ko’eju, ubicada en la colonia General Artigas, del distrito de Curuguaty, lugar distante a más de 30 kilómetros de Marina Kue”.  “Sin embargo, el fiscal Jalil Rachid dispuso que la escopeta pase a engrosar el cúmulo de evidencias que serían usadas como pruebas de su acusación en la masacre de Marina Kue. El 28 de junio el fiscal del caso remitió estas evidencias al Laboratorio Forense del Ministerio Público, para su informe pericial” menciona el abogado en un comunicado que se hizo público el fin de semana pasado. Conclusión, el fiscal presenta un arma encontrada en la calle como que supuestamente los campesinos (y sólo ellos pudieron hacerlo) usaron el día de la masacre.

6-      Y lo último, calentito. Ante  la recusación de los abogados defensores de los campesinos a la jueza Janine Ríos y la solicitud de que se aparte del juicio por parcialidad manifiesta. La jueza Ríos, nota mediante, ¡rechaza su propia recusación! Estas cosas deben figurar en los anales de la jurisprudencia o historia de la justicia en Paraguay. Y como si todo fuera poco, la Cámara de apelaciones no encuentra nada  preocupante en la jueza y decide hoy, confirmarla de nuevo como una blanca y pura paloma.

Toda esta realidad alucinante nos reafirma que lo que está pasando con los campesinos y toda la sociedad en esto que llamamos justicia es realmente “Kafkiano”, si no leamos este párrafo del 2.º capítulo de la novela “El Proceso”, titulado “el primer interrogatorio”, y díganme si no está refiriéndose a nuestra “justicia”, Para mí que sí:    «No cabe duda de que, tras las manifestaciones de este tribunal y, en mi caso, después del arresto y del interrogatorio de hoy, se esconde una gran organización. Una organización que no solo da trabajo a unos guardianes corruptos, a unos inspectores necios y petulantes y a unos jueces de instrucción cuya mejor cualidad es la de ser mediocres, sino que además, mantiene a una magistratura de grados superiores y supremos, con toda una caterva inevitable y sinnúmero de ordenanzas, escribientes, gendarmes y otros servicios auxiliares, probablemente incluso verdugos. ¿Y qué sentido tiene, señores, esta gran organización? Consiste en arrestar a personas inocentes y en instruir contra ellas un proceso absurdo y, como en mi caso, casi siempre sin resultado. Teniendo en cuenta la insensatez de todo esto, ¿cómo evitar la peor de las corrupciones en el cuerpo de funcionarios? Es imposible; ni siquiera el juez del tribunal supremo sería capaz de conseguirlo por sí mismo«

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