Julio Fuentes: “América Latina está cerca de un estallido social”

“Hay bolsones de pobreza muy grandes que todavía no se han expresado en luchas por la pandemia del coronavirus, pero se van a expresar”, pronosticó Julio Fuentes, sindicalista argentino, presidente de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores del Estado (Clate).

Acompañado por el paraguayo Narciso Castillo, secretario de Derechos Humanos del comité ejecutivo de Clate realizaron un conversatorio sobre el impacto de la pandemia en el mundo del trabajo en el marco de la Feria del Libro Chacú Guaranítica que tiene lugar hasta el 13/3 en la embajada argentina en Asunción.

“Hemos traído materiales de Clate y de organizaciones adheridas, en este caso de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Argentina, para compartirlos aquí. Materiales que hicimos por ejemplo un estudio sobre los sistemas previsionales en América Latina, porque es un tema válido cuando vuelven con la idea del Fondo Monetario (FMI) de que los fondos de los trabajadores los deben administrar los bancos, a pesar del desastre que fue en Chile por ejemplo”, comentó.

Fuentes recordó que “la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dice que se perdieron 200 millones de puestos de trabajo, en nuestra región el impacto fue brutal con pérdida efectiva de puestos y precarización, porque en plena pandemia la actitud de muchos empleadores en lugar de ser solidarios, decidieron seguir precarizando”.

Agregó que “en Latinoamérica y el Caribe hay muchas necesidades, procesos inflacionarios que no se toleran como el caso de Argentina donde hay un 50% de inflación anual.

Desde el sindicalismo tratamos de reparar lo que pasó, porque los sistemas de salud se desfinanciaron y la epidemia del Dengue ya venía mostrando que estaban colapsados. La pandemia hizo estallar todo y lo que se pudo sostener fue con el esfuerzo de los trabajadores que fueron a sus puestos con incertidumbre, sin saber si te morías, era como ir a una guerra, una enfermera, el que limpia las calles, esta situación es la que venimos analizando”, consideró.

Como solución al mal momento sostiene que “hay que reinvertir recursos. Necesitamos un estado fuerte, que se capaz de captar recursos e invertirlos en la población. Quedó demostrado que la actividad privada no iba a sostener la pandemia. El sector público golpeado como estaba pudo vacunar a la población y salir más o menos, con promedio de pérdidas de vidas humanas cercano al de los países centrales y todo eso ocurrió gracias al esfuerzo y la voluntad de los trabajadores públicos. Espero que la historia reconozca la hazaña de los empleados públicos durante la pandemia”, pidió.

– ¿Ves cercano ese estallido social?

-Un espejo para mirarse es Chile, en todos los países hay un embrión de una protesta similar. Pensemos que la gente no tiene trabajo y aumentan los servicios, y no lo hace por los cuidados contra el virus, pero creo que volveremos aun escenario de alta conflictividad social. El que crea que la gente se va a quedar en la casa a sufrir necesidades está equivocado, la gente va a salir a la calle.

Objetivamente hay disconformidades, hay posibilidades de cambios políticos en Brasil, Paraguay, Colombia, pero son cambios que tienen que venir con soluciones porque si son sólo cambios de figuras políticas y el fondo sigue igual la población va a seguir reclamando. La experiencia histórica así lo indica.

-¿Sigue siendo baja la tasa de sindicalización en nuestra región?

La tasa de sindicalización no es tan baja, todo depende de con qué los comparamos, por ejemplo nosotros triplicamos en número de afiliados a los partidos políticos de la región, y eso que en los sindicatos se paga cuota.

Se afilia un 7% pero puede ser mayor si tenemos en cuenta que un 60% de los trabajadores en la región no están registrados. Entonces uno cree que puede ser mayor.

El desafío del sindicalismo en América Latina es de definición ideológica, para qué queremos el sindicalismo, para explicarle a la gente que no se puede, para resignarse, o un sindicalismo para ser motor de la historia y salir a dar lucha.

Soy de los que creen que hay necesitamos un sindicalismo para transformar la realidad social. Hay otros que tienen una posición más conciliadora, más reformista. No se puede conciliar con quien no quiere conciliarse. Nuestros empleadores públicos y privados en Latinoamérica, no se quieren conciliar con la clase trabajadora, quieren explotarla a lo que más de.

El modelo y la orientación ideológica es clave.

Otra de las cosas que aparece en el movimiento es la participación de la mujer que en los últimos 15 años fue de un crecimiento exponencial, al principio fue tímido, pero ahora las compañeras están entrando a los sindicatos y eso nos va a dar una mayor calidad de acción.

A su turno, Narciso Castillo, dirigente de la Unión de Trabajadores del Estado (Unte-SN) coincidió en que la “necesidad de la participación activa de la mujer para fortalecer el movimiento sindical es un imperativo”.

Después analizó la realidad sindical del país: “No existe una política desde las centrales de acompañar las luchas populares. Lo que se sufre con las políticas neoliberales, con la pandemia, nuestros compañeros estuvieron trabajando con teletrabajo con una ley que hicieron los diputados, buscando que se instale la precarización.

Hay desafíos importantes para el movimiento sindical, estamos perdiendo reivindicaciones por la falta de una herramienta organizativa más fuerte.

Hay mucho trabajo precarizado en el sector público, ofrece contratos de 3 meses, con paga menor al salario mínimo y sin seguridad social, así que queremos ir aglutinando, hacer una coordinación mínima de los sindicatos del sector público, una agenda de 3 o 4 puntos concretos para confrontar con el gobierno.

Tuvimos un muy buen conversatorio con los compañeros en Fernando de la Mora donde queda claro que la gente quiere conocer más de sus derechos y de la forma de organizarse, y es una deuda que tenemos. Formar más gente para dar las luchas”, concluyó.

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