«Hago un dúo con mi guitarra»

Julio César Cristaldo

Julio César es el menor de tres hermanos

Cuántos sueños frustrados acumula la historia de este mundo. Sería más corto preguntarse cuántos se cumplieron. En Paraguay, la música es un ejemplo de lo difícil que se hace llegar a sentirse realizado cuando de vocación lograda se trata. Cuántos «dejate de esa macanada» y «te vas a morir de hambre» hemos escuchado repetirse y reproducirse con tonos y semblantes diferentes. O, simplemente, la indiferencia. Sin apoyo ni empuje aunque tampoco disuasión, sólo la llanura de la espalda que no entiende y el silencio. O el obstáculo más triste: sin recursos económicos ni apoyo.

Julio César Cristaldo Morán tiene 11 años, una sonrisa que relampaguea a la luz de sus frenillos y una risita entre tímida y orgullosa cada vez que le dicen que él es profesional. Nació y vive en Luque, una especie de patria dentro del Paraguay de donde coincidentemente surgen militantes del arte y la cultura.
«Es un monstruo», dicen de él los que lo escuchan y no necesariamente por encontrarse con algo abominable. En el tono de la expresión y en el rostro fascinado entendemos la connotación, que cuando le dicen así es por ser de un talento extraordinario ejecutando la guitarra.

El comienzo

Es el menor de tres hermanos que desde niños se empaparon de música con altura; sin embargo, no tanto por falta de ganas como sí por los insondables vericuetos de la vida, no persistieron hasta definir su disciplina y energía diaria en ella. Julito, para distinguirlo de su padre que también se llama Julio César, sí lo hizo y dice que le empezó a gustar todo eso por lo que fue viendo, y oyendo, en su casa desde pequeño con sus hermanos y escuchando a los Beatles.

Su papá cuenta que ya a los tres años practicaba con una guitarrita de madera y cuerdas de hilo de pescar. Como sus dedos eran muy chiquitos no le tenían mucha paciencia sus hermanos para enseñarle. Entonces, cuando cumplió 5 años un profesor se sumó al pequeño desafío y argumentó que «si le gusta, no hay edad»: fue el Profesor Casto Darío Martínez.

Más adelante, su Luque natal le dijo sí con una oportunidad: el Conservatorio Zípoli con el Profesor Rigoberto Vidaurre.

Reconociendo su talento

En el 2006, Julito participó en el concurso Mau-ricio Cardozo Ocampos, en esa ocasión fue Berta Rojas parte del jurado. Lo escuchó y le ofreció darle clases de tanto en tanto, cada vez que venía al país. Fue así también que le recomendó clases particulares con el Maestro Eduardo Isaac en Paraná, Argentina.
Su papá acompaña la entrevista que le hacemos; entre él y su esposa se reparten las idas y vueltas que requiere el seguimiento del talento del niño. Por momentos, cuidando de dar espacio a su hijo de que responda por sí mismo, interviene para aclarar detalles más burocráticos que Julito no se acuerda porque él, tan chiquito y talentoso, está embebido en su guitarra.

Por ejemplo, Julito habla de los distintos lugares y personas que participaron de su formación musical. En medio, su padre le dice: «contale lo de la beca, papá», y Julito cuenta que consiguió una beca que le paga por todo este año el viaje que hace una vez al mes a Paraná, Argentina. Ahí pasa una semana con el Maestro Eduardo Isaac. ¿De dónde es la beca?, le pregunto y él arruga la frente mientras afina su guitarra y trata de recordar, le mira al papá y ahí me responde que es del fondec.

Creciendo

En diciembre de 2007, en el Centro Cultural de la Municipalidad de Paraná, lo escuchó tocar el arquitecto Gerardo Dayú, Director de Cultura de ahí. Gracias a esa coincidencia de talento y oportunidad, a Julito le ofrecen grabar un cd que se llamó Creciendo. En él hace un dúo con su guitarra, como a él le gusta decir, y toca temas como: «Punteada Okára», de Enrique Coeffier; «El sueño de Angelita», de Félix Pérez Cardozo y «London Karape», de Agustín Barrios.

Actualmente se encuentran preparando una versión mejorada que pretende lanzar en noviembre de este año como previa a su viaje a Alemania. Fue invitado en esta ocasión por la Asociación Staufen-Paraguay, que trabaja otorgando becas a niños y jóvenes de nuestro país. Irá como invitado a realizar una serie de conciertos. El costo del pasaje correrá por cuenta de la Municipalidad de Staufen y la estadía por parte de la Asociación. «Gitarrentage», me dice Julito mientras ensaya el alemán que está estudiando. Quiere decir «días de guitarra», me aclara; así se llamará el festival del que será protagonista allá.

Y acá invitamos al lector a hacer un stop. A lo largo de este material que vuelve sobre los pasos de la entrevista, identificamos al menos en tres ocasiones: «lo escuchó fulano y a raíz de eso…». No reluce nada más que la importancia del estudio, de la difusión y de sentirse apoyado y valorado.
Es necesario que los niños sientan que pueden soñar, que los sueños estén dirigidos en grande. Comparemos qué sueña para mañana un niño como Julito y otro de algún barrio marginado sin escuela, sin adultos responsables al lado, sin cariño, cuando se le hace la famosa pregunta: ¿qué querés ser cuando seas grande? Sueñan con tener su carro con caballos para poder trabajar. Alguien se tiene que hacer cargo de haber instalado en la cabeza y en la vida de los niños sueños cercenados. Guitarrista, tenista, científico y médico me dice Julito, un niño que tiene mucho y no se queda con eso sino que, como le dice su abuelo, «quiero hacer un dúo con mi guitarra para hacer un instrumento de paz».

Enlaces

MySpace de Julio: www.myspace.com/juliocguitarra
Blog: www.juliocguitarra.blogspot.com

Comentarios

Publicá tu comentario

Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: Las solicitudes de API se están retrasando para esta cuenta. No se recuperarán nuevas entradas.

Inicia sesión como administrador y mira la página de configuración de Instagram Feed para obtener más detalles.