Jueza prohibió la venta del libro «La familias detrás de las cámaras» de Verónica Wiens

Blanca Rojas, jueza en lo civil de San Lorenzo, dispuso que ya no se venda el libro «La familia detrás de las cámaras» de Verónica Wiens; Silvia Cubas, hermana de Cecilia Cubas, impulsó una acción judicial en el fuero civil, ya que en el libro se vincularía a su familia con la comisión de delitos.

Un oficial de justicia llevó la resolución de la jueza a la librería “Reflexiones” (Eusebio Ayala casi República Argentina), en donde se vendía el libro. La resolución dela claro que el material no puede ser comercializado en ningún lugar o se accionará judicialmente contra la editorial

La resolución de la jueza Rojas salió después de que Silvia Cubas impulsara una acción en lo civil, para frenar la venta de ejemplares del libro ya que su familia se siente afectada por su contenido.

Contenido del libro

El libro de Wiens contiene un relato titulado “La persecusión”, que habla  del asesinato de la hija de un importante ex político, que se dio como parte de una “justicia divina”. ““Sabíamos que Dios es justo, pero nunca nos percatamos de cuán justo es hasta que, años más tarde, después de haber perdido su alto rango político, a esta familia le asesinaron a una de sus hijas (…) con Arnoldo lloramos y entendimos que Dios es justo”, dice Verónica Wiens en su libro.

Según el relato, la historia empieza cuando por medio de la radio se les acercó pidiendo ayuda una mujer que trabajaba como ama de llaves en la mansión de “una persona muy importante de la sociedad, quien en ese momento estaba en campaña política para cargos nacionales muy importantes”. Mary es el nombre falso que le da a la misma para no identificarla.

Dicha persona contó al matrimonio Wiens que tenía prohibida su entrada a la segunda parte de la mansión de la familia donde trabajaba. Un día entró accidentalmente al lugar y encontró “incubadoras, una sala de operación con instalación moderna y un fichero con más de mil nombres de mujeres, proveedores de bebés para la adopción y el tráfico de órganos”. Según habría dicho, allí entendió el “porqué de la visita constante de médicos, abogados y anestesistas y por qué venían las chicas del interior”.

Por ser madre e hija de campesinos, la mujer entró en depresión y hasta quiso suicidarse por tener dicha información, cuenta Verónica. Por ello recurrió a la radio Obedira, donde era director Arnoldo Wiens, para pedir ayuda y saber qué hacer con esa “información”.

Arnoldo Wiens la buscó para llevarla a su casa, y supuestamente fueron “seguidos”.  En la casa la mujer les contó todo, y les dijo que quería denunciar el hecho a la justicia. Cuenta también el escrito que recurrieron a un juez de confianza que les rechazó tomar el caso al saber de quién se trataba, argumentando que no era su jurisdicción.

Tiempo después se habrían secuestrado al hijo de Mary, porque tenía una deuda de “quinientos mil guaraníes” con la familia poderosa, que había contraído tras una enfermedad que tuvo el niño. La mujer les contó que por la noche devolverían a su hijo, si lograba pagar ese monto.   El matrimonio Wiens junto el dinero, “que era mucho en ese entonces”, y se pudo liberar al niño.

Luego, “Mary se convirtió y trató de depender de Dios”.  La mujer asistió más asiduamente a la consejería, y el matrimonio Wiens empezó a ver dos autos que se turnaban para seguirlos. Arnoldo empezó a recibir mensajes amenazantes.

Posteriormente, siguiendo la narración, Mary desapareció un tiempo, y semanas después apareció y les reclamó: “¿Por qué Dios lo permitió? ¿Dónde está tu Dios?”. La mujer les contó que el chofer de la familia la llevó a la frontera norte del país, la presionó a que contara lo que sabía y porque visitaba a los Wiens. La violó y la encerró por varios días en una casa. Tras unos días la devolvió a la casa, la amenazó que “si fundía el negocio ellos sabían que sería culpa suya”. Los Wiens asumieron que la amenaza también iba para ellos, “porque la campaña política se endurecía y necesitaban el dinero del bebetráfico”.

La mujer se deprimió y luego “se dio cuenta de que quedó embarazada de la violación”. Quiso suicidarse y abortar. Los Wiens le consiguieron otro trabajo, y fue mejorando de ánimo.

Tiempo después volvió el tema, le dijeron que tenían a Mary, que la secuestraron. Cuando la soltaron volvió a casa de ellos, hicieron buscar a su hijo, y le compraron pasajes para ir a Buenos Aires. Un mes después, la mujer les comunicó que había mejorado anímicamente, que habían encontraron ayuda en una iglesia, y que “había tenido un aborto natural después del viaje”, pero que estaba bien.

Las amenazas contra los Wiens no cesaron luego de eso, según Verónica Wiens. Comenta en una anécdota que “luego que dicha familia subió muy alto en lo político” y cuando inauguraron una fundación de ayuda social, invitaron a la prensa, incluido a Arnoldo. “Cuando les felicitó por el nuevo cargo, la señora le dijo que nunca se olvidarían del episodio con nosotros, y se puso a temblar”.

Según Verónica Wiens, la “historia de persecución” terminó recién “cuando esta importante familia tuvo que salir del país por circunstancias políticas”.

En la parte final del relato, cuando comenta el hecho del asesinato de una de las hijas de la familia poderosa, Verónica Wiens agrega al respecto: “Realmente, esta vivencia ha impactado nuestras vidas. Con Arnoldo lloramos y entendimos que Dios es justo”.

 

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