IVA agropecuario castigará a consumidores y el fisco terminará perdiendo dinero

Será fácil de evadir afirma la SEPPY. Economistas dicen que el impuesto a la exportación es la mejor opción. Aseguran que la experiencia argentina muestra que no desestimula la producción. Con un impuesto del 35%, este año alcanzarán una cosecha récord de soja de 50 millones de toneladas.

Sojal en el Paraguay. Fotografía: CulturaMix.

La Sociedad de Economía Política del Paraguay (SEPPY), entidad que aglutina a economistas y periodistas, se pronunció respecto al debate generado sobre el sistema tributario del Paraguay, y la pugna entre los promotores del impuesto a la exportación de granos y los productores sojeros que impulsan buscan imponer el IVA agropecuario, el cual confeccionaron a medida en la cámara de diputados. Estos últimos, tras una fuerte presión, lograron que el presidente electo Horacio Cartes cambiara de postura para apoyarlos.

La SEPPY asegura que el Estado paraguayo se encuentra en una situación deficitaria, con falta de recursos genuinos para cumplir con sus obligaciones presupuestarias, y con un peligroso proceso de creciente endeudamiento. El déficit fiscal estimado por el Ministerio de Hacienda para el 2013 es de aproximadamente 680 millones US$, a ser financiado con nuevas deudas.

Otra situación que resaltan es el bajísimo aporte tributario del sector agropecuario en la última década, siendo el sector que mayores ganancias obtuvo a partir de la producción y exportación de soja y carne. Este sector solo ha aportado en concepto de IMAGRO el 0,2% de los ingresos tributarios, y apenas un 2% en concepto de IVA.

A partir de esto, se han planteado dos propuestas para corregir ambos problemas, el déficit fiscal y la inequidad tributaria, según SEPPY.

La primera propuesta es el proyecto de ley que grava la exportación de soja, maíz, trigo y girasol en estado natural, que tiene media sanción de la Cámara de Senadores, y ahora debe ser tratado en Diputados.

La segunda propuesta es la impulsada por la Unión de Gremios de la Producción (UGP), con el apoyo del Ministro de Hacienda Ferreira Brusquetti, que consiste en la modificación del IMAGRO (convirtiéndolo en IRAGRO), y la generalización del IVA al sector agropecuario. El IRAGRO tiene media sanción de Diputados (no así el IVA Agropecuario) y debe ser tratado por Senadores.

El fuerte lobby desplegado por el sector sojero ha hecho que presidente electo Horacio Cartes, retire su apoyo al impuesto a la exportación, y acompañe la aprobación del IRAGRO y el IVA Agropecuario. “No hay que olvidar que tanto Horacio Cartes como su vicepresidente Afara son productores de soja, y por tanto, sus intereses económicos son coincidentes con los de este sector”, asegura la SEPPy.

Impuesto a la exportación, la mejor opción

Para la SEPPY la mejor opción para el país es la aprobación del impuesto a la exportación de granos.

Según los mismos, es un impuesto que grava al sector más rentable de la economía, el de la agroexportación de materias primas y alimentos agrícolas.

Aseguran que su implementación es de bajo costo para Hacienda, y la posibilidad de evasión es mínima, dado que se debe controlar a unas 30 empresas que realizan la exportación.

Así también la recaudación será inmediata para el fisco, en un monto aproximado de 300 millones US$ anuales, con una tasa baja de hasta 10 %.

Los especialistas indican que fomentará la industrialización de la materia prima, desestimulando la exportación de granos sin valor agregado.

Permitirá abaratar los precios internos de los alimentos, e influir así positivamente para el consumidor, argumentan.

La SEPPY afirma que la experiencia argentina muestra que no desestimula la producción, ya que teniendo un impuesto a la exportación del 35%, este año alcanzarán una cosecha récord de soja de 50 millones de toneladas.

El problema del IRAGRO

El cambio del IMAGRO por el IRAGRO no es incompatible con la vigencia del impuesto a la exportación.

“El problema del IRAGRO es que al abarcar a muchos contribuyentes (hoy están inscriptos en el IMAGRO 36.000 productores, y esto aumentaría) el costo de implementación para Hacienda es mucho mayor, y la capacidad de control mucho menor, por tanto la evasión que siempre caracterizó al sector agropecuario será muy dificil de superar. Por tanto, la expectativa de recaudación es mucho menor que el impuesto a la exportación”, aseguran.

Explican que por su parte, “el IVA Agropecuario tiene la enorme desventaja que recaerá una gran parte sobre los consumidores, donde predominan la clase media y baja, que pagarán 5% más al comprar frutas, hortalizas, legumbres, o cualquier producto agrícola. Además de esto el proyecto del IVA Agropecuario prevé la devolución del IVA a las empresas industriales, y el sector sojero está presionando para que también se devuelva el IVA cuando se exporten productos agrícolas en estado natural. Con estas devoluciones, el Fisco terminará perdiendo dinero en vez de recaudar más”.

Para la SEPPY por lo tanto, “para una mayor recaudación y avanzar hacia la necesaria justicia tributaria, de lejos la mejor opción es la aprobación del Impuesto a la Exportación de granos en estado natural”.

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