Itaipú puede ser acusada de genocidio, afirma antropólogo

Sobre los indígenas desplazados por Itaipú en la década del 70, el Dr. Enrique Gaska, afirma que si bien no se mato con fusiles, los Avá guaraní paranaenses fueron aniquilados culturalmente. 36 comunidades fueron afectadas por la construcción de la represa y no fueron resarcidas territorialmente. Hoy se estrenan documentales sobre el caso. 

Implosión del canal de desvío realizado para la construcción de Itaipú. Modesto Silva.

“Aquí nadie mato a nadie con los fusiles, pero sí en otros sentidos, culturalmente fueron prácticamente aniquilados”, asegura el antropólogo Enrique Gaska, de la Coordinadora Nacional de Pastorales indígenas, quien asegura que la gigante hidroeléctrica Itaipú puede ser acusada por genocidio. Gaska fue entrevistado en el documetal Henda’ŷva (Los que no tienen lugar), cuyo lanzamiento se realiza hoy en el Centro Cultural de España Juan de Salazar a las 19:30 horas.

Según la antropóloga Mari Blanca Barón, 36 comunidades indígenas Ava guaraní, del subgrupo paranaense, fueron afectadas por la construcción de la represa de Itaipú entre la década del 70 y 80. La mayoría de ellas desaparecieron, y sus habitantes fueron destinados convivir con otros grupos indígenas lejos de la ribera del Paraná, su principal sustento cultural y fuente de alimentos.

Para el traslado, en algunos casos se debió utilizar fuerza militar incluso, la mayoría no recibió resarcimiento económico alguno. Las indemnizaciones que se llegaron a realizar a  algunas pocas familias variaron entre 30.000 y 80.000 guaraníes como mucho. En esa época, fines de los años 70, una hectárea de tierra costaba 70 mil guaraníes. El número de familias afectadas oscilan entre 234 y 543, según diversos estudios.

“Desde Hernandarias hasta los Saltos del Guaira era el tekoha guaraní”, asegura julio Martínez, de las Asociación Yvy Paraná rembey’pe, la agrupación conformada por los desplazados entrada la década del 90, y quienes vienen solicitando unas 50.000 hectáreas de tierras como resarcimiento, desde la caída de la dictadura, siendo desatendidos por las distintas administraciones. Martínez resalta la importancia del rio Paraná para su cultura, “nosotros antes con el Paraná teníamos todas las facilidades”.

Según el Convenio 107 de la OIT, ratificado por Paraguay en 1968, en su artículo 12 especificaba que “no deberá trasladarse a las poblaciones en cuestión de sus territorios habituales sin su libre consentimiento”. Cuando “fuere necesario tal traslado a título excepcional, los interesados deberán recibir tierras de calidad por lo menos igual a la de las que ocupaban anteriormente”. Esto fue pasado por alto por la Itaipú y la dictadura de Stroessner.

Estos mismos grupos de desplazados sufren hoy los efectos de la expansión de la agricultura mecanizada en la zona de Alto Paraná y Canindeyú, así lo expone el documental Yvy Perome (En tierra pelada), que también se podrá observar en el CCEJS.

Más información sobre los documentales aquí.

El trailer:

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