Invitación a soñar despiertos

Ismael Serrano estuvo por tercera vez en Asunción

Ismael Serrano estuvo por tercera vez en Asunción

Canciones, palabras, ideas y esperanzas del cantautor español Ismael Serrano, en su fugaz visita (la tercera) que en el pasado octubre realizó a nuestro país.

Hay canciones y hay ideas que recorren el mundo casi con vuelo propio. Melodías y palabras que saben tiernamente –con furiosa serenidad– que las fronteras de los hombres están sólo para separarnos y que rebasarlas debe siempre ser un acto justo de dignidad. Entonces es que se instalan, solas, simples, en la memoria y en los corazones de las personas que buscan, de las personas que sienten, de las personas que sueñan, despiertos, que la esperanza es «ahora y siempre todavía», en el mismo y preciso justo acto de la búsqueda incisiva de la justa dignidad.

A la par existen –y quizás por eso mismo– artistas y cantantes que transmiten en esencia la finalidad última-primera de las canciones y las palabras que vuelan y se instalan en la memoria latente y latiente de las mujeres y los hombres que se mueven por el mundo.

Ismael Serrano es de esos artistas, es de esos cantantes. Con la palabra sencilla y las notas justas, ha construido en once años de carrera una lírica propia con la que contar sus historias, transmitir sus ideas, soñar sus esperanzas y ofrecerlas al mundo. Y así las canciones, los discos, las giras. Tal es así que, en el concierto que brindó el pasado sábado 25 de octubre en el Centro de Convenciones de la Universidad Americana, al escuchar los acordes iniciales de la canción «Vértigo», resultó demasiado simple e inevitable remitirse al tiempo en que parecía que todos los miembros de una generación abandonada vivían en ciernes, como si estuviésemos todos atrapados en azul. «Y cómo pasa el tiempo», cantaría siempre Ismael. Y cómo pasa el tiempo, pensaríamos siempre al oír esto.

Pero en ese transcurrir del tiempo, y en las huellas que su paso va dejando en nuestras vidas, lo importante van siendo las esencias, las que prevalecen y las que se agigantan, que viajan en el mismo vuelo con las canciones, las palabras, las ideas y los sueños.

Y esta esencia se dejó traslucir tanto en el concierto que ofreció el cantautor español como en la conferencia de prensa que brindó previamente. Y fue la misma esencia que transmitió hace ya un par de años, cuando por primera vez pisó esta tierra de supersticiones para presentar su disco Naves ardiendo más allá de Orión.

En esta vuelta, casi tres años después, vino con un nuevo disco bajo el brazo, el séptimo de su carrera: Sueños de un hombre despierto. El título del disco –según señaló– «hace referencia a una frase que se le atribuye a Aristóteles, que decía que la esperanza es el sueño de los hombres despiertos». Dijo que al hacer un repaso por las canciones del disco vio a éstas como una suerte de invitaciones para abrir ventanas hacia la esperanza, ya que la música es, a veces, lo que nos mantiene despiertos y atentos hacia la realidad que nos rodea. Y si algo es palpable en todos sus discos es que Serrano se muestra siempre atento a la realidad de Latinoamérica. Preguntado en la conferencia de prensa sobre cómo está viendo el momento que está viviendo nuestro continente, dijo seguir con atención este momento histórico y destacó la importancia de la oportunidad que tiene América Latina de construir su propia vía hacia la reivindicación de su gente, resaltando que existe una deuda grande con la dignidad de los pueblos y especialmente con los pueblos indígenas. Pensando en esto es que en este último disco se incluye el tema «Nana para un niño indígena» al igual que la canción «Zamba del emigrante» (grabada en el disco junto a Mercedes Sosa), tema que interpretó en el concierto, recordando a la población inmigrante que busca mejores horizontes en los países llamados del «primer mundo», y reivindicó el sacrificio que esto implica, tanto para las personas que emigran como para las familias que se quedan a esperarlas. Esa misma identificación y compromiso se reflejó en el nombre que puso a la ciudad portuaria imaginaria en la que estaba convertida el escenario dentro del local del concierto: Peumayén, que en lengua mapuche significa «lugar soñado». Esto, por supuesto, dentro del «pacto ficcional» que propuso Serrano con las aproximadamente 500 personas que acudieron aquella noche a la presentación del español.

Así se dio su paso por Asunción en esta vuelta. Aprovechó también, tanto en el recital como en la conferencia de prensa, para dejar sus visiones, tanto políticas como artísticas, que de cierta forma se reflejan también en sus canciones y en sus discos. Se reconoció como un privilegiado dentro del complejo mundo del negocio musical ya que el género al que se dedica –la canción de autor– es un género que no está abocado precisamente al surgimiento de algún «hit» musical con el cual inundar las emisoras de radio, como sí ocurre con otros géneros. En este marco recalcó lo difícil que resulta a los nuevos artistas continuar felizmente con su carrera, debido –entre otras cosas– a la poca apuesta de la industria a este género, concentrada mayoritariamente en generar éxitos rápidos que aseguren una pronta y segura rentabilidad. Remarcó además, la importancia de realizar una autocrítica profunda de todos los componentes que hacen al mundo de la música (artistas, público, empresarios) para continuar en ella y que ella (la música) continúe acompañando a las personas en su cotidiano andar en busca de la esperanza necesaria.

Así pasaron las canciones, las palabras, las ideas y los sueños despiertos de Ismael Serrano, en esta tercera visita que realizó a nuestro país. Y así quedó la esencia que trasciende al tiempo que pasa y pasa, y a las huellas que a su paso va dejando en nuestras vidas.

Serrano básico

Nace en 1974, pertenece a la generación de cantautores españoles surgidos en Madrid a inicios de la década de los noventa. Se podría decir que sus canciones se encuadran dentro del estilo tradicional de la «canción de autor», tanto por el formato de las mismas como por las temáticas que abarca: el amor, el desamor, la esperanza, la incertidumbre y cierta autoironía que aporta aires de humor a algunas de sus canciones. La conciencia social y la reivindicación de las luchas de los pueblos de Latinoamérica y el mundo están presentes en sus discos, con canciones alusivas a las Madres de la Plaza de Mayo, al movimiento zapatista y últimamente al fenómeno de la emigración. En esta línea ha encarado su carrera, dentro de la que fue adquiriendo una voz propia que lo identifica y lo demarca de los principales referentes de la mencionada «canción de autor», como ser Luis Eduardo Aute, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez, entre tantos. Tiene editados siete discos propios y participó en innumerables ediciones de homenaje y recopilaciones. Fundó una editorial y un sello discográfico en España, y protagonizó la película El hombre que corría tras el viento, dirigida por el argentino Juan Pablo Martínez, que está próxima a estrenarse en Buenos Aires.

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