IPS cerró Hospital de Hernandarias y abandonó a 12.000 asegurados

A la deriva se encuentran unos 12.000 asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS) de Hernandarias, donde desde que se cerró el hospital para su reconstrucción son atendidos en condiciones paupérrimas.

Asegurados protestaron por las condiciones en que son atendidos en Hernandarias.

Asistencias ginecológicas y de urología se hacen en la misma sala y en simultáneo con consultas pediátricas; internados hombres y mujeres comparten una misma habitación, las enfermeras no tienen agua para lavarse las manos, entre otras irregularidades.

Hace un mes y medio, la sede del hospital del IPS en Hernandarias fue desocupada para una remodelación completa de sus instalaciones, obra que se prevé que esté concluida en dos años. Sin embargo, las autoridades del ente no planificaron dónde se atendería a los asegurados durante todo ese tiempo.

En estas circunstancias, la atención en consultorios se trasladó a la policlínica Hernandarias, en el centro de la ciudad, donde las salas para consultas son sólo dos, divididas con mamparas improvisadas. Urgencias, quirófano, internados, enfermería y laboratorio, se mudaron a un ala del Hospital Distrital, en el barrio Mariscal López, a unos 7 kilómetros del casco urbano.

A partir de la mudanza, el funcionamiento del hospital es por demás ineficiente, exponiendo a peligros la salud de los asegurados y generando todo tipo de incomodidades a pacientes y funcionarios.

La denuncia es de asegurados, funcionarios e incluso coincide con ellos el director del IPS en Hernandarias, Francisco Franco. Ayer, representantes de todos esos sectores se reunieron con Javier Trinidad, jefe de Auditoría del ente a nivel nacional. Pidieron que, tal como se había anunciado el año pasado, la previsional alquile una clínica privada donde funcionen todas las dependencias juntas.

Urólogos y pediatras, en la misma habitación

Según los médicos consultados, en la policlínica la atención en consultorio se hace casi imposible en las actuales condiciones, ya que las salas están apenas divididas y mientras de un lado un pediatra asiste a un niño, en el otro lado un urólogo intenta hablar en privado con su paciente, siendo imposible la privacidad necesaria para algunas inspecciones. Lo mismo ocurre con los ginecólogos y otras especialidades.

A esto se suma que si el médico indica un inyectable a su paciente, éste debe dirigirse para eso hasta el Hospital Distrital, distante a 7 kilómetros y ubicado en un barrio poco seguro por donde no pasan ómnibus del transporte público luego de las 17:00.

Mientras, en el Hospital Distrital hay sólo tres habitaciones para internados, una para maternidad, otra para niños y otra para adultos. En total sólo tienen 9 camas y, excepto por maternidad, los pacientes, hombres y mujeres, comparten la misma pieza. Además, acorde a las denuncias, el quirófano es precario, no tiene siquiera un ventilador, el área de Enfermería se instaló en un pasillo y las enfermeras no tienen agua para lavarse las manos ni baño para asearse.

En el laboratorio, las denuncias señalan que se está obligando a asistir a pacientes que no son asegurados del IPS, sino que son del Ministerio de Salud, por lo cual los insumos no alcanzan después para atender a quienes sí son aportantes del seguro social público.

En estas precarias condiciones, el IPS de Hernandarias tiene registrados 12.000 asegurados que trabajan en el municipio, pero también atiende a los aportantes de los demás distritos ubicados al Norte del Alto Paraná. Ayer, médicos, funcionarios varios, jubilados y asegurados activos afirmaron que si las autoridades nacionales no solucionan los problemas existentes, realizarán una manifestación en Asunción e incluso anuncian huelgas.

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