Indignados o una cortina de humo evita-revoluciones

¿Cuál es la verdadera dimensión de estos movimientos tan publicitados por los mass media? Análisis.

El 19 y 20 de octubre Grecia vivió descomunales protestas en el marco de una huelga general en todo el país. Alrededor de 500.000 trabajadores inundaron las calles de Atenas. Las medidas tomadas a causa de la crisis económica golpearon con fuerza al pueblo griego.

En el marco del estallido social, al igual que en otros lugares del mundo, el protagonismo de la llamada insurgencia espontánea –indignados-  fue notorio, según mostraron los medios de comunicación.

¿Cuál es la verdadera dimensión de estos movimientos tan publicitados por los mass media?

Kali Patouna, dirigente del Frente Militante para Todos los Trabajadores de Grecia (PAME) estuvo en Paraguay la semana pasada y habló sobre el papel de la clase trabajadora organizada en su país y en el de los indignados.

El movimiento espontáneo trae consigo una fuerte crítica a los partidos políticos que termina en un descreimiento en todas las organizaciones. Patouna relató que en Grecia nada fue tan espontáneo como lo mostraron los medios de comunicación. La huelga fue organizada por los sindicatos y en los lugares de protesta los grupos estaban bien identificados. Medio millón de obreros salieron  a las calles, dos tercios en las columnas de PAME.

“Mientas hacíamos huelga los indignados estaban trabajando. Cuando nosotros terminábamos las protestas e iba cayendo la noche ellos llegaban a la plaza y nos gritaban: ¡Por qué se van!”, comentó. A continuación seguían improperios para los trabajadores organizados. La dirigente se preguntó una y otra vez: ¿por qué no mostraron a los 500.000 trabajadores protestando? ¿Por qué solamente se veía a los indignados?

Si bien no se pueden desechar a los movimientos espontáneos “per se”, pues en su seno de seguro existe un porcentaje importante de trabajadores explotados, se debe decir que sus características los hacen inofensivos para el poder establecido. Existe una gran diferencia entre una protesta de 500.000 obreros en pie, en mayor o menor medida politizados, y un grupo donde se mezclan: pequeña burguesía y burguesía desahuciada y trabajadores desorganizados.

Kali mencionó  que en España se dio un caso muy particular. Un joven había sido despedido de su empleo. Con ganas de protestar contra la injusticia de un país que se cae a pedazos fue a Puerta del Sol. Allí se encontró gritando cerca del mismo patrón que lo había echado ese día.

De alguna manera los indignados ofrecen una cortina de humo que protege al capitalismo en un momento de potenciales revoluciones. Más de uno se habrá preguntado por qué los voceros del sistema amplificaban tantas protestas en las que supuestamente se exigía una “democracia real”. La respuesta parece obvia.

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