INDIGNACIÓN… PERO, ¡¿Y DESPUÉS QUÉ?!!!

Opinión. «Ya sabemos quiénes son los delincuentes, es de conocimiento público quienes son; pero, ¿y ahora qué hacemos?.  ¡¿Nos quedamos absortos e indignados hasta el próximo escándalo?!!».

Foto: Cámara de diputados.

Estamos escuchando, viendo, presenciando, absortos e indignados, la inmoralidad total de estos parlamentarios y políticos de diferentes partidos que con total impunidad roban, zaquean y desvalijan el dinero público para su propio beneficio y el de sus amigos, parientes y hasta empleados.

El despilfarro y borrachera que hacen con el dinero público constituye un delito demasiado grave máxime considerando que en Paraguay el 60 % de la población es pobre y hasta cerca del 30% está en extrema pobreza, lo que significa que ya no comen diariamente y como dice el dicho popular no tienen “donde caer muertos”. Cientos, miles de familias viven incluso hurgando la basura para poder comer algo diariamente.

Mientras estos saqueadores hacen vito de la plata pública, en los pasillos de los hospitales mueren personas porque no hay cama ni equipamiento ni médicos que los atiendan. Paraguay está entre los 3 o 4 países del mundo que tiene el mayor porcentaje de muerte materno infantil.

Mientras estos malandrines hacen fiestas principescas con el dinero público caen a pedazos techos y paredes de escuelas públicas en donde niños y niñas intentan aprender y no queda más remedio que resignarse a hacerlo bajo árboles.

Miles de jóvenes deambulan buscando trabajo o dedicándose a cuidar y limpiar autos o hacer malabarismo en las calles para sobrevivir, mientras  estos atracadores del erario público pasean en flamantes vehículos cuyos costos y combustibles también paga la población toda.

El Paraguay se desangra por todas sus venas y deja anémica a gran parte de la población mientras  un grupo de truhanes engorda la panza y los bolsillos indecorosamente sin que la justicia caiga sobre ellos, que sí lo hace siempre y con rapidez cuando se trata de Juan Pueblo.

Pero…¡¿y ahora  qué?!!! Ya conocemos el delito. Tenemos documentos de ello. Ya sabemos quiénes son los delincuentes, es de conocimiento público quienes son; pero y ahora qué hacemos. ¡¿Nos quedamos absortos e indignados hasta el próximo escándalo?!!

Es hora que la ley y la justicia sean implacables con todos los que cometen delitos, por igual, sin privilegios ni impunidad. La población está cansada de que la justicia paraguaya se tape los ojos o mire otra parte o, peor aún, participe de la repartija de estos delincuentes disfrazados de políticos. Dónde está el ministerio público que sabe actuar de oficio y con celeridad cuando se trata de campesinos o ciudadanos indefensos. Dónde está la Defensoría del Pueblo y sobre todo qué hace,  para qué está. Dónde están los jueces, la justicia en Paraguay.

Y es hora también que la ciudadanía, victima pasiva siempre de estos y otros delitos, se levante y grite su indignación por calles y plazas del país.

Para un país pobre como el nuestro esto es un delito grave, una traición a la patria.  Participemos de movilizaciones, dejemos de ser victimas pasivas e indiferentes. Formemos parte, de una vez por toda, cada uno y una, con nuestras familias, de la marcha de los indignados e indignadas de esta patria.

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