Honduras insurrecta desde un marginado itsmo

Por Carlos Verón de Astrada

Si América Latina desde fines del siglo XIX fue y sigue siendo calificada como el patio trasero de Estadpos Unidos (EEUU), Centro América fue la subregión más castigada, dada su vulnerabilidad consecuente de su poco peso geoestratégico y económico.

Se podría decir que fue y sigue siendo una factoría norteamericana, cuya historia tiene mucho que ver con la producción primaria, principalmente la extracción de frutas. En esa historia hay un nombre que prácticamente marcó esa historia: “International Fruit”, más tarde llamada “Chiquitas Brand”.

En Honduras se presenta con denominaciones como “Cuyamel Fruit”, United Fruit” y “Standard fruit”. Tanto se identificó a Honduras con la producción de bananas por parte de empresas norteamericanas, que fue y sigue siendo conocida como “República bananera”.

Con una población predominantemente indígena y campesina, Centro América tiene con Haití las características de los países más pobres de África. No es casual que la mayor parte de migrantes desesperados hacia EEUU provengan de esa parte del planeta y, en especial, de Honduras.

Tanto su matriz productiva extractivista como el tráfico de drogas son los pilares que dan la impronta a Centro América en general y a Honduras en particular. Esos pilares como es natural, tienen su correlato político y social en la corrupción.

El control ejercido por EEUU sobre Centro América fue y sigue siendo tan férreo, que cualquier intento de emancipación fue frustrado a sangre y fuego. Por ejemplo, el intento de Jacobo Arvenz en Guatemala en 1954, quien por su atrevimiento fue violentamente derrocado por un golpe militar y las insurrecciones en el Salvador y Nicaragua que estuvieron signadas por sangre y muerte.

El progresismo latinoamericano del nuevo milenio y su onda expansiva.

Al ser un país de producción primaria, es obvio que haya estado gobernado por exponentes de la oligarquía terrateniente. Uno de esos gobernantes fue Manuel Zelaya, que sin embargo, bajo el influjo de la ola progresista de principios del nuevo milenio, se dispuso a acompañar los proyectos de integración impulsados por Hugo Chávez y otros, intentando integrar el Alba Y Petrocaribe. Ese propósito, más el acercamiento a Chávez para lograr recibir a través de esos proyectos, provisión de petróleo venezolano a precios accesibles, fue el toque de alarma para EEUU, para la conjura contra su gobierno.

En el 2009, ese presidente liberal es sacado en pijamas por militares, en vista de que se dispuso, en vísperas de elecciones generales, agregar una urna para un referéndum con el objeto de reformar la Constitución. Hay que apuntar que Honduras tiene una Constitución que data de 1982 y que las Constituciones que tuvo fueron redactadas prácticamente todas en EEUU.

El asalto al domicilio particular de Zelaya se dio por una resolución de la Corte de Justicia que ordenó el golpe en virtud de la acusación de “traición a la patria”. Con este golpe, EEUU inauguraba una nueva forma de intervencionismo, que consiste en el falaz uso de las instituciones formales republicanas.

Después vendría el golpe parlamentario a Fernando Lugo en Paraguay en el 2012 y más tarde a Dilma Rousseff en Brasil. El golpe contra Zelaya provocó la desaprobación de la comunidad internacional (hasta de la Organización OEA). Y a nivel interno, fue la chispa que provocó una movilización popular pocas veces verificada en su historia. El pueblo salió a las calles de forma inédita y partir de entonces, entró en un proceso insurreccional que continuó hasta el presente.

Después de ese golpe, en 2013, y ya con Zelaya de regreso en el país pero imposibilitado para presentarse, Xiomara Castro fue candidata presidencial del Partido “Libertad y Refundación” (Libre). Fraude mediante y en una lucha electoral muy desigual, le dan la victoria a Juan Orlando Hernandez.

Más adelante en 2017, en las elecciones en que “Libre” y el “Partido Anti Corrupción” (PAC) de Salvador Nasralla intentaban impedir la reelección de Juan Orlando Hernández (JOH), se produce un fraude tan grotesco, que hasta la OEA denunció el mismo con detalles. Se consuma así un tercer golpe en un proceso que se inicia en 2009, para la preservación de Honduras por parte de EEUU con el apoyo de la oligarquía local.

Este escenario insurreccional que hasta es acompañado por la policía que se negó a reprimir, está marcado por una salvaje represión por parte del ejército que recibe órdenes de matar si es necesario para frenar las movilizaciones, causando a la fecha miles de heridos y muertos.

Si bien es cierto que EEUU logra ejercer ese control, lo que hay que apuntar como dato relevante de un escenario mundial en mutación, es que en dicha recuperación que incluso contempla el ingreso de marines, a EEUU no le resulta tan fácil como en tiempos de la guerra fría en que esos marines entraban y en trámite rápido liquidaban el expediente cuando se daba alguna situación en América Latina que fuera incompatible a los intereses imperiales. Por lo menos hasta ahora, hay una fuerte resistencia del pueblo en las calles, creando una atmósfera insurreccional cuyas derivaciones son difíciles de avizorar.

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