Histórico «pynandi» renunció a la ANR este año

A propósito del llamado a las armas. Numa Alcides Mallorquín fue hijo de Juan León Mayorquín.

Argumentó que el partido se convirtió en un turbio juego de característica casi comercial. Lo hizo tras la convención donde se modificaron los estatutos para favorecer a Cartes.

Numa Mallorquín.

En estos momentos cuando desde ciertos sectores del coloradismo se viene incitando a la violencia recordando la guerra civil de 1947, es necesario rememorar la carta de renuncia que a principios de este año el señor Numa Alcides Mallorquín; hijo de Juan León Mallorquín y embajador plenipotenciario ante Naciones Unidas durante el gobierno de Stroessner, presentó a la Asociación Nacional Republicana en Enero de este año.

La carta de renuncia del otrora líder de los pynandis colorados comienza:  Las  breves  líneas  que  les  hago  llegar  tienen  por  objeto  presentar  mi  renuncia  indeclinable,  en  mi  carácter  de  afiliado   a  la  asociación  nacional  republicana  (partido colorado).

Más adelante agrega: he  pertenecido,  en  calidad  de  afiliado al  partido  colorado  por  un  largo  periodo  de  tiempo  que  supera   más  de  medio  siglo  de  mi  vida.  Ya  en  plena madurez de  mi  existencia,   me  veo  en  la  extrema  determinación  de  abandonar  las  filas  del  partido  colorado  por  razones  ineludibles  de  dignidad  cívica.

En la carta de renuncia Mallorquín argumenta: Herido  como  me  siento  por  los  graves  atentados  a los    sagrados  principios  doctrinarios  del  coloradismo  y  el  abierto  atropello  contra  la  institucionalidad  del  partido  que,  desde  mucho  tiempo  atrás,  pero  particularmente  en  estos  momentos, viene  desfigurando  la  histórica  trayectoria  democrática  del  partido,  al  punto  de  convertir  una  nucleación  política  de  hondo  arraigo  en  las  mayorías  populares  del  país  en  un  turbio  juego  de  característica  casi  comercial.

Finaliza la carta de renuncia con: cuanto  hoy  ocurre  y  oprime  a  la  masa  colorada,  me  lleva  al  extremo  de  lastimar  la  atadura  espiritual   con  la  memoria  de  mi  padre,  que  ha  sido  por  siempre  mi  altiva  y  larga  continuidad  en  el  carácter  de  afiliado  a  la  ilustre  nucleación  política  fundada  por  el  general  Bernardino  Caballero.

La carta firmada por Numa Alcides Mallorquín fue presentada el 16 de Enero a las autoridades de la ANR.

Ante esta renuncia presentada por uno de los líderes colorados de la guerra del ’47, la insistencia de algunos sectores del coloradismo de tomar las armas como en aquella confrontación civil debe llamar la atención de la sociedad (y de los colorados de bien en particular) para preguntarse ¿qué autoridad moral tienen estos personajes si un protagonista principal de aquella confrontación ha renunciado a su partido denunciando la corrupción en la cual se encuentra actualmente la ANR?

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