Historias de la dictadura: la verdad, de algunos

La mayoría de los grandes medios de comunicación de hoy se iniciaron durante la dictadura. Los medios contribuyeron a crear una imagen benevolente del Estado stronista. (En la foto, Stroessner da instrucciones a los entonces jóvenes  Aldo Zuccolillo y Humberto Domínguez Dibb).

 

Stroessner da instrucciones a los entonces jóvenes Aldo Zucolillo Moscarda (ABC Color) y Humberto Dominguez Dibb (Diario Hoy, ya desaparecido) Fuente: cuartopoder.info

Mediaba el año 1973. Vicente Brunetti cursaba entonces la carrera Ciencias de la Comunica­ción en la Universidad Católica, en tiempos que esta institución resguardaba en sus aulas un importante número de estudiantes «sub­versivos», al decir del régimen.

Stroessner ordenó uno de esos días a su ta’ÿra Ramón Aquino, el recordado garrotero de la Chacarita, llevar 100 apaleadores a la universidad para hacer entrar en razón a los estudiantes. La policía ingresó y los reprendió de arriba abajo.

Al día siguiente, Abc Color expuso los he­chos en una imperceptible columna de seis centímetros, junto a una pequeña foto ininte­ligible, con el siguiente título: «Gresca entre estudiantes».

Brunetti, hoy renombrado comunicador, aun recuerda aquel acontecimiento y sentencia: «Ese era el Abc de la Dictadura. ¿Demócratas?».

Si bien hoy no estamos ajenos a este tipo de tergiversaciones mediáticas de la realidad, durante los 35 años de dictadura eran mucho más constantes.

Héroes máximos sin ejemplar

En el mundillo mediático principalmente son dos los personajes que se reivindican como héroes máximos de la lucha contra la dicta­dura, los derechos humanos y la libertad de expresión: Humberto Rubín y Aldo Zuccolillo.

Humberto Rubín sacó al aire a Ñandutí, con dinero prestado por el Coronel estronista Pablo Rojas, «con el compromiso de devolvérselo», se­gún el mismo lo confiesa en una entrevista con­cedida al periodista Jorge Zarate para la Nación, «habrán sido unos 20.000 dólares». El periodista Nemesio Barreto afirma que la radio salió con la finalidad de «apoyar la campaña electoral Stroesner Presidente 1963-1968». Transmitió por primera vez en noviembre de 1962.

Barreto recuerda que Rubín creó en 1969 el «Micrófono de Oro», una premiación en la que llegó a distinguir a personeros del gobierno como Adán Godoy Jiménez, ministro y locutor de la «Voz del coloradismo», además de cues­tionado médico de la policía.

En 1979 Rubín seguía en las filas del estro­nismo, como lo registra un afiche del Festival Gratitud por la Paz organizado por APA, en ho­nor al cumpleaños del dictador, donde Hum­berto participó de animador.

Rubín suele tener lapsus de confesión, como cuando para una publicación admitió que fue «un pusilánime», pero que tiene el mérito de haber roto sus cadenas a diferencia de otros.

El repentino espíritu de coraje que lo llevó a romper sus cadenas, sin embargo, estaba es­cudado en importantes aliados. Como el mis­mo lo confirma en la entrevista de Zárate: «yo fui un privilegiado de los estados americanos porque Estados Unidos, Argentina, Suecia me dieron mucho apoyo».

La lucha contra la dictadura terminó convir­tiéndose en un gran negocio. Entre otros, luego del cierre de la radio, recibiría unos 342.000 dólares de la Agencia norteamericana Fondo para el Desarrollo de la Democracia, posterior­mente también llegaría una importante suma de la Central de Trabajadores de Noruega. Ya derrocado Stroessner, para volver a hacer fun­cionar el transmisor que habían destrozado sus recientes enemigos «otra vez tuve la ayuda del congreso norteamericano. Me dieron unos diez mil dólares», agregaba en la entrevista.

El caso de Aldo Zuccolillo es también si­milar. Empresario privilegiado de la dictadura, creó Abc Color con el visto bueno del dicta­dor. Zuccolillo, después de más de 10 años de defensa y promoción del régimen a través de sus páginas donde lo reivindicaba como «au­tentica democracia», rompió con la dictadura definitivamente a fines de los 70, al verse afectado en sus negocios, según Nemesio Barreto. Y, por supuesto, con el respaldo de la nación más po­derosa del mundo, Estados Unidos, inició su carrera opositora, que culminó con el cierre del diario.

Los medios del régimen

Los demás medios de comunicación de la épo­ca no se han esmerado tanto como los arriba mencionados para reinventarse un pasado, simplemente lo persuaden o en todo caso lo admiten orgullosamente (caso Osavaldo Do­mínguez Dibb).

El mecenas de Rubín, el coronel Pablo Ro­jas, revivió el diario «El País» con el nombre de Ultima Hora. «Hoy», el otro diario de importan­cia, estaba en manos de Humberto Domínguez Dibb, yerno de Stroessner. Tras el cierre de Abc, el viejo italiano amigo de Stroessner, Nicolás Bo, sacó el Diario Noticias como instrumento propagandístico, acompañándole con una mul­timedia integrada por Radio Cardinal y Canal 13. En materia televisiva, en los años 60 Gustavo Stroessner dio nacimiento al Canal 9, el que luego quedaría en manos de Mirta Rodríguez y Gustavo Saba, tras la partida de los Stroesner.

Además del acaparamiento de empresarios afines de los espacios comunicacionales, las frecuencias radiales fueron rifadas entre polí­ticos adherentes.

Derrocado el régimen, estos medios cam­biaron su línea, acordes a los nuevos tiempos. Durante la transición, los otros hijos del ré­gimen montarían las demás piezas del ajedrez mediático que hoy conocemos. En el gremio periodístico por supuesto, además de los profesionales que realmente dieron una lucha digna a la dictadura, contras­tan una larga lista de personajes que tuvieron un triste papel en la corte del dictador: Miguel Ángel Rodríguez, Mario Halley Mora, Rodolfo Shearer Peralta, entre otros.

 

Fuente: «Dossier Dictadura», publicado por E’a impreso. Junio de 2009.

 

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