Héroe Nacional, el célebre Tirteo Verde Olivo

Emiliano no es un héroe sólo a partir del 4 de octubre, él fue un héroe durante y después de la guerra del chaco.

Por Liz Vallejos.

En el hueco del caraguata escribe versos en guaraní,
Versos que se convierten en purahéi porâ.
Se lo conoce como el Tirteo verde olivo,
Que de su mbaraka hace llorar sapukái mbarete.

Sus ñe`êpoty, himnos épicos son en Fortín Toledo,
Estímulos para sus hermanos soldados en Fortín Nanawa,
Regimiento 13 tuyutí su campamento, gloria jeroviahaite.

Mbombyry mbyry, va recitando y cantando sus poemas,
De espíritu aventurero, de imaginación ndaipapapyrâi.
Al amor le canta, inspirado en alguna kuñataî,
A la estrella de su dicha, su luz, su adoración.

Desde tu terruño Guarambaremi, te escribo mboriahumi,
Recordando tu gran legado, inigualable soldado guaraní.
Hoy más que poeta, más que Gloria Nacional,
Te bautizan mi compueblano, como Héroe Nacional.

El cantante Luís Alberto del Paraná se describía a sí mismo, en sus canciones, como ‘un verdadero soldado del arte’, tal lo fue realmente Emiliano Rivarola Fernández. A 62 años de su fallecimiento, el pasado 4 de octubre del corriente, sus restos mortales fueron trasladados al Panteón de los Héroes. Se despide el poeta de su tierra
guarambareña, del suelo que lo vio nacer. Nos deja sin duda un legado de indescriptible valor, un patrimonio cultural grandioso por la cantidad de sus obras (2000 poemas aproximadamente) y la riqueza lírica que expresaba en sus letras.

Indudablemente, el pueblo guarambareño celebró feliz el hecho de que Emiliano sea oficialmente reconocido como Héroe Nacional, pero ¿se habrán puesto a pensar en lo heroico de la vida del poeta, en esas pequeñas y grandes hazañas que ya lo hacían ser héroe mucho antes del nombramiento oficial? Emiliano no es un héroe sólo a partir del 4 de octubre porque así lo decidió el Congreso Nacional. Muy por el contrario, él es un héroe ya durante y después de la guerra del chaco; su participación sirvió de estimulo a los esforzados combatientes, que a pesar de contar con recursos inferiores ante sus adversarios luchaban con ánimo y fuerza (cuentan que las canciones de Emiliano les embargaba de Patriotismo). Sin duda alguna que sus obras quedan para la historia y
muchas de sus letras siguen esperando ser musicalizadas por algún artista.

Quizás Emiliano no haya sido celebrado, ni admirado nacionalmente como lo fue el pasado martes 4 de octubre. Pero se sabe que no sólo en Guarambaré, sino a nivel nacional, las canciones y poemas del bohemio con quien todos los más ancianos conversaron, versearon o se cruzaron alguna vez, son motivo de fiesta popular, de
celebración en los encuentros de pueblo, en las reuniones de barrio. Es decir, las obras de Emiliano han sido celebradas siempre popularmente. También su nombre es el centro de dedicatorias en festivales populares que se realizan en su ciudad natal como en otras localidades. En el Monumento Emiliano R. Fernández (donde se encontraba el cofre con sus restos), ubicado en la Compañía Ybusunu, se celebra “El Encuentro con Emiliano”,
donde se rinde homenaje al poeta cada 8 de agosto, día de su cumpleaños.

El 4 de octubre hubo todo un festín desde el momento de la exhumación de sus restos mortales en el Monumento Emiliano R. Fernández, de donde seguidamente fue llevado a la Iglesia Natividad de María, de la ciudad natal del poeta. A su nombre se realizó una misa y luego fue trasladado a la Municipalidad de Guarambaré, donde le rindieron homenaje con un acto cultural. Finalmente, de allí fue dirigido hacia el Panteón de los Héroes. Obviamente, las instituciones educativas no podían faltar a un evento tan importante; de gala se presentaron los estudiantes de las distintas instituciones de la ciudad de Guarambaré, para despedir al Tirteo Verde Olivo, aunque muchos de ellos, quizás, no entendiesen el porqué ni él para qué de tales cosas.

Lastimosamente, es en las instituciones educativas donde el nombre de Emiliano nunca fue muy revalorizado, y esto no es sólo en su ciudad, sino a nivel país, es decir, es un problema programático de nuestros centros educativos. Si es entre los jóvenes y adolescentes donde más se percibe la falta de conocimiento de las obras y la vida de Emiliano, o las de Manuel Ortíz Guerrero, las de José Asunción Flores o las de Augusto Roa Bastos, por poner ejemplos bastante significativos, es porque el programa educativo primario y secundario no contemplan las herencias artísticas que tenemos de ellos como un patrimonio cultural que hay que defender y revalorizar. Es preciso, entonces, fomentar estas expresiones artísticas que, sean o no refinadas, convivan más bajo los galpones de las farras, en los festivales populares o en salones con aire acondicionado (lo que no habla precisamente de un carácter elitista de tal expresión artística, sino de las condiciones actuales en que materialmente puede llegar a la gente; un concierto sinfónico con obras de Flores, por ejemplo) son también manifestaciones culturales de nuestro país.

Fomentar significa incluirlas, de una manera que en verdad se pueda aprender sobre estas expresiones, o reconocerlas y apreciarlas, dentro del programa educativo nacional, o sea, que sean ejes programáticos necesarios. Para ello se necesita un compromiso real de las autoridades encargadas (Ministerio de Educación)
de realizar una reforma educativa acorde a nuestra historia y nuestra realidad. Ya pasaron varios años de experimentación de una reforma copiada que ofrece más horrores que errores como resultado. No se estaría perdiendo más tiempo en iniciar un proceso de discusión real y participativa, para sentar las bases de un nuevo programa de educación. Otra vez es necesaria la voluntad sincera de las autoridades, o la indignación masiva de la gente y su convicción de no dar vuelta atrás hasta cambiar el retrógrado modelo de formación en que nos encasilla el Estado.

Que el nombre de Emiliano R. Fernández sea oficialmente condecorado con el título de Héroe Nacional no significa que oficialmente se recupere y fomente su legado artístico- cultural; para eso, se precisa otra cosa.

Es hora de que en las escuelas y colegios aprendamos a reconocer el arte que retrata nuestra historia más que como un elemento que decora los festivales folclóricos, y de que ya nunca más se calle la historia oculta de la dictadura más larga y sanguinaria que se vivió en América Latina.

1 Tirteo Verde Olivo: Así llamaban a Emiliano durante la Guerra del Chaco por sus obras de tinte épico,
y comparando su historia y aporte con la del poeta griego Tirteo, enviado al frente de batalla, quien al
cantarles los poemas épicos de su autoría, logró animar a sus compañeros, consiguiendo así derrotar a
un enemigo superior.

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