Guaraní, Castellano, jopara: ¡mba’e piko ñañe’eee!

La película 7 cajas nos mostró el mezclado plato lingüísitico paraguayo. Joel Coen quiere que su hijo hable el «jopara».  Bartomeu Meliá  dice que el «jopara» no existe. Y el cantaautor Ulises Silva  reivindica que asi como hablamos «Somos paraguayo y qué».  ¿Mba’e ñañe’e ko’ápe?

Fotografía de fachada de un comercio de Asunción. Fuente: sitio lenguapop

Víctor mira las imágenes de unos televisores en el Mercado 4. Las mira fascinado. Tanto que  lo llevan a fantasear que él esta dentro de esas cajas mágicas. Al rato está preguntado en guaraní el precio de un celular que le ofrecen: ¿»Mbo’y ovale koa?, e intenta ir, naturalmente, al castellano: «Yo voy a comprar… esperameque».

Como Víctor, casi todos los personajes de la película 7 cajas se mueven en un tobogan interminable de ida y vuelta del castellano al guaraní y a una forma de lengua que deviene de ambas. Cuando hablan el castellano, sus tonos, sus giros, sus rítmos y silencios delatan la secular molestia de este idioma occidental por la resistencia a morir de su eterno adversario; peor aún: por momentos parece, el guaraní, mostrar una increible vitalidad. Pero cuando hablan el guaraní aquellos personajes, también dejan escuchar un idioma cuya estructura linguística recibió duros golpes de su dominador. Asi, los personajes de 7 cajas expresan esa extraña mezcla de lenguas que, si  fuera escuchada por un extranjero, éste creería que está ante un idioma que no existe en ningún otro lugar del planeta.

Este cuadro que, como un espejo, nos muestra la ya taquillera película nacional, es una micromuestra de lo que pasa en casi toda la geografia del Paraguay: sus hablantes recogen con sus lenguas los dos idiomas heredados de guaraníes y españoles, y las usan a gusto y paladar, casi sin reglas.

Este fenómeno ha sido abordado en incontables conferencias y libros por el linguista español-paraguayo Bartomeu Meliá. Arrastrando la típica «z» española, Meliá decia en una conferencia ofrecida este año en la Tv Pública: «Ndai póri ko aipo jopara. Péako guaraní. Oiporunteko castellano ñe’e he’y hagua la he’iseva… Quiero decir que el hablante mantiene la estructura linguística del guaraní, pero presta algunas o varias palabras del castellano para expresarse». y remata con contundencia: «En el Paraguay no hay bilingüismo, sino diglosia, porque hay dos lenguas que no terminan de entenderse y viven en un eterno conflicto que se nota en sus hablantes».

Aunque reconoce la realidad lingüística atemporal de que los idiomas «siempre se han prestado palabras para sobrevivir», Melía sin embargo condena el mal hablar de muchos. «Por ejemplo, ¿cómo se puede decir ‘hasy cheve che brazo’? Esto no es guaraní, ¡esto es cualquier cosa!», dice con tono ofuscado. Y agrega: «Si el guaaní tiene palabras para expresar algo, pues hay que usarlas. Entonces hay que decir «hasy cheve se jyva».

Por su parte, Domingo Aguilera, investigador de la cultura popular y narrador bilingüe, arriesga a afirmar en sus artículos publicados que «estamos ante una eventual tercera lengua en el futuro del Paraguay», si siguen asi las cosas entre ambos idiomas. Aguilera es de los que sostienen que «el guaraní ya no morirá» a corto ni a mediano plazo, «aunque como todas las lenguas y la cosas de la vida, como el latin, alguna vez morirá», aclara.  Señala que en el futuro, lo que podría pasar es que la estructura del guaraní cambie, tome otro camino para ir hacia otra lengua. Recalca que es una hipótesis de las tantas que podrían plantearse entorno a lo linguístico en el Paraguay.

Si Melía se queja de que hay palabras enteras que entran en el guaraní y modifican su morfología, David Galeano, investigador y docente universitario, nos recuerda que al castellano no le salió gratis su reconocida dominación. Es más, según Galeano, se puede afirmar que también «el castellano es sometido por el guaraní». Y pone algunos ejemplos de las locuciones en castellano que provienen del guaraní: «Llamále o que a él o llamále mba’e a él«, proviene del «ehenóimi mba’e chupe»; «Te dije luego o lóo», proviene de «Ha’evoi ndéve»; «Silverio y eso se fueron a Asunción» proviene de  «Chive umíva oho Paraguaýpe». Lo que Galeano también dice, en otras palabras, es que el castellano hablado en este lugar poco tiene en cuenta las reglas de la Real  Academia de la lengua Española.

A esta realidad innengable del castellano paraguayo, el periodista Eduardo Arce, (de larga trayectoria por medios como las agencias de notocias internacionales DPA y BBC y por medios locales como «Noticias» y «Hoy») es categórico: «Aqui se habla mal tanto el castellano como el guaraní. Toda lengua tiene reglas, y deben ser usadas para hablar correctamente. Yo soy castellano hablante, no hablo el guaraní, pero lo reconozco como idioma oficial del Paraguay. Sin  embargo, escucho y leo que se habla y escribe mal en este idioma, y tambien en el castellano».

Desde el arte, la mirada es distinta. Mucho menos severa que los lingüistas, periodistas e investigadores.

Giselle Caputo, poeta, defiende nuestro particular castellano en su artículo «El idioma paraguayo o la lengua española»: «… la pregunta que surge es sí no deberíamos acaso ser nosotros, los paraguayos y los habitantes de los demás países de habla hispana, los que reconociéndonos como los propietarios del idioma, construyamos nuestro propia lengua, oficializando las andanzas de nuestras formas de comunicación; las que tan arraigadas están en nosotros y en nuestras costumbres, pero que no se reflejan en los “grandes lineamientos” de la institución madre (la Real Academia de la Lengua Española)», reivindica la poeta.

La visión de Ulises Silva, cantaautor urbano que fusiona las músicas paraguayas con otros ritmos, es mas más distendida aún. En su popular música «Soy paraguayo y que» (http://www.youtube.com/results?search_query=Soy+paraguayo+y+que&oq=Soy+paraguayo+y+que&gs),  Ulises dice: ¡»Nambre, nambre, nambre luego anga ningo piko katu rare, que pio lo que taantoo, soy paraguayo y qué!

En medio de esta complicación lingüística que nos  hace pensar en qué idioma hablamos los paraguayos y paraguayas, cae la información de que el afamado director de cine noreteamericano Joel Coen, hoy un ícono del cine de Hollywood, tiene un hijo que nació en Paraguay. Coen, según su pareja la actriz Frances McDormand, quiere que su hijo Pedro se encuentre con su origen de paraguayo hablando en «jopara».

 

 

 


 

 

 

 

 

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