«Gracias» golpe: micropolítica, resistencia y utopía

Al mes, nos habita esta pregunta: ¿qué procesos emancipatorios pudieran estar generándose “gracias” a esta coyuntura política del golpe de estado? Por Agustín Barúa Caffarena.

 

*gracias golpe: micropolítica, resistencia y utopía

el poder son instituciones que necesitan entristecernos para controlarnos.

baruch spinoza

Manifestación de jóvenes contra el Golpe Parlamenario en Paraguay

fuimos bandeando, de pedidos “¿me ayudás a llorar?”, a “ibasta de catarsis! ii¿¿que vamos a hacer??!!”. no por pronosticado, dolió menos. el efecto manotazo, esa cosa impune…

al mes, nos habita esta pregunta: ¿qué procesos emancipatorios pudieran estar generándose “gracias” a esta coyuntura política del golpe de estado?

en este sentido, discutíamos días pasados -en un taller, dentro de la semana de trabajo social (una)- dos cuestiones en las prácticas de las izquierdas nacionales:

–          una tendencia a sobrevalorar lo analítico (racionalizar) y lo operativo (hacer), despreciando otros aspectos, y

–          una condición fundante de su perspectiva: posicionar sus lecturas desde la falta, lo que no.

en dicho taller, hablábamos también de lo micropolítico entendido como lo que prioriza lo vincular, afectos, cotidiano, deseo; desde la incertidumbre, potencia, multiplicidad, singularidad,  subjetividad.

entonces, pensar lo afirmativo, lo vitalizante, lo que si estamos pudiendo, resulta estratégico, debido a que:

. nos ayuda a conectarnos con la “gente común”, acostumbrada a afirmarse desde sus pequeños cotidianos triunfos de rebeldía contra un orden que lxs masacra: sin este enlace, los avances (suponiendo que se pudiera avanzar sin la gente, dudosa cosa) tienden a ser poses de cúpulas o vanguardismos vacuos.

. es un imperativo ético – político, ante una realidad que aparenta impenetrable, ir por las grietas: reconocerlas, articularlas, profundizarlas.

así, el listado que sigue tiene la particularidad de contar algo de esa subterraneidad de los procesos históricos, de cómo los pueblos eclosionan -en apariencia- “de la nada”:

. rechazo soft: por fuera de la militancia partidaria dura, de las elites y de cierto sector de clase media intoxicada, la gente casi no ha apoyado el golpe: es más, tiende a rechazarlo (en las conversaciones lo más frecuente es oir “le hubieran dejado terminar si faltaba poco ya…”), y en este sentido, habrá que evaluar la complejidad de las conductas, quizás demasiado simplistamente entendidas como “pasivas”.

. radicalizaciones: mucha gente, que en sus intereses previos estaban casi monopolizados por la situación de su equipo de futbol, hoy debaten  lo político publico con un sentirse parte valioso.

. desenmascaramientos:  el deterioro (o agravamiento) del prestigio no solo de los partidos golpistas (anr, plra, unace, ppq, pdc), ni siquiera de las instituciones como los partidos y el parlamento, sino la misma lógica de representación; los actos de desafiliación surgieron como un emergente de este proceso con evoluciones aun no dimensionables.

la precariedad del golpismo, tanto de su proceder como de su argumentar, es un inocultable, al punto que el discurso del parlamentario bóveda (http://www.cardinal.com.py/noticias/declaraciones_del_senador_jos_manuel_bbeda_en_la_sesin_ordinaria_de_la_cmara_alta_12847.html) resulta de-velador de la brutal precariedad de ciertas cosmovisiones que guían sus prácticas.

. habitar lo público: en las redes sociales, en las calles se produjo un efecto de posicionarse; desde heterogéneos sucedidos (bombardeo mediático ultraconservador, enrejado de plazas, matanza en curuguaty), disputar el espacio público es una de las cuestiones centrales de los procesos colectivos.

. rebeldía: ante francotiradores con su chake, reeditados “no patees tu olla”, cada gesto, cada no, cada silencio, cada grito viene siendo un desafío a sus amenazas.

. movilizar: los vínculos frecuentemente han venido poniendose en tensión, en las familias los debates ponen a prueba la capacidad de escuchar, los afectos. si no malignizamos lo conflictivo, mucho de lo que se está sacudiendo, puede ir pariendo lo nuevo.

. creatividad: cargada de furia y alegría, se da generosamente, extendiendo las formas de decir “basta”; esa otra cosa que queremos pudiera tener, en este crear, su gran energía dinamizadora.

. multiplicidad y unidad: hemos vivido muchas veces una especie de tiranía de la unidad (“hay que unirse”), generando una asfixia de los procesos, de variadas formas; sin embargo, la resistencia se viene  haciendo en una productiva tensión entre la unidad (indignación compartida) y la red (múltiples formas, no un solo centro, apuestas a la horizontalidad).

esta lista de pistas para el resistir pueden funcionar para interpelar y aportar a las prácticas de lo macropolítico (el que enfatiza categorías como clases sociales, economía política, estado: desde ideas como unidad y organización); si aquel 20 de abril del 2008, nos sorprendió con su torrente de rebeldía y esperanza, estemos atentxs ahora a esto que se mueve abajo.

aunque, terrible tenebroso, casi un impensable: el golpe, tiene también otras vetas: sus contradicciones, sus irresolubles, por ahí se está colando con gusto a viejo -pues laten dentro mil luchas de sangre y rabia- y  con gusto a nuevo, una utopía, ese sueño hermoso que nos llena cada día, de pueblo, la alegría.

 

*Se respetan las minúsculas en este texto a pedido del autor del artículo.



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