González Chirico retoma su huelga de hambre

Ya se lo siente muy desvalido. Los ojos distraídos. La movilidad lenta, cansina. Ya casi no se mueve de la cama. Está en ese tiempo en que el cuerpo ya ha comido la mayor parte de la grasa y va por lo poco que queda alrededor de los órganos vitales. Y no ha tenido señal alguna de parte del Gobierno a sus reclamos a sus 76 días de huelga de hambre.

Anteayer había ingresado al servicio de urgencias luego de un desvanecimiento. Se había desmayado. Sus compañeros se desesperaron. Lo llevaron al puesto de salud. Allí, una vez recuperada cierta lucidez, exigió que no se le someta a ningún tratamiento más que el suero.

Las solidaridades llegan de todas partes. Jóvenes de distintos movimientos van y lo alientan. Pero la trampa del olvido en la que parece estar por parte del gobierno de Horacio Cartes es cada vez más hermética.

El se ha jugado por los 350 trabajadores que desde el 2010 están afuera de Acepar. Se aprovechó una declaración de ilegalidad de huelga para “deshacerse” de esta gente, propietaria del 33% de las acciones de la empresa.

Los trabajadores despedidos y familiares se dirigen a una manifestación.

Los trabajadores despedidos y familiares se dirigen a una manifestación.

De los 350 trabajadores, una docena ya ha muerto en este período. “Incertidumbre, hambre, desazón, sin sentido …”

“Es gente que ha dado todo por la empresa. En el peor momento trabajó gratis. Y así nos pagan”, nos ha dicho González Chirico en más de una ocasión.

Los 350 despedidos son miembros de la cooperativa, dueños de las acciones.

A comienzo de año, el gobierno de Horacio Cartes entregó la empresa a un grupo brasilero, sin contemplar la participación de los trabajadores. Hablamos de trabajadores propietarios que quedaron sin acciones y trabajo. Al mismo tiempo.

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