Estado subsidia a los sojeros a través de Petropar por 36 millones de dólares

Ante el pedido de los sesameros de una asistencia gubernamental frente a los problemas ocasionados por la sequía y la caída del precio en el mercado internacional por la crisis mundial, sojeros, ganaderos y otros altos exponentes del sector «productivo» nacional han elevado su voz de alerta ante las terribles consecuencias que esto traería para el país, ante lo cual, agregamos algunos datos para el debate.

A propósito de la actual discusión en torno al subsidio solicitado por los productores de sésamo, pueden tenerse en cuenta algunos elementos que han quedado por fuera de este debate. Empecemos por definir qué es un subsidio.

Según el Grupo Especial de expertos en Derecho y Ley de Competencia de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), los «subsidios son uno de estos instrumentos que los gobiernos tienen a su disposición para lograr su objetivo de mejorar el bienestar económico desde el punto de vista del interés público cuando se trata de una situación determinada vinculada a fallas del mercado. Un determinado subsidio es usado ya sea para corregir fallas de mercado o en todo caso para redistribuir los recursos a efectos de mejorar el bienestar». Sin entrar a considerar si un subsidio determinado es bueno o malo, a partir de esta definición se reconocen al menos tres elementos en torno a este tema: que existen fallas de mercado, que los subsidios son instrumentos que tienen los gobiernos, y que el objetivo de los mismos es lograr mejorar el bienestar de los beneficiarios.

Al hablar de subsidios, estamos hablando de una ayuda que presta el Gobierno a un grupo determinado. Dicho subsidio puede presentarse de diversas formas, como una transferencia de dinero, de bienes, de insumos para la producción, a través de exenciones o reducciones impositivas, de bienes subvencionados, etc. En general, se puede clasificar a los subsidios en directos e indirectos, los primeros son los que contemplan una transferencia directa de un recurso determinado, como dinero o un préstamo no reembolsable, y los segundos son utilizados generalmente como estímulos o incentivos para un fin específico (en algunos casos esto se convierte en un privilegio para ciertos sectores), y donde encontramos los de tipo impositivo, como la ley de incentivos a las inversiones (Ley 60/90), o la provisión de insumos subvencionados, como es el caso del combustible diésel en nuestro país.

Para analizar la conveniencia o no de un subsidio, es necesario tener sobre la mesa todas las informaciones vinculadas a este tema, y así poder formar una idea lo más ajustada posible a la realidad, y finalmente extraer las consecuencias con el menor margen de error. En el Paraguay existen diversos tipos de subsidios, orientados a diversos sectores de la sociedad. Uno de ellos es el subsidio que el Gobierno otorga a los consumidores del diésel, un combustible importado por la empresa estatal PETROPAR, la que absorbe una pérdida por la comercialización del mismo a un precio inferior al de mercado. Existe muy poca transparencia en cuanto a la estructura de costos de PETROPAR, y por ende, en los costos del diésel, pero nadie discute que es un combustible subsidiado, pues de otra manera otras empresas hubiesen importado dicho bien, en vista a que existe libertad para realizar esta actividad. A pesar de la escasez de información disponible, se estima que la pérdida que asume PETROPAR, y que se constituye en un subsidio para los compradores del diésel es de aproximadamente 1.000 Gs por litro. Este beneficio alcanza a todos los que utilizan este recurso en el país, incluyendo vehículos lujosos, todo tipo de empresas de transporte y toda la maquinaria que se mueve en la producción agrícola mecanizada.

A propósito del tema del subsidio a los sesameros, veamos el caso de los sojeros, ya que ambos sectores producen en el ámbito agrícola. En el Paraguay la producción mecanizada en el campo se centra en el cultivo de soja, que alcanzó en el 2007 una superficie de 2.644.856 Has en el país. Uno de los insumos más importantes para la producción mecanizada de soja es precisamente el diésel, que mueve toda la maquinaria que traslada los insumos (semillas, agroquímicos y tractores) hasta las zonas de producción, mueve los tractores, sembradoras, fumigadoras y cosechadoras que realizan la producción propiamente dicha, y posteriormente trasladan la producción hasta silos y puertos para su comercialización. En todo este proceso se utiliza el diésel subsidiado por los contribuyentes paraguayos, a través de la estatal PETROPAR. Dependiendo del precio del combustible, su incidencia en los costos de producción de la soja varía, aunque no significativamente. Según el Presidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay, filial Alto Paraná, Ing. Rubén Sanabria, este combustible representa el 25 % del total de sus costos de producción. El precio del diésel es de 4.270 gs por litro. Según estimaciones de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO), el costo de producción de soja en la zafra 2007-2008 fue de 430 dólares por hectárea. En base a estos datos, podemos calcular, de modo aproximado, el monto del subsidio recibido por los productores de soja a través del precio del diésel (este es solo uno de los subsidios de este sector, el mismo accede a diversas ventajas adicionales por el lado de las reducciones y exenciones impositivas). A modo de no sobreestimar el monto de este subsidio indirecto, asumimos que la incidencia del diésel en el costo de producción es del 20 %, y la pérdida que asume PETROPAR por litro comercializado es de 800 Gs.

Zafra 2007-2008
Costo Soja por Ha = 430 $
Incidencia diésel en costos = 20 %
Costo diésel para producción de soja =
430 $ X 20 % = 86 $ por Ha

Ahora estimamos el porcentaje que PETROPAR subsidia a los compradores de diésel.
Precio del litro diésel más pérdida de PETROPAR =
4.270 + 800 = 5.070 Gs
Subsidio indirecto de PETROPAR =
(800/5.070) X 100 =15,8 %

Con estos datos, calculamos el subsidio por hectárea de soja, y finalmente el subsidio total en función a las hectáreas de soja producidas en dicha zafra.
Subsidio por Ha de soja = 86 $ X 15,8 % = 13,6 $ por Ha
Subsidio total Zafra 2007-2008 =
2.644.856 Has X 13.6 $ = 35.970.041 $

En base a estos datos podemos afirmar que en el periodo 2007-2008 los productores de soja obtuvieron en concepto de subsidio indirecto, a través de la compra del diésel a un precio subsidiado por PETROPAR, la suma aproximada de 36 millones de dólares. A partir de esto podemos concluir que solo en el último periodo presidencial (2003-2008) el subsidio recibido por este sector, en base a la reducción de sus costos de producción, fue superior a los 100 millones de $ (esta estimación corresponde solo a la producción de soja, no incluye otros rubros mecanizados como el maíz, girasol, trigo, etc., lo que elevaría el subsidio que recibe el sector). Esta es una información adicional que debe ser tenida en cuenta en el momento de discutir las políticas de subsidios, y más importante aún, las políticas de desarrollo del Gobierno actual.

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