Gobierno brinda apoyo económico a menonitas y abandona a los paraguayos

El pasado martes 10 de marzo la cooperativa menonita Neuland inauguró un frigorífico en el Km 28,5 de la Ruta Transchaco, en el distrito de Villa Hayes. La planta de procesamiento de carne requirió una inversión de 16 millones de dólares, de los cuales 13 millones de dólares fueron financiados por un crédito de la banca pública a través de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD).

Edwin Reimer, presidente de la entidad, agradeció al gobierno de Horacio Cartes el apoyo a la “iniciativa privada y las garantías a las inversiones” destacando que esta nueva planta generará 250 puestos de trabajo, una cantidad bastante modesta comparando con el volumen de la financiación otorgada por el Estado.

“Las instalaciones se encuentran en condiciones de administrar toda la cadena de producción cárnica, desde el productor hasta el frigorífico, y la misma está orientada al mercado de exportación. Tiene una superficie construida de más de 10.000 metros cuadrados, que hasta el momento representa la mayor inversión realizada por la Cooperativa. Cuenta con una capacidad de faenamiento de 800 reses por día, dando empleo directo a más de 250 personas”, informó la propia página de la Presidencia.

Además de ello, la planta operará con los beneficios que otorga la Ley 60/90, que concede exoneraciones fiscales, la liberación de importación de maquinarias, préstamos, pagos al exterior y remesa de ganancias para los socios extranjeros que no estén radicados en el país.

En la ocasión, el ministro de Agricultura y Ganadería, Jorge Gattini, expresó que este tipo de inversiones son el “camino al desarrollo” y que el Estado brindará todo su apoyo a iniciativas de este tipo con los instrumentos con que cuenta, como los créditos a largo plazo e infraestructura.

Cambiar de chip

Para la producción campesina no hay inversión del Estado en infraestructura. Camino vecinal que conduce a la Colonia Yerutí, Canindeyú.

Para la producción campesina no hay inversión del Estado en infraestructura. Camino vecinal que conduce a la Colonia Yerutí, Canindeyú.

A la par, en una movilización realizada ayer pequeños productores campesinos denunciaron el abandono y persecución de parte del Estado a través de la política de eliminación de la pequeña producción.

En este sentido, señalaron que desde las instancias oficiales se ahoga la producción frutihortícola para empujar a los campesinos a dedicarse o entregar sus tierras para los productos de exportación como la soja, la cual es controlada por unas pocas multinacionales.

“El ministro de Agricultura, Jorge Gattini, en todas sus declaraciones públicas expresa abiertamente su respaldo al modelo agroexportador, al modelo de producción sojero en nuestro país. Y a las pequeñas y pequeños productores nos dice que ‘tenemos que cambiar nuestro chip’, lo cual significa abandonar los rubros de consumo nacionales que históricamente venimos produciendo los pequeños productores y que son estratégicos para nuestro país”, expresó Marcial Gómez, de la Federación Nacional Campesina.

Enfatizaron que la política del gobierno de Cartes es ahogar y perseguir a la pequeña producción de manera de cambiar la producción nacional –a la que calificaron de estratégica para la soberanía (rubros de consumo e industrializables)– por la producción de monocultivo de soja, que es exclusivamente para la exportación y dependiente de los mercados externos.

Como muestra del abandono pusieron como ejemplo la total desregulación a favor de los intermediarios y las cadenas de supermercado, que adquieren productos como la mandioca a un precio de 180 o 200 guaraníes el kilo, mientras este mismo producto es vendido a los consumidores a un precio de 2.500 guaraníes el kilo.

En oposición a la política oficial, los campesinos propugnan una política de Estado que utilice la abundante energía eléctrica disponible en el país para procesar e industrializar la producción nacional, que genere empleos e ingresos para los productores en lugar de fomentar la exportación de carne y soja, rubros que están acaparados por unos pocos capitalistas extranjeros.

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