Ganancia record para sojeros cavernícolas

Los soja mueve millones de dólares pagando impuestos irrisorios.Por Jorge Villalba

El empresario brasileño Tranquilo Favero, conocido como El Rey de la Soja en el Paraguay, propietario de unas 40.000 hectàreas dedicadas al cultivo de la oleaginosa,  dijo que este año los sojeros facturarán 3.500 millones de dólares, frente a los 2.000 millones de dólares de la cosecha pasada.

El monocultivo de soja causa serios daños al ser humano y a la superficie donde se siembra la soja

El aumento de los 1.500 millones de dólares, por exportar soja, provendrá de un aumento del precio internacional ya que la cosecha de este año será similar a la de la cosecha anterior, de alrededor de 8 millones de toneladas,  según el mismo Favero.

Los ingresos brutos promedios de los empresarios dedicados a la exportación de soja se dispararán este año  en 75%, pero al mismo tiempo los sojeros se oponen tenazmente al impuesto a la exportación del grano en estado natural del 6%, tal como lo prevé un proyecto de ley presentado al parlamento.

Mientras,  aumenta la miseria en el campo,  especialmente en las zonas en donde se cultiva masivamente la oleaginosa, reemplazando rubros de consumo, disparando los precios de los alimentos.  El modelo produce alimentos para el mundo, sin embargo, hambrea a nuestra gente. El 2% de las fincas dedicadas al cultivo de la oleaginosa concentran el 47% de las tierras y de la riqueza producida.

Los sojeros  son el sector más poderoso de la economía nacional, el más rentable, el que menos impuestos está obligado legalmente a  pagar y  sin embargo es el que más evade, en un país con la menor presión tributaria del planeta (12% del PIB).

Los sojeros   vienen jugando su partido sin ceder nada y determinando la construcción de una sociedad cada vez más fragmentada, ante la debilidad del gobierno y la ciudadanía.

El gobierno recientemente ha denunciado  que las agroexportadoras han evadido el año pasado algo más de 54 millones de dólares, pero poco o nada hizo por castigar a los evasores y percibir los impuestos evadidos. Todo esto como consecuencia de una clase política moralmente quebrada y actores sociales débiles y desarticulados, lo que nos convierte cada vez más en una sociedad inviable.

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