FOTOS: Así huyó Rachid del escrache en El Bolsi

Desesperado ante el repudio de los escrachadores y clientes del bar asunceno,el fiscal del caso Curuguaty no pudo culminar la cena con su novia y salió huyendo sin pagar la cuenta esta madrugada.

Angustiado y desesperado por los insultos de los escrachadores, Rachid y su pareja salieron corriendo del Bolsi. Foto: Rufo Diana.

Angustiado y desesperado por los gritos de los escrachadores, Rachid y su pareja salieron corriendo del Bolsi. Foto: Rufo Diana para el E’a.

Momento en que el fiscal Jalil Rachid y su pareja escrachados en pleno Bolsi. Foto: Rufo Diana.

Momento en que el fiscal Jalil Rachid y su pareja escrachados en pleno Bolsi. Foto: Rufo Diana para el E’a.

Jalil Rachid, fiscal del caso Curuguaty, quien había solicitado al Tribunal de Saltos del Guaira que rechace el pedido de los presos en huelga de hambre de obtener prisión domiciliaria, fue escrachado en el bar asunceno El Bolsi.

Rachid degustaba de una cena junto a su pareja pasada la media noche del sábado, mientras frente al hospital militar manifestantes cantaban “Para Rachid la cárcel ya, para los presos la libertad…”. Se estaba festejando el cambio de la sentencia del Tribunal de Saltos del Guaira, que en la noche confirmó el otorgamiento de la medida alternativa. Allí llegó la información de que el fiscal Jalil Rachid se encontraba en el bar céntrico, y un grupo fue hasta el lugar para repudiarlo.

El mismo, que estaba sentado en la barra, fue tomado por sorpresa por los manifestantes, que le gritaron desde asesino, a criminal, ladrón y corrupto. A estos, varios de los presentes en el bar se sumaron al repudiándolo y gritándole «bandido!». Ante la situación, el aterrorizado fiscal y su pareja salieron huyendo sin pagar su cuenta.  Los escrachadores lo siguieron hasta su auto.

Rachid había sido acusado por la misma Comisión de derechos humanos de la ONU de tener una parcialidad manifiesta en el caso Curuguaty. El mismo tiene conocidos vínculos de amistad con la familia del fallecido político colorado Blas N. Riquelme, cuya familia gestionó el desalojo ilegal de los campesinos en Marina Cué, Curuguaty, el cual terminó en la masacre de junio de 2012.

«Voy a pagar la cuenta»

Esta mañana, en el programa de Telefuturo de «La Lupa», el fiscal confirmó que salió sin pagar la cuenta, pero aseguró que lo realizará en otro momento. “Voy a pagar la cuenta porque soy cliente del local”, aseguró.

El fiscal dijo que «es normal», porque no se le puede «dar el gusto a todos», y quizo minizar el hecho asegurando que «eran personas que llegaron de afuera con un fuerte olor a alcohol». Sin embargo, nuestros periodistas pudieron constatar esa madrugada que varios de los clientes del local también se sumaron al repudio.

 

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