Fotógrafo documenta situación de indígenas privados de libertad

El fotógrafo Amadeo Velázquez retrata el alarmante aumento de los indígenas privados de libertad en su ensayo fotográfico “Indígenas en situación de cárcel”, que forma parte de la exposición colectiva “Interiores”. La muestra permanecerá abierta durante todo este setiembre en el Centro Cultural de la Ciudad Manzana de la Rivera en el marco del Festival de la Fotografía El Ojo Salvaje 2016.

Por Paulo César López

El fotógrafo Amadeo Velázquez.

El fotógrafo Amadeo Velázquez.

Velázquez sostiene que esta situación responde a una multiplicidad de factores –teniendo como denominador común la discriminación histórica contra los pueblos indígenas– que se manifiesta de manera institucionalizada en el accionar de los agentes del Estado: desconocimiento del derecho consuetudinario, los juicios no se realizan en la lengua de los procesados, ausencia de peritos en temas indígenas, problemas de comunicación entre indígenas y sus abogados, desarraigo y pérdida de contacto con sus familiares, entre otros factores.

Tras un taller realizado con comunicadores de organizaciones integrantes de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), hablamos sobre el tema de su exposición –la fotografía y los derechos humanos–, además de brindarnos algunos detalles sobre la actual muestra de la que participa.

–¿Cómo se concibió el proyecto de documentar la situación de los indígenas en las cárceles?

Desde el 2014 integro un equipo de trabajo en el Ministerio de la Defensa Pública, formado por el sociólogo y perito experto en temas indígenas, Cristóbal Ortiz, la abogada y antropóloga Ana María Fernández y el abogado Aníbal Valdez, quienes están realizando un relevamiento denominado Observatorio de Cárceles de personas miembros de Pueblos Indígenas privadas de libertad. A mi cargo está la documentación fotográfica de este proyecto.

El público podrá ver el resultado en el marco del Mes de la Fotografía en Paraguay, organizado por la agrupación El Ojo Salvaje. Yo participo de la exposición colectiva “Interiores”, que se realiza en el Centro Cultural de la Ciudad Manzana de la Rivera, con mi último ensayo fotográfico, que tiene como tema a los “Indígenas en situación de cárcel”.

Indígena recluido en la cárcel de Pedro Juan Caballero muestra las heridas por impactos de balines de goma que recibió.

Indígena recluido en la cárcel de Pedro Juan Caballero muestra las heridas por impactos de balines de goma que recibió. Foto: Amadeo Velázquez.

–¿Cuáles son algunos de los principales hallazgos de este relevamiento?

–En estos casi dos años de trabajo hemos comprobado algunos puntos resaltantes como el aumento de la población indígena en las cárceles, la ignorancia en cuanto a la aplicación del “Derecho Consuetudinario”, que son las normas jurídicas sobre los usos y costumbres de los pueblos indígenas, reconocido por las leyes nacionales, diferente al “Derecho Positivo” que rige para los ciudadanos paraguayos. En Paraguay, muchas de las propias autoridades judiciales (jueces y fiscales) tienen muy poco conocimiento de este derecho y, por lo tanto, es común que se juzgue a miembros de comunidades indígenas de manera irregular. Como ejemplo podemos mencionar que en los juicios pocas veces participan traductores y peritos expertos en temas indígenas. Cuando eso se logra comprobar el proceso queda inválido.

Otras situaciones que hemos encontrado es la existencia de indígenas en situación de cárcel que ni siquiera figuran en las planillas de las cárceles; la falta de recursos de los familiares para visitar a los detenidos, presos a cientos de kilómetros de sus comunidades, o sea, en estado de desarraigo; y también están los problemas de comunicación existentes entre los detenidos y sus abogados defensores. Pueden pasar de meses a años para recibir respaldo legal, y entre los detenidos y sus familiares muchos ignoran la situación de los familiares detenidos, dándolos muchas veces por desaparecidos.

Indígena en la cárcel de Pedro Juan Caballero.

Indígena en la cárcel de Pedro Juan Caballero. Foto: Amadeo Velázquez.

–¿Cómo se encuentran en la historia la fotografía y los derechos humanos?

–La fotografía y los derechos humanos vienen de la mano en la historia. El debate acerca de los derechos humanos se acentúa luego de que llegaran las primeras imágenes de guerra, sobre todo durante la Primera y Segunda Guerra Mundial. Antes, las noticias de guerras y la violencia en el mundo nos llegaban a través de la radio, o de boca en boca. Pero con las impactantes primeras imágenes de guerra, la fotografía le pone rostro a la violencia y prácticamente hace que la discusión acerca de los derechos de las personas, en este caso víctimas de guerras, tome dimensiones globales haciendo que los Estados discutan al respecto.

Las fotografías de Lewis Hine sobre la situación de los niños en las fábricas provocaron la implementación de medidas contra la explotación laboral infantil en los Estados Unidos.

Las fotografías de Lewis Hine sobre la situación de los niños en las fábricas provocaron la implementación de medidas contra la explotación laboral infantil en los Estados Unidos.

–¿De qué manera la fotografía ha ayudado a lograr cambios sociales?

–El mismo hecho de que “gracias” a la fotografía se empiece a hablar de los derechos humanos es un importante logro social. La fotografía es al mismo tiempo una invaluable herramienta de denuncia y control de los derechos humanos.  Por ejemplo, los dos primeros fotodocumentalistas de la historia, Jacob Riis y Lewis Hine, llevaron a la madurez a la disciplina y con sus trabajos han logrado importantes cambios sociales. El primero, mostrando la dura vida de los inmigrantes europeos que llegaban a los EEUU a comienzo del siglo XX, y el segundo, retratando a niños que eran explotados laboralmente en industrias y fábricas en la misma época.

Ambos consiguieron con sus trabajos reformas en las leyes para garantizar sus derechos. Otro ejemplo es la icónica imagen captada por Nick Ut de los niños llorando, entre ellos una niña desnuda que se le deshacía la piel, tras un ataque de ejército norteamericano con napalm. Algunos dicen que esta fotografía aceleró el fin de la Guerra de Vietnam.

En algunos países se utiliza la fotografía como una poderosa herramienta para la inclusión social. En Guatemala la organización Fotokids trabaja con niños del vertedero municipal, en Argentina la Fundación PH15 hace lo suyo con jóvenes de las villas porteñas y en Brasil los reclusos utilizan la fotografía para mostrar la vida cotidiana en las penitenciarías.

La icónica imagen tomada por Nick Ut tras un ataque con napalm ejecutado por el ejército norteamericano en Vietnam.

La icónica imagen tomada por Nick Ut tras un ataque con napalm realizado por el ejército norteamericano en Vietnam.

–¿Cómo conciliar los aspectos éticos del manejo de la imagen con la intención de mostrar o denunciar una determinada realidad, como por ejemplo la sufrida por personas en situación de vulnerabilidad?

–Para empezar no se discute si hay que hacer o no una fotografía en esas circunstancias. El fotógrafo tiene que registrar el hecho. Pero luego hay que pensar en las consecuencias que puede tener publicar la imagen y lo que pueda representar eso para la persona retratada. Es importante tener presente parámetros humanitarios. Si es posible construir una relación de confianza entre el fotógrafo y las personas en esa situación. Por otro lado, cuanto más conocimiento tengamos de la propia realidad de esas personas, de los fenómenos sociales relacionado a ellas, vamos a conseguir una posición más acertada ante los hechos para transmitirlos con mayor eficacia y contundencia.

–¿Cómo fluctúa la fotografía entre la realidad y la manipulación?

–Desde sus inicios se le ha querido relacionar estrechamente a la fotografía con la representación de la realidad. Si bien la fotografía es una de las formas más eficaces de testimoniar un hecho, la realidad siempre será subjetiva, dependiendo de cómo lo muestre el fotógrafo y cómo interprete el espectador. Hoy día tenemos muchas posibilidades de transformar imágenes a través de la tecnología digital, por lo que es casi imposible detectar cuando una imagen fue manipulada o alterada.

No hay forma de garantizar o certificar la honestidad del fotógrafo. Quizás la única manera sería a través de la credibilidad misma derivada de su propia trayectoria personal. Si dudamos de la integridad de un fotógrafo, es muy probable que cuestionemos también la honestidad de sus imágenes o, por el contrario, ante su probidad moral sus imágenes serán más confiables. La credibilidad no se sustenta en los procedimientos o en las imágenes mismas, sino en el autor. Lo mismo se aplica en el caso de los medios de prensa.

Dos fotografías, una del sitio PetaPixel (izq.) y otra de Steve McCurry, en que por "arte de magia" han desaparecido dos personas. ¿La fotografía es una representación objetiva de la realidad?

Dos fotografías, una del sitio PetaPixel (izq.) y otra de Steve McCurry, en que por «arte de magia» han desaparecido dos personas. ¿La fotografía es una representación objetiva de la realidad?

 

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