Forense de la fiscalía dice que su trabajo “dista mucho del CSI de las películas»

Este jueves prosiguió el juicio a los campesinos acusados por la masacre de Curuguaty en el Palacio de Justicia de Asunción. Siguiendo con la declaración de los testigos citados por la fiscalía, el médico forense del Ministerio Público, Pablo Lemir, señaló que no se realizó autopsia a los cuerpos de los fallecidos, sino que más bien se buscó recabar pruebas en los cuerpos y examinó en dos momentos, primero a los policías y luego a los campesinos.

Sobre el cuerpo de Erven Lovera manifiesta que la trayectoria de disparo fue de atrás a adelante y de derecha a izquierda, sin rastro de humo ni tatuajes, lo que significa que fue a distancia. Lemir declaró que no recuerda si examinó las ropas, pero que induce por la falta de descripción en los informes que los cuerpos llegaron sin ropas.

Ante la consulta de la defensa sobre si se necesita una autopsia para determinar una causa de muerte, el Dr. Lemir expresó que en países del primer mundo toda muerte violenta es sometida a una autopsia, pero nuestra legislación deja abierta esa opción y a ellos les fue solicitada la extracción de evidencias y no una autopsia.

«La verdad que nuestro trabajo dista mucho del CSI de las películas», dijo Lemir, admitiendo que no existió un manejo riguroso para esclarecer las causas de las muertes registradas durante el desalojo.

Por su parte, la defensa de los campesinos solicitó la exhumación de los cuerpos, a lo que la fiscalía se opuso.

Los peritos César Silguero y Abel Cantero habían reconocido también esta semana que no se habían analizado la trayectoria de los disparos, sino solo la distancia. Para la defensa esta es una diligencia fundamental para determinar de dónde provinieron estos a fin de contrastar las coincidencias, o no, en la posición en que se encontraban los campesinos, de acuerdo a la fiscalía, y poder demostrar quién disparó a quién, un hecho que el Ministerio Público admitió que no puede probar.

Fuente: ¿Qué pasó en Curuguaty?

Comentarios

1 Comentario

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    Alvino Villalba
    22 febrero, 2016

    Es medio extraño este fenómeno.

    Por un lado, la ciudadanía organizada y los abogados de los campesinos buscan afanosamente la verdad sobre lo ocurrido.

    Por el otro lado, el ministerio público, el poder judicial por entero, la policía misma, etcétera, esconden pruebas, no hacen los análisis requeridos, quieren a toda costa ocultar la verdad.

    ¿Por qué esas dos actitudes tan antagónicas sobre el mismo hecho?

    Desde mi punto de vista, la ciudadanía toda debe hacerse la pregunta: «¿Quiénes son los que realmente se benefician de la sangre de estos campesinos uniformados (policías) y de la sangre de los campesinos civiles?»

    Me parece que van a comprender bastante el panorama si se hacen esa pregunta.

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