Fogel ratifica que tierras de Ñacunday son del Estado

El sociólogo Ramón Fogel, entrevistado por radio Fe y Alegría, ratificó que las tierras de Ñacunday, que se encuentran en conflicto entre los campesinos y el terrateniente brasileño Tranquilo Favero, pertenecen al Estado.

Los agentes fiscales y policiales amedrentan constantemente a los campesinos actuando como representantes de los intereses de Tranquilo Favero. Foto: ecoradiotv.com.

Las 167.978 hectáreas se encuentran repartidas entre tierras fiscales que fueron recuperadas de las antiguas explotaciones yerbateras por una sentencia de la Corte de 1958 y la franja de seguridad fronteriza. La ley  2532  establece que en una franja de 50 kilómetros de la línea de frontera terrestre y fluvial no pueden ser propietarios, condóminos o usufructuarios de inmuebles rurales “los extranjeros oriundos de cualquiera de los países limítrofes de la República o las personas jurídicas integradas mayoritariamente por extranjeros oriundos de cualquiera de los países limítrofes de la República”.

“Jurídicamente las tierras son del Estado. Son tierras que en los últimos años están siendo usurpadas por el Grupo Favero. Jueces, fiscales y policías, como dice uno de los voceros de los empresarios de la soja, tienen que pagarle hasta un millón de dólares en pocos meses para que les favorezcan. Entonces una cosa es la situación legal de las tierras y otra cosa es lo que dicen los fiscales, jueces, que siguen favoreciendo a Favero”, declaró Fogel a la emisora radial.

El investigador de la problemática rural apuntó que si bien es difícil que el conflicto se solucione a favor de los campesinos –considerando que el gobierno se muestra favorable a seguir expandiendo la soja y apoyar proyectos territoriales que excluyen a los campesinos e indígenas–, auguró que más tarde o más temprano esas tierras deberán ser recuperadas por el Estado, ya que se encuentran en la zona de seguridad fronteriza y la ley establece que propietarios extranjeros no pueden tener propiedades en esa zona.

El constante acoso fiscal-policial provoca deserción escolar en la carpa escuela, señaló Ramón Fogel. Foto: Radiotv Latinoamericana.

Ante la consulta sobre la situación en que se encuentran los campesinos, informó que viven en precarias condiciones bajo carpas y bajo el constante acoso de agentes fiscales y policiales que más bien actúan como representantes de Favero, citando específicamente a la fiscala María del Carmen Meza. Esta incluso llegó a imputar al docente de la escuela-carpa Robert Ramírez Noguera por invasión de inmueble, lo cual también violenta el derecho de los niños de acceder a la educación. La agente fiscal encabezó en varias ocasiones atropellos a la escuela provocando de este modo la deserción escolar de muchos niños.

“La fiscala se comporta como representante de Favero y está sistemáticamente hostigando a la población, incluyendo a los docentes”, apuntó.

El investigador responsabilizó al gobierno de Horacio Cartes, que favorece directamente a quienes están infringiendo leyes ambientales al custodiar las fumigaciones ilegales, que protege a los usurpadores de tierras e imputa a los campesinos que defienden la vida y la salud de sus familias.

Fogel resaltó, en cambio, que a pesar de este contexto los campesinos están movilizados en todo el país logrando incluso detener las fumigaciones en sus comunidades, aunque los medios de prensa no lo destaquen.

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