Fiscalía investiga por acoso sexual a cura que habría sido encubierto por la Iglesia durante 7 años

Por Jorge Zárate

El sacerdote César Anuncio López se tomó una foto desnudo con una alumna de alrededor de 15 años. Foto: Investigación fiscal.

“Era perturbador como nos miraba”, contó la joven Luz Karina Céspedes, que denunció haber sido acosada el sacerdote Anuncio César López. “Era muy grosero con los varones, se expresaba de manera vulgar. Yo llegué a ver que se encerraba con alumnas menores de edad. A algunas le abrazaba con toqueteos, no eran abrazos normales”, recordó.

En la semana iniciada el 29/6, la Fiscalía comenzó a investigar los casos denunciados por alumnas, adolescentes en los años 2013 y 2014, que se atrevieron a denunciarlo ante la congregación de los Oblatos por una serie de abusos sexuales que habría cometido como director y profesor en el Colegio Parroquial Santa María del Chaco de Mariscal Estigarribia.

Luz tiene ahora 21 años y reside en Villa Elisa y denunciar ese abuso la puso a prueba en la vida.

“Cuando yo me empecé a dar cuenta como nos miraba, cómo se mordía los labios cuando nos dabamos vuelta, cómo miraba nuestras piernas, entendí que era ya un acoso y le comenté a mamá”, cuenta de aquellos días en que le pidió por favor no ir más al colegio con polleras para evitar la mirada lasciva del cura oblato.

Su madre, Nelly, se entrevistó con la hermana Librada Ramírez, de la congregación de los Franciscanos, también docente en el colegio chaqueño arriba mencionado.

“Es hombre, es normal, no hay nada que hacer”, cuenta que le respondió la monja.

“Por decir eso, después de ese día comencé a tener problemas en la iglesia y en el colegio por haber hablado y fue cuando con el tiempo pasaron los meses y me mudé de colegio 2014 me fui al colegio nacional en el 2° año de la media”, siguió narrando Luz.

Meses después “estaba en un grupo juvenil de la parroquia sirviendo dentro de la iglesia y teníamos un evento de Pascua Joven 2014  y nos dan un tema a desarrollar:  Me tocó de cómo a veces ocurren casos de este tipo de abusos sexuales y nadie hace nada, se hacen oídos sordos, la persona no encuentra acompañamiento dentro de la Iglesia”, expuso.

“Parece que la monja se intimidó con mi tema y me quitó el micrófono en el momento en que hablaba ante los más de 50 jóvenes reunidos en la Parroquía Santa María de Mariscal Estigarribia. La hermana Librada comenzó a decirme que soy una mentirosa, que estoy buscando atacar a la Iglesia que estoy ocultando algo con mi mamá que busco problemas… en ese momento me sentí atacada y humillada”, dijo.

“Me retiro del lugar ya que me dijo como que no valía nada mi presencia. Desde ese día no pisé más el templo, la parroquia, ni el grupo juvenil, me fui a integrar otro grupo. Todo ese año fuimos perseguidas mi mamá y yo, nos calumniaron y pretendían hacernos callar”, recordó.

“Ahí fue que un mes después me acerqué al grupo juvenil San Miguel Roga donde me contaron que ya habían hecho una denuncia en contra de este sacerdote, que tenían pruebas y que se las presentaron al obispo Lucio Alfert, (titular del Vicariato Apostólico del Pilcomayo) y este dijo que el sacerdote sería trasladado”, corría noviembre o diciembre de 2014

Ese grupo de siete jóvenes presentó una carpeta con fotos, las que ilustran esta página, en las que se ve al sacerdote Anuncio César López besándose con menores de edad, desnudo o semidesnudo.

“En ese tiempo me acerqué al provincial de los Oblatos, Francisco Carillo y no me dijo nada, sólo que iba a haber un cambio”, es decir, confirmando la idea del traslado de López.

“Nos sentimos intimidadas por las autoridades eclesiales para ir a denunciar a la Fiscalía porque sabíamos que se iba a atajar todo, son ellos los que tenían que haber denunciado, mover todo como lo hacemos ahora, solas no íbamos a poder si atajaron hasta lo último”, reflexiona en el día en que fue citada a declarar.

Desde ese momento, todo fue soterrado.

Un día Luz y Nelly sintieron que las cosas no podían quedar en el Opareí.

Así en noviembre de 2019 pidieron la reapertura de la investigación a la congregación de los Oblatos y en febrero de 2020 dialogaron con dos sacerdotes de la orden, Guido Acosta y Miguel Fritz: “Solamente me escucharon, escribieron en unos cuadernos y unas semanas después se entera mi madre que estos dos ¡convivían con el denunciado, compartían casa parroquial con él!”, dice todavía asombrada.

“Y es allí donde cuestionamos: ¿Cómo es que van a investigar si están conviviendo con el denunciado? ¿Qué seriedad puede haber? Entoncesr edactamos una nota y la enviamos al canciller de los Oblatos. No nos hizo caso, no recibimos respuesta y fue cuando acudimos a los medios: Me entrevistaron y les pasé las pruebas y pasaron los meses y no salía nada: Tampoco se atrevieron a investigar”, contó.

La Congregación de los Oblatos en una foto de enero de 2020 en donde se lo ve al sacerdote Anuncio López, a la izquierda, detrás de la última fila.

Reincidente

El problema del caso del cura Anuncio César López es la reincidencia. “Hay una profesora Marta Díaz que comentó que hace 14 años ella era docente de una comunidad indígena en la que López aparecía de macatero y ya tenía esta fama de que se metía con alumnas, llevaba mercaderías a cambio de tener algo con las chicas, es lo que le pude escuchar. Después le trasladaron a Mariscal y se fue a hacer todas sus macanadas”, sigue relatando.

“No sé si él llegó a tener relaciones con otras alumnas pero no dudo de que haya pasado de que muchas chicas más se habrán sentido afectadas, ninguna se está animando a denunciar espero que puedan hacerlo para que no sea la única persona porque se que no soy la única”, asegura.

Anibal Cazuriaga, un sacerdote que acompaña a las víctimas y recibió la denuncia de parte de los familiares comentó que: “El hecho se denunció a las autoridades eclesiásticas, las cuales no procedieron como se debía; es decir, le llevaron a otra parte y el caso quedó encubierto y silenciado durante 7 años. López, el año pasado (2019) fue a Chile y después de algunos meses volvió y fue suspendido porque se reabrió la investigación canónica y algunas de las víctimas, que habían sido acalladas en su momento, se animaron a hablar”, expuso.

Un comunicado de la orden de los Oblatos señaló el pasado 24/6 “que, desde noviembre de 2019, se comenzó un proceso canónico de investigación por supuesto caso de mala conducta al padre Anuncio César López, a raíz de una denuncia recibida contra su persona, por hechos ocurridos años atrás. Desde el 15 de noviembre de 2019 se le aplicó una medida cautelar por la cual no podía celebrar públicamente ningún sacramento. Habiéndose llegado al final de la investigación, el mismo P. Anuncio, pidió al Papa la laicización y dispensa de votos con lo cual dejará de ser miembro de la Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada”

El texto está firmado por el padre Antonio Mariangelli, secretario provincial de la Congregación, cuya sede está en Dolores 446 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital de la Argentina.

Al concluirse la investigación canónica, el procedimiento eclesial indica que la denuncia debe acercarse al Ministerio Público, que son los pasos que ahora, 7 años después, recién se están cumpliendo.

Sin mencionar sanciones, o algún pedido de disculpas a las vícitmas, el texto de los Oblatos es la cereza de la torta del encubrimiento eclesial. Sólo dejan de respaldar al acusado, cuando la presión social lo hace irreversible. Es algo notorio y repetido, para confirmarlo recomendamos ver, aquí dejamos link, la película Spotlight.

“La chica de la foto, en ese tiempo, era una chica muy vulnerable, de escasos recursos y que quería estudiar, y ahí se habrá sentido acorralada y se aprovechó de ella el sacerdote. Y esto es muy triste e indignante, que se aprovechen de la pobreza y de las ganas de salir adelante de las jóvenes”, indicó Casuriaga.

Acompaña esta nota una foto de la Congregación de los Oblatos de enero de 2020 en la que se ve a las Hermanas de la Inmaculada Concepción de Bonlanden que eran las responsables del Colegio Santa María del Chaco en los años 2013/14. “Las hermanas unos años después, dejaron el Colegio, no se sabe si fue a consecuencia de lo que ahí sucedía o por otros motivos. Pero no hicieron ninguna denuncia, al contrario, aparentemente minimizaron los hechos y tomaron represalias contra los denunciantes”, agregó.

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