Filósofos y política paraguaya (I parte)

Por Noelia Quintana Villasboa 

La investigadora Noelia Quintana realiza un enlace entre los conceptos políticos del filósofo griego Aristóteles y cómo se relacionan con los actores políticos en el país. 

Al existir en nuestro medio una escasa referencia al citar o recordar a filósofos clásicos, es una buena práctica, siempre que se inicia una crónica de la política nacional, realizar una relectura, aunque breve, del  pensamiento de Aristóteles. En sus numerosas obras el filósofo ha abarcado todo cuanto hace referencia a las ciencias políticas, al rol del ciudadano y al Estado, lo cual sigue llamando la atención de los politólogos de todos los tiempos.

En su obra  “Política” (“politiká” en griego – “libros de temas políticos”), Aristóteles discurre sobre una  pluralidad de temas escogidos para sus discípulos, quienes seguían sus cursos oralmente. La recurrencia a la oralidad hace que ciertos juicios del mismo filósofo aparezcan con supuestas contradicciones, y adiciones y cambios en sus discursos académicos hasta el final de sus días; que señala la relatividad de conceptos en las ciencias sociales y su modestia para reconocer errores anteriores.

En la política, en el discurrir filosófico o en las verdades inmutables, no todo lo dicho se fija en forma permanente. No es el caso de una obra consagrada como un cuadro de Da Vinci, donde todos los detalles están puestos definitivamente en la tela, es decir, una obra acabada, inmutable.  En los temas de la política al parecer la obra nunca está concluida, mereciendo juicios y valoraciones posteriores, producto de la cultura siempre dinámica e innovadora. Bastaría recordar el vocablo democracia que en cada siglo presenta nuevas conceptualizaciones y derivados.

Se puede observar  que Aristóteles en sus discursos no pretendía imponer su idea, sino enseñar a pensar a sus discípulos, y pese a los siglos transcurridos se debe admitir que  existen principios inmutables expuestos por Aristóteles.

Los ocho libros que contiene la obra Política– según sus intérpretes – no fueron presentadas sincrónicamente; al parecer, algunas pertenecen a tiempos distintos de exposición y de época del filósofo y sería esa la causa de las contradicciones. Sin embargo coinciden con otras obras en el tema central del discurso del Estagirita: “qué cosas salvan y qué cosas pierden a las ciudades, y cuáles a cada uno de los regímenes y por qué causas algunas ciudades son bien gobernadas y otras todo lo contrario”.

Democracia

Aristóteles define la República por una mezcla de oligarquía y democracia. En una frase más que genial señala que la aristocracia se define por la virtud, la oligarquía por la riqueza y la democracia por la libertad. El mismo Aristóteles señala que para llegar a esta síntesis y mezcla, o bien hay que tomar a la vez las disposiciones legislativas de una y otra, por ejemplo acerca de la administración de la justicia: en las oligarquías fijan una multa a los ricos si no administran justicia, y los pobres no reciben ningún salario. En las democracias, los pobres reciben un salario y a los ricos no se le imponen ninguna multa. “Una solución común entre los ricos y los pobres e intermedia entre ellas son ambas a la vez, y ello es propio de una república, pues es una mezcla de ambas”.

La democracia como se dice y es comprobado, tiene en la práctica de gobierno muchas variantes. De acuerdo a las necesidades se utiliza la que se adecua a la circunstancia de la nación. El doctor Francia, por ejemplo, se inspiró en el modelo romano de la forma de gobierno, desde que la principal  misión de la política era asegurar la autonomía frente a la codicia vigente en la región. La figura de la dictadura al estilo romano, al concentrar el poder en una sola persona y con  todos sus poderes y fuerzas, fue el modelo adecuado para liberarse del porteñismo que aspiraba a convertir el Paraguay autónomo en una provincia.

Otro método de combinaciones consiste en tomar el término medio de lo que ambas disponen. Por ejemplo, para participar en la asamblea, unos lo hacen sin ninguna renta o muy pequeña y otros a partir de una renta elevada; el término común no es ni lo uno ni lo otro, sino la renta intermedia entre ambas.

 Derecho electoral

En la Carta Política paraguaya de 1844, tómese nota que para tener derecho a votar debía ser “propietario”. Esta medida fue criticada por Juan Bautista Alberdi. Se señalan estos principios para tomar referencias de la evolución a la que ha llegado el derecho electoral que no pone vallas a nadie para ejercer el sufragio, salvo el caso natural de la edad.

Sin embargo, las nuevas vallas y condiciones para ejercer el voto pasivo, es decir ser candidatos requieren una ingente cantidad de dinero que está al alcance de muy pocas personas.  De allí que muchas veces las representaciones legislativas se ven afectadas por un ausentismo, desprestigio muy alto o una sorda protesta ante la calidad moral de los elegidos. Porque si se advierte las sumas requeridas para acceder a una banca en el senado o en diputados son guarismos tan altos al que nunca se llegará a percibir normalmente.

Teniendo en consideración la asignación de los parlamentarios que, pese a ser los más altos de la república, tampoco compensan los gastos incurridos para acceder a los cargos. Significa esta circunstancia que existen otros recursos invisibles o de influencia que tiene relación con la propia función elaborada de las leyes.  En otras palabras, las cámaras se convierten en servidoras de corporaciones antes que al bien común o la nación.

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