Filosofía – UNA: persecusión selectiva a docentes y estudiantes

Primera Parte.

Pandora no fue capaz de superar la curiosidad,

a pesar de las advertencias que Zeus le hiciera

sobre lo que pasaría si abriese esa caja.

 

Estudiantes de FFUNA tomaron el decanato la semana pasada en protesta por las denuncias de irregularidades y persecuciones a estudiantes y docentes. Foto: Charizard.

Lo que ocurre en la Facultad de Filosofía (UNA) se podría resumir en el título de este artículo: una persecución selectiva a docentes y dirigentes estudiantiles. La persecución es direccionada, no es a mansalva, sino seleccionada minuciosamente por los directivos de la facultad y apunta a ciertos miembros de esta casa de estudios.

¿Cuál es el denominador común entre los que están siendo despedidos, perseguidos, sumariados? La crítica y la no pertenencia al círculo de amigos de los que administran la facultad. El método utilizado: concursos amañados y sesgados, sumarios y amenazas. Elaboran “instrumentos” de medición o de puntuación que permiten calificar mejor a algunos profesores y por supuesto, dejar fuera a excelentes profesores como a la Dra. Norma Coppari, al profesor José Britos, y el prof. Miguel H. López, por citar solo tres ejemplos de la veintena de docentes que ya tuvieron la misma suerte. Los dos primeros fueron mis profesores y tuve el honor de ser alumno de estos dos verdaderos maestros en la especialidad Clínica de la carrera de Psicología y  no tengo ninguna duda de la formación profesional de Miguel H. López.

El detonante de la indignación estudiantil fue la destitución de la Dra. Norma Coppari, docente escalafonada de 16 años de antigüedad en la cátedra  de Teorías Psicoterapéuticas II,  es Master en Ciencias del comportamiento y especialista en Salud Mental por la UNAM.  Es Editora de la Revista Científica Eureka/CDID de la UCA, además es investigadora de NIVEL II de Conacyt.  La Dra. Coppari fue sometida a un sumario como lo dice ella misma: “causa armada con una sentencia segura: despido”. Además del sumario y posterior despido de la cátedra que ejerce hace 16 años, perdió un concurso para Encargaduria de Cátedra en Psicología Clínica, le ganó nada más que la propia Analía Acuña, actual coordinadora de la Área de Psicología Clínica, jefa de la Dra. Coppari. Ella apeló y pidió revisar la evaluación, se le fue negada.

En los 16 años de ejercicio de la Cátedra, nunca tuvo observaciones ni amonestaciones, pero hoy día, gracias al círculo y a los amigos que le rodean a la decana, está fuera de la facultad.

Los primeros en protestar fueron sus propios alumnos y ex alumnos, los que se unieron después y movilizaron a los estudiantes fueron los movimientos organizados de la Facultad entre ellos: Unión Progresista Universitaria (UPU), Mov. Jaguata y el Mov. Por la Revolución Estudiantil (MRE). Por su lado, el Centro de Estudiantes (CEFFUNA), hoy en manos de Equipo País, se negó a convocar a una Asamblea; los estudiantes tuvieron que juntar casi 500 firmas y forzar a una asamblea extraordinaria.

Los estudiantes decidieron declararse en asamblea permanente, días después se declararon en Huelga. No entran a clases, sobre todo los de Psicología y organizan Seminarios y Debates sobre varios temas. Entre las exigencias de los estudiantes a la Decana y al Consejo Directivo figuran: la reposición inmediata de la Profesora Norma Coppari, la inscripción de los estudiantes que no pudieron hacerlo hasta ahora, el cese de las persecuciones a docentes y dirigentes estudiantiles, la revisión de los concursos donde fueron sacados unos 20 profesores, y la posibilidad de que los estudiantes suspendidos puedan presentar sus trabajos prácticos y a sus exámenes parciales, (recordemos que hay dos estudiantes sumariados y suspendidos, por denunciar fraude en una elección amañada).

Hasta el momento, pasaron dos semanas de movilizaciones y protestas, la Decana ni el Consejo Directivo se acercaron a buscar salida alguna. Los estudiantes solicitaron una Mesa de Diálogo como una instancia para destrabar y estudiar las solicitudes de los estudiantes. En cambio la Decana María Angélica González de Lezcano instrumentó al Centro de Estudiantes para desviar la atención, desacreditar la lucha diciendo que una “cuestión política”,  meter miedo y dividir a los estudiantes. Además de todo esto, metió fiscales, policías, aumentó la cantidad de guardias de seguridad, infiltra a supuestos estudiantes y funcionarios para generar peleas y que los estudiantes sean tildados de violentos y patoteros.

En apariencia toda la estructura de gobierno de la Facultad parece inquebrantable, pareciera que todos están alineados a la Decana y al Consejo Directivo, pareciera que los reclamos no tienen eco en los docentes y funcionarios desmovilizados. Pero, las “formas más duras tienen los contenidos más explosivos” (Mauro Iasi). La propaganda oficial dice que la situación está bien y contralada.

Pero debo decir que autoridades saben que persiguieron siempre a los dirigentes y desmontaron sindicatos. Ellos saben que tuvieron que comprar más cámaras de seguridad y menos libros. Saben que los funcionarios viven con miedo y que no pueden levantar la voz ni la mirada. Saben que echaron a los buenos docentes y que apañaron los concursos para favorecer a unos y deshacerse de otros. Saben que no presentaron balances y si se auditara la facultad cuantas cosas nos podríamos enterar.

Los estudiantes están abriendo una caja de pandora, una caja como lo dice la mitología griega, contiene todos los males que dañan al hombre, y que una vez desatado, atrapa a la esperanza como último refugio de la humanidad. Los estudiantes están en posición de lucha y si los reclamos no son escuchados, se viene el estallido.

Autor:

Lic. Aureliano Servin Maldonado. Es Psicólogo Clínico, Egresado de la Facultad de Filosofía-UNA. Fundador del MRE (Movimiento por la Revolución Estudiantil). Ex Presidente del CEFFUNA periodo 2006-2007. Email: aureliano.sevrvin@gmail.com

 

Comentarios

Publicá tu comentario