Fiebre extranjera por tierras chaqueñas arrasa los bosques

Brasileños y europeos aprovechan precios bajos para hacer ganadería. En 20 años pueden desaparecer los bosques.

Por la composición del suelo chaqueño, su naturaleza es mucho más fragil y tarda mucho más tiempo regenerarse. En 20 años pueden desaparecer sus bosques al ritmo de deforestación actual. Foto: Miguel Armoa

En el Chaco paraguayo, una fiebre de compra de tierras deforestó un millón de hectáreas, casi el 10 % de esta región virgen en solo cuatro años, de acuerdo a imágenes satelitales. Así lo publicó Brasil de Fato en su última edición, donde realiza un amplio reportaje sobre el tema de la mano de Alfonso Daniels, con el título: “La fiebre de la tierra transforma al Chaco paraguayo en un infierno”.

Según la publicación, principalmente brasileños cruzan la frontera, quienes junto a inversores europeos y cristianos menonitas arrasan los bosques con topadoras para convertirlos en pastura para desarrollar la ganadería, con el fin de exportar carne a Europa. Los compradores son atraídos por los altos precios de la carne y una tierra diez veces más barata que en países vecinos como Brasil y Argentina.

Con multas y todo, la deforestación y la ganadería son negocios.

Al ritmo de la deforestación actual del Chaco, los bosques van a desaparecer en 20 años afirma en la nota el científico paraguayo Elías Peña. «En Paraguay, la ley forestal es obsoleta (…) permite que el 75% de las tierras sean deforestadas. Además, el sistema legal es muy débil», dice.

«Esto permite que un propietario de tierras, por ejemplo, deforeste tres cuartas partes de una parcela de 100 mil hectáreas. Luego vende el remanente de 25.000 hectáreas a otra persona, que lo vuelve a deforestar en un 75%, y así sucesivamente. Esto explica por qué el 90% de los bosques del Paraguay occidental han desaparecido en los últimos 20 años, y esto es lo que está sucediendo ahora en el Chaco».

Añade que los brasileños son los más agresivos en la deforestación. Ellos vienen a través del río Paraguay, que marca la frontera, principalmente de Mato Grosso, donde la producción de soja ha desplazado al ganado, provocando la búsqueda de nuevas tierras. La oportunidad de negocio es tan grande, dicen algunos expertos, que incluso con el pago de las multas por deforestación es rentable.

Las autoridades locales defienden la situación.

La ganadería es la principal actividad económica del Chaco, así como su principal flagelo. El bajo costo de las tierras, así como las frágiles leyes ambientales lo convierten en un negocio atractivo para los extranjeros. Foto: Miguel Armoa

Las autoridades entrevistadas admiten que hay una fiebre de compra de tierras por parte de  extranjeros. El gobernador de Boquerón Walter Stockl, candidato de la alianza Patria Querida-Encuentro Nacional, defiende la situación diciendo que ampliar la zona de pastos es de vital importancia para la economía regional. Por otra parte, acusó a las ONG de tratar de impedir las exportaciones de carne de Paraguay, aunque también reconoce los problemas: «hay grandes inversores que vienen aquí y toman ventaja de la ausencia del Estado, la presencia del Estado comenzó con la introducción de los gobiernos departamentales en 1993, pero todavía estamos gateando”, afirmó.

Fiebre y locura.

Un antiguo poblador menonita de nombre Heinrich Dueck testimonia la fiebre de la tierra,  afirma que lo tomó por sorpresa y que lo llevó a comprar un segundo lote de 2.100 hectáreas. «Los extranjeros vienen aquí, compran grandes parcelas, la mayoría son brasileños y europeos y causan una reacción en cadena: nuestra gente ve que no hay suficiente tierra y compra, compra y compra, lo que genera una fiebre de tierras. Hace cuatro años, pagué 70 dólares por hectárea para comprar mi nuevo lote. Hace 15 años, habría pagado $ 20. Ahora pagaría $ 200 y, en algunos casos, están pagando hasta 500. Los precios continúan aumentando, es una locura. »

Las comunidades indígenas son las poblaciones más afectadas por la expansión de propiedades ganaderas sobre su territorio ancestral. Foto: Miguel Armoa

Indígenas.

El reportaje también relata como la deforestación ha afectado a las comunidades indígenas. Expone la historia de una comunidad de ayoreos que volvió a sus tierras después de que fueron llevados por religiosos a las ciudades con promesas mejor vida, donde sin embargo se toparon con el desempleo, la desnutrición y las enfermedades.

Actualmente apenas viven de las artesanías, y la miseria los obliga a la quema de arboles par hacer carbón vegetal.

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