Fela Kuti, El presidente negro de la música

Inventor de un estilo musical conocido como afrobeat y que a la vez fue su arma contra la opresión. Era mucho más picho que Lugo. Anularon su candidatura a la presidencia de su país. Fue preso, sufrió torturas y persecuciones. Irreverente y genial, se negó a convertir su música en un simple producto para la industria de la música. Nunca grabó un tema dos veces. Fela Anikulapo Kuti, un artista a quien nunca escucharíamos en la radio, es una muestra de cómo arte y compromiso pueden servir para dar a conocer las desventuras de un pueblo e incomodar al poder.

 

Fela («de quien emana la grandeza») Anikulapo («el que lleva la muerte en sus párpados») Kuti («el que no puede morir por la mano del hombre») nació en Abeokuta, al norte de Lagos, Nigeria, en 1938. Su padre era maestro, sindicalista y un notorio líder nacionalista. Su madre era profesora y líder sindical. De joven, fue enviado a estudiar medicina en Londres. Poco tiempo después cambiaría la medicina por la música.

En ese tiempo se casó por primera vez y formó su primera banda, los Koola Lobitos. Fue aquí donde Fela comenzó a experimentar ese intenso ritmo híbrido ya conocido como afrobeat,y aprovechó la oportunidad para hacer una dura crítica a las creaciones e interpretaciones africanas, las cuales, él sentía, se habían convertido en una expresión de espaldas a las raíces musicales del África con el fin de emular las actuales tendencias de la música pop norteamericana.

 

El despertar del compromiso

En el 68 viajó a Estados Unidos con su banda y se estableció en Los Angeles. Buscaba conocer nuevos acentos, nuevas cadencias. Una vez allí, sorprendió con un nuevo ritmo que promocionó en un tour de 10 meses de duración. Ese año Fela descubrió el movimiento del Poder Negro, el partido de las Panteras y Malcolm X y otros defensores del Nacionalismo Negro y el Africanismo.

Este descubrimiento lo llevó a realizar algunos cambios en su vida. Cambió el nombre de la banda por el de Nigeria 70. También se dio cuenta que su música podía convertirse en una fuerza política mucho más explicita y crítica de lo que ya era, sumándole ahora la lucha contra la opresión de miles de hombres y mujeres atropellados y perseguidos alrededor del mundo. Este cambio de pensamiento molestó a muchos e hizo que él y su grupo sean deportados de los EE.UU con la acusación de «trabajar sin permiso».

 

República de Kalakuta

Al regresar a Nigeria, en 1969, Fela creó un compuesto comunal que hacía de estudio de grabación y ensayo en Lagos, al que llamó República de Kalakuta. En ese tiempo volvió a cambiar el nombre de su banda a África 70 y también su segundo nombre «Ransome» que, según había dicho, fue el nombre de un esclavo luchador, tomando el nombre de Anikulapo. Los África 70 tuvieron su base más grande de seguidores entre los pobres de Nigeria. Su música abordaba importantes cuestiones relacionadas con los hombres y mujeres nigerianos que sufrían regularmente los embistes de un gobierno militar que se beneficiaba de la explotación política, el fachismo y la privación. En esos años Kuti decidió comenzar a cantar en inglés para que la nación africana -en donde se hablan multitud de idiomas-, pudiese comprender su mensaje visionario-político. Esto lo llevó a padecer múltiples persecuciones oficiales a causa de su pensamiento político.

En 1974, la policía intentó involucrarlo en un asunto de drogas preparando una redada donde le encontrarían marihuana en su vivienda. Aquella vez se libró de la cárcel gracias a que otro detenido, que no se drogaba, le prestó mierda limpia para pasar el control de heces. De aquello salió una buena historia que el propio Kuti solía contar. Así surgió la canción, «Expensive shit» (Mierda Cara).

En 1977 la banda lanzó uno de sus discos más exitosos: «Zombie», que contenía un ataque directo a los soldados nigerianos. En represalia a este disco, el gobierno envió 1000 soldados que atacaron la República de Kalakuta. Hubo violaciones, palizas, muertos y heridos. Fela sufrió una fractura de cráneo, así como de otros huesos del cuerpo. Su madre, de 82 años de edad, fue arrojada desde una ventana del segundo piso, lo que le dejó graves lesiones que más tarde le ocasionaron la muerte.

Los soldados incendiaron todo el recinto e impidieron que los bomberos accedieran al área. El estudio de grabación de Fela, todas las cintas originales y los instrumentos musicales fueron destruidos. Después de este hecho, el artista vivió brevemente en el exilio en Ghana y regresó a Nigeria a finales de 1978. Ese año, como conmemoración del ataque a Kalakuta, Fela se casó con 27 mujeres.

 

El presidente que no fue

Luego de un tiempo, decidió incursionar en la política y formó su propio partido político al

cual llamó «Movimiento del pueblo». En 1979, se postuló para presidente en las primeras elecciones democráticas de Nigeria en más de una década, pero su candidatura fue rechazada. En 1983 se postuló nuevamente pero los militares retomaron el poder y otra vez comenzó a sufrir persecuciones policiales.

Esta vez fue encarcelado bajo el cargo de contrabando de moneda y condenado a 5 años de prisión, pero fue liberado dos años después. En el 86, Fela decidió dar un cambio a su vida y se divorció de 20 de sus esposas. Ya finalizando la década, en 1989, lanzó el disco «Bestias sin nación», en el que atacó duramente a Margaret Tatcher, Ronald Reagan y al gobierno militar de Nigeria. En los 90 su actividad musical mermó bastante, lo que hacía suponer que algo pasaba. Una ola de rumores sobre su posible enfermedad y su negación a ser tratado por otro método que no sean los tradicionales de su país inundó a los medios nigerianos.

El 2 de agosto de 1997 fue anunciada su muerte en Lagos, Nigeria. Un millón de personas acudieron a su entierro. Tiempo más tarde, se difundió que había muerto de un ataque al corazón causado por su infección con el virus del sida, aunque sus seguidores todavía declaman que murió por los reiterados ataques que sufrió por parte del gobierno de Nigeria (las torturas que le propinaron le impidieron tocar el saxofón).

A lo largo de su vida, había declarado ante la justicia unas 356 veces. Dejó al mundo unos

70 discos como testimonio de su arte y compromiso, durante 20 años de activismo político en pos de una África socialista y libre.

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