Favero pagaría impuestos por solo 35 mil hectáreas de las 54 mil originarias en Ñacunday

El destino de 10 mil has. es un misterio. En dicha propiedad los campesinos afirman que hay excedentes.

Favero adquirió la propiedad de Ñacunday en 1994. Foto: Profimedia.

Ya en el 2004 se llegó a reclamar legalmente la situación irregular de la propiedad de Tranquilo Favero en el distrito de Ñacunday, Alto Paraná. Esto surgió a iniciativa de concejales de dicha ciudad, con sede en Puerto Paranambú, quienes solicitaron la mensura judicial correspondiente al entonces Instituto de Bienestar Rural (I.B.R.), actual INDERT. Las gestiones en la institución estatal no habrían prosperado supuestamente por falta de recursos.

Según un ex funcionario del municipio de Ñacunday, que habría trabajado por dicha iniciativa, el productor de origen brasileño estaría abonando impuestos por solo 35.244 hectáreas, cuando que en 1995 habría adquirido unas 54.000 hectáreas de la empresa Agriex S.A.

Historia de la propiedad

El primer registro existente da como propietaria a la empresa Gulf + Western American Corporation que adquirió las tierras con una extensión de 54.015 hectáreas. En 1975 la empresa solicitó y obtuvo una mensura judicial que comprobó la existencia real de la extensión con relación al título. Esta es la finca madre original, 4036.

Posteriormente, en los años 80, la empresa Agriex S.A. adquirió la propiedad y según se constató por mensura judicial, se mantenía la misma cantidad de tierras, 54.015 hectáreas.

Finalmente, en 1994 Tranquilo Favero habría adquirido dicha cantidad de tierras. En este lapso es que empieza el misterio. El mismo ing. Arnaldo Barrios, ex director de Agrimensura y Geodesia del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, supuestamente destituido por dictaminar en contra de los intereses de los campesinos que hoy ocupan la propiedad, habla de las “54.000 hectáreas de Favero” en declaraciones a la prensa.

10.748 hectáreas desaparecidas.

Una vez adquirida la propiedad, Tranquilo Favero la dividió y la puso a nombre de diversas empresas y personas. Según la investigación llevada por miembros de la comuna de Paranambú  en 2008, el propietario estaría pagando impuestos por solo 35.244 hectáreas.
Al adquirir la propiedad, en 1994, Favero había donado unas 2000 hectáreas para el Parque Nacional Ñacunday, las que actualmente habría invadido con los cultivos de soja.

De esa extensión original también debe descontarse 6003 hectáreas que fueron vendidas para la conformación de colonias de campesinos paraguayos: Itaipyte, Torocua y Torocua’i, y Lomas Valentina.

Sumando las tierras registradas en el Catastro de Paranambú (35.244), más las donadas al Parque (2000) y las destinadas a las Colonias (6003), nos dan 43.247 hectáreas. Con esto nos queda el misterio del destino de unas 10.768 hectáreas.

¿Evasión de impuestos?

Según nuestra fuente, diversas versiones circulan respecto a las mismas, desde la venta en negro o sin documentaciones de dichas tierras, hasta la posibilidad de una evasión de impuestos. Existirían casos de colonos que adquirieron parte de la antigua propiedad, y no pueden documentarlo.

El ex funcionario municipal de Paranambú afirma que la situación de las documentaciones crea suspicacia, y que el conflicto solo tendrá solución una vez que el Estado intervenga y aclare la condición.

Nuestra fuente solicitó no dar a conocer su nombre, temiendo dice, el poder político y económico que manejan los “brasiguayos” en la zona.

Pedido de intervención solicitado por la concejales de Ñacunday al I.B.R., ya en 2004, por motivos de irregularidad en las documentaciones.

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